Joel Aguirre · 14 de junio de 2026
Roberta Garza (Monterrey, N. L., 1966), regiomontana de cepa e integrante de una de las familias más poderosas de su ciudad natal, tomó la decisión, no fue fácil para ella, de hacer pública y compartir “la historia no contada del poder en Monterrey”, que es el subtítulo de su libro Los dueños del Norte (Planeta, México, 2026).
En su testimonio, que no es autobiografía, pero tiene muchos rasgos de esta, ofrece una mirada, desde dentro, de cómo se concibe a sí misma la oligarquía de Monterrey, de cómo ve la vida y su papel en la sociedad, desde su condición de “dueños” del dinero, pero también de la vida de los otros. Ellos saben lo que les conviene, pero también a los demás.
Ofrece una disección, fina y profunda, de una sociedad que se construyó al amparo de dos hermanos, Eugenio (Monterrey, 1892-1973) y Roberto Garza Sada (Monterrey, 1895-1979), este último su abuelo. Se asumen como católicos con responsabilidad social empresarial, y como benefactores de la comunidad.
Y, al tiempo, también como los garantes de que, a su amparo y visión del mundo, también de la familia y la religión, la vida de Monterrey marche bien. Bajo su liderazgo y el de sus familias se estructura un entramado de poder que articula la economía, la política, la cultura y la religión, que construye la identidad de la ciudad que se ve a sí misma como el centro del progreso y el bienestar del país. Ellos son los constructores culturales de esa identidad, que permea a todas y todos.
En ese gran marco, la autora, profundiza en episodios, de los cuales aporta datos desconocidos, a partir de su propia experiencia y escucha, como la expulsión de la Compañía de Jesús de la ciudad por decisión de Eugenio Garza Sada, en contubernio con el arzobispo de la ciudad.
Da cuenta del asesinato de su tío abuelo a manos de guerrilleros de la Liga 23 de Septiembre, en el intento de secuestrarlo, para después pedir rescate, hecho que no resulta como estaba planeado y termina en una tragedia. En ese entonces, la visita del presidente Luis Echeverría (Ciudad de México, 1922-2022), y el rechazo de la sociedad a su presencia.
Explica al detalle, tiene todos los elementos, la manera como Marcial Maciel (Cotija, Michoacán, 1920 – Jacksonville, Florida, 2008), el fundador de los Legionarios de Cristo, se infiltra en la ciudad, embaucando a las mujeres y también a los hombres de la oligarquía, y de cómo se introduce a su casa familiar, y a ella misma la intentan reclutar para pertenecer a esa organización, en la que sí se inscriben una hermana y un hermano.
Las relaciones de parentesco, los matrimonios dentro del mismo grupo, las escuelas, las fiestas y las reuniones familiares. La imposibilidad de salir de ese círculo y de esa manera de pensar. Todo colabora para que nadie pueda asumir y participar de otra cultura que no sea la que aceptan y difunden los jerarcas y cabeza del grupo. Cuenta cómo pudo salir de ese mundo opresor y el costo que tuvo que pagar.
En la narración, la autora explica cómo operan las redes de influencia familiares que se hacen presentes de múltiples maneras, que incluyen, entre otros aspectos, los silencios pactados, las complicidades acordadas, el cuidarse los unos de los otros, el conservar el hermetismo del grupo y no permitir que nadie entre a él, a menos de que se tenga el aval de los otros, que forman un entramado impenetrable.
Roberta Garza ofrece un testimonio valiente y único sobre la oligarquía de Monterrey, y lo hace desde dentro; ella nació y se crió en ese grupo, del que pudo salir para abrirse a otras realidades. Y su testimonio se convierte en un ejercicio crítico de una forma de ser y de articular el poder económico, político, cultural y religioso que todavía se hace presente en su ciudad natal.

La historia no contada del poder en Monterrey
Roberta Garza
Editorial Planeta
México, 2026
208 pp. ♦
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