Los efectos de los bastiones electorales

blogeditor · 14 de mayo de 2013

Los efectos de los bastiones electorales

Por: Luis Estrada (@luisestrada_), Georgina Flores (@gefloresivich) y Héctor Portillo (@hectorportillo)

La noche de la elección presidencial del 1 de julio de 2012 en México estuvo marcada más por la incertidumbre relacionada con la posibilidad de que el PRI obtuviera la mayoría en la Cámara de Diputados o en el Senado de la República, que con la (prácticamente segura) victoria del candidato del PRI-PVEM, Enrique Peña, quien aventajaba a sus contrincantes en todas las encuestas.

Obtener la mayoría en alguna de las dos cámaras representaría un escenario favorable para que el PRI pudiera negociar con la oposición desde una posición más favorable que los presidentes Panistas en los años recientes. Ningún Presidente había gobernado con el respaldo de la mayoría de su  partido en ambas cámaras desde 1997.

Milenio Televisión llevó a cabo una extensa cobertura de la elección, a lo largo de más de 36 horas, incluyendo un análisis de los resultados del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) del Instituto Federal Electoral (IFE), por lo que nos pidió elaborar una proyección de la conformación de la Cámara de Diputados y Senadores, tan pronto como se pudieran confirmar las tendencias.

El PREP avanzó más lento de lo esperado, por lo que fue hasta las 4 am del lunes 2 de julio de 2012 que dimos a conocer nuestra proyección para la conformación del Congreso mexicano, por lo que Milenio Televisión fue la primer cadena en anunciar que el PRI no obtendría mayoría en ninguna de las dos cámaras, incluso contando con el respaldo del PVEM y el PANAL. No obstante, semanas después de la elección, al ganar un recurso de inconformidad, el PRI obtuvo la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados (incluyendo los escaños correspondientes al PANAL y el PVEM), misma que conserva hasta el momento.

Tabla 1. Proyección de Resultados Diputados y Senadores, 2012

Tabla 2 resultados Bastiones Electorales

Para calcular la conformación del Congreso mexicano, recurrimos a diferentes modelos, pero ninguno tomaba en cuenta la existencia de distritos en los que los partidos no habían perdido desde, al menos, 1997. Acertamos en la conformación de la Cámara de Diputados gracias, en buena medida, porque consideramos a los distritos “bastiones” de los tres partidos políticos más grandes en México: PAN, PRI y PRD.

Al conocer cuáles eran los bastiones de los partidos en los 300 distritos, pudimos distinguir las características que los diferenciaban por partido y, sobre todo, cuál era el posible efecto en las elecciones concurrentes de Presidente y de Gobernador, puesto que los partidos repetían sus victorias en los distritos sin importar qué partido ganaba simultáneamente en elecciones en otros niveles.

A pesar de la ausencia de elección consecutiva de diputados federales, existen distritos congresionales en los que, desde 1997 a 2003 y 2006 a2012, ha ganado el mismo partido político. El número total de distritos congresionales “bastiones” de los partidos políticos ha ido en declive desde que el PRI perdió la mayoría de la Cámara de Diputados por primera vez en 1997. No obstante, el PRD ha incrementado el número de distritos en los que no pierde, especialmente en el Distrito Federal.

Las diferencias en los cambios del número de “bastiones” entre los tres partidos políticos más grandes se debe a diferencias sociodemográficas (que medimos utilizando el índice de marginalidad del municipio en el que el distrito tiene su cabecera), así como a la interacción con elecciones concurrentes de Presidente y, en algunos casos de Gobernador, en las que se demuestra que el voto congresional en los bastiones beneficia al voto por el candidato a Presidente o Gobernador, según sea el caso.

En México la ausencia de elección consecutiva para los diputados no permite analizar las ventajas del diputado-candidato y cuestiona las ventajas del partido en el poder. En principio, lo que se ha pensado es que los candidatos al Congreso en México se benefician de los recursos de campañas simultáneas más importantes, como las de Senador, Gobernador o Presidente.

Identificamos los distritos congresionales que son bastiones durante dos periodos separados, 1997-2003 y 2006-2012, ya que la redistritación de 2004 impide comparar ambos períodos.

A pesar de la falta de información que representa la ausencia de reelección consecutiva para los votantes, hay distritos que siguen siendo ganados por el mismo partido político a lo largo del tiempo. Sin embargo, estos distritos han disminuido de manera general a partir de 1997, momento clave en la transición democrática de México. Como se puede ver en la Tabla 2, han disminuido los bastiones del PRI y del PAN, pero han aumentado los del PRD, especialmente debido a los resultados electorales en la Ciudad de México.

Tabla 2. Distritos bastiones en México (1997-2003 y 2006-2012)

Tabla 1  bastiones electorales

Hoy, una tercera parte de todos los distritos de mayoría (99 de 300) son bastiones para uno de los tres grandes partidos políticos en México. Los distritos bastiones del PAN se ubican en estados en los que ganó gubernaturas, pero al mismo tiempo que ha perdido estados (y la presidencia) también ha perdido distritos bastiones. Los distritos bastiones del PRI se encuentran principalmente en estados en los que no ha habido alternancia, o en los que se mantiene competitivo. Los distritos bastiones del PRD se encuentran, casi todos, en el Distrito Federal.

Estimamos un modelo para conocer los determinantes de los distritos bastiones de los partidos políticos analizando el efecto que tienen las elecciones concurrentes de presidente y gobernador, así como sus características sociodemográficos (índice de marginalidad), y encontramos que los efectos de las campañas presidenciales o de gobernador no son relevantes para ninguno de los tres principales partidos en México. Al contrario: son los votos congresionales en los distritos bastiones los que benefician el voto de Presidente y de Gobernador. A su vez, los distritos bastiones de cada partido se distinguen por niveles de marginalidad, de tal forma que los distritos más marginados pertenecen al PRI y los menos marginados, al PAN en un principio, y más recientemente al PRD.

Conocer cuáles son los distritos bastiones de los tres grandes partidos políticos en México permite a los líderes partidistas ubicar mejor a sus candidatos para asegurarles (o no) la victoria y contar con ellos en el Congreso. Asimismo, la oposición en distritos bastiones pensará dos veces llevar a cabo campañas y ocupar recursos en distritos en los que tienen escasa o nula probabilidad de ganar. Por último, los partidos políticos tomarán en cuenta las características de sus bastiones al momento de enfrentarse a escenarios de redistritación por parte de las autoridades electorales.

 

* Luis Estrada es Doctor en Ciencia Política, director general de SPIN-Taller de Comunicación Política y Profesor Investigador del Instituto de Ciencias de Gobierno y Desarrollo Estratégico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP)- Georgina Flores es Maestra en Ciencia Política e Investigadora de FLACSO-México. Héctor Portillo es egresado de la licenciatura en Ciencia Política del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

 

La versión completa de este estudio fue presentada el 14 de abril de 2013 en la 71ª Conferencia Anual de la Midwest Political Science Association (MPSA) en Chicago, IL. Toda la correspondencia relacionada con el artículo puede ser enviada a [email protected]