Los dos hemisferios de Lucca

blogeditor · 21 de febrero de 2020

La ciencia no es más que oraciones calculadas.

Rajah Vijay Kumar

El octogenario ensayista francés Philippe Lejeune, padre de esa vertiente del relato autobiográfico que hoy se conoce con el estupendo nombre de “Literatura del Yo”, asegura que el arranque de cualquier relato biográfico escrito por uno mismo debe partir de esa especie de trato que él, desde su especialización de años, ha dado en llamar “pacto autobiográfico”, que básicamente consiste en establecer un acuerdo entre autor y lector en el que el primero se compromete a contar la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad sobre lo que le ha sucedido en la vida y el segundo accede a creer todo lo que aquel esté dispuesto a contarle. Gracias a ese pacto, la literatura autobiográfica de nuestros tiempos se ha enriquecido con obras como Mi último suspiro de Luis Buñuel, Vida del guitarrista de los Rolling Stones, Keith Richards, y las memorias de Susan Sontag recogidas en forma de los célebres diarios que describen la juventud y madurez de la escritora, todas ellas narraciones dedicadas a contar vidas que de tan extraordinarias se antojarían ficticias.

Si, como lo es de hecho, el “pacto autobiográfico” existe, el lector que se aproxime a Los dos hemisferios de Lucca —el libro de Bárbara Anderson que se ha convertido en fenómeno de ventas y está destinado a transformarse próximamente en película—, deberá estar dispuesto a enfrentarse a la lectura de una historia singularísima, que de a ratos pareciera ser producto de una imaginación muy inquieta. Los dos hemisferios de Lucca narra la historia del hijo mayor de Bárbara, un pequeño afectado por parálisis cerebral infantil al que la vida le ha cambiado sustancialmente gracias al contacto que su madre estableció con Rajah Vijay Kumar, un científico único nacido en Bangalore, India, definido por Bárbara en el texto como un “inventor serial” que entre otras genialidades ha creado el Cytotron, una sorprendente máquina que pareciera haber salido del siglo XXIII y que se encuentra, entre otras gracias, habilitada para reparar neuronas. Así tal cual.

Entre otros proyectos (destinados básicamente a sacar para comer), quien esto escribe lleva siete años impartiendo talleres literarios de entre los cuales el más popular, con mucho, es el de Autobiografía Novelada. De 2013 a la fecha por ese taller han pasado toda clase de personas interesadas en narrar toda clase de historias personales: abogados, contadores, una militar de alto rango, un pintor extrañísimo (que también era astrónomo), un renombrado especialista en columnas vertebrales e incluso una trabajadora sexual a quien uno de sus clientes buscaba complacer pagándole el taller en el que terminaría contando la divertidísima historia de la construcción de su fortuna. Un piloto aviador, una roquera, una actriz sensibilísima que solo iniciar con la escritura de su biografía no dejaba de llorar… hasta antes de Bárbara, nunca me había tocado trabajar con una autora que llevara a cuestas una historia que contabilizara, debido al padecimiento de su hijo, tan pocas horas de sueño y tantas horas de amor.

Celebro haber conocido la historia que cuenta Los dos hemisferios de Lucca pues en ella se resume algo de lo que motiva la mejor Literatura del Yo: una historia profundamente humana que habla sobre la firme voluntad de no rendirse, pero sobre todo sobre el valor luminoso y decidido del tesón.

(Los dos hemisferios de Lucca será presentado este sábado 22 de febrero a las 12:00 hrs. en el Salón Adolfo López Mateos del Complejo Cultural Los Pinos. Presentan Eduardo Limón y la autora, Bárbara Anderson).

@elimonpartido