blogeditor · 28 de noviembre de 2022
Del 7 al 11 de noviembre de 2022 se llevó a cabo en Buenos Aires la XV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe. El tema de debate central fue “La sociedad del cuidado: horizonte para una recuperación sostenible con igualdad de género”, en otras palabras, analizar, discutir y visibilizar la importancia y rol de los cuidados para la igualdad y la justicia de género.
¿Qué es la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe?
La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es un órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), convocada aproximadamente cada tres años con el objetivo de identificar la situación regional respecto a la autonomía y derechos de las mujeres, presentar recomendaciones para políticas públicas de igualdad de género, realizar evaluaciones periódicas de las actividades llevadas a cabo en cumplimiento de los acuerdos regionales e internacionales y brindar un foro para el debate sobre la igualdad de género. La primera Conferencia Regional sobre la Integración de la Mujer al Desarrollo Económico y Social de América Latina se celebró en La Habana en 1977.
En cada Conferencia Regional, los Estados miembros de la CEPAL —representados por delegaciones oficiales compuestas por autoridades de alto nivel encargadas de los temas relativos a la situación de las mujeres, así como otros actores incluyendo sociedad civil— aprueban compromisos o consensos. Durante la última conferencia, llevada a cabo en Santiago de Chile en enero de 2020, se adoptó el Compromiso de Santiago, centrado en la autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes, y se acordó concentrar los esfuerzos de la XV Conferencia en la agenda de cuidados y su relación con la igualdad de género.
¿Y por qué analizar el tema de cuidados desde una perspectiva de género?
En América Latina y el Caribe, las mujeres destinan más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. La sobrecarga de trabajo no remunerado que en general asumen las mujeres afecta su autonomía económica, al limitar su participación en el mercado laboral. Entre otras consecuencias, esto reduce sus posibilidades de generar ingresos propios y restringe su acceso a la seguridad social, fuertemente vinculado al empleo formal. La pandemia exacerbó este efecto al traer consigo una sobrecarga de tareas del hogar y de cuidados no remunerados que asumieron en su mayoría las mujeres. Además de profundizar las desigualdades de género, ha puesto en evidencia la injusta organización social del cuidado y la necesidad de avanzar hacia un cambio estructural que ponga en el centro los cuidados y la sostenibilidad de la vida. Por lo anterior, la agenda de cuidados se ha vuelto central en las conversaciones relacionadas con los feminismos y la igualdad de género, y la necesidad de transitar hacia una sociedad del cuidado se ha vuelto cada vez más visible, con algunos países introduciendo legislación y políticas públicas vinculadas a sistemas de cuidados.
¿Qué sucedió, entonces, en Buenos Aires?
Previo a la inauguración de la Conferencia, se llevaron a cabo dos foros independientes, organizados e integrados por activistas, organizaciones y colectivas de la región, con el objetivo de generar reflexiones, debates y un posicionamiento conjunto para presentar a los Estados miembros de la Conferencia. Como resultado de dichos foros, se desarrollaron la Declaración de Juventudes y la Declaración Política del Foro Feminista, documentos que contribuyeron a enfatizar la importancia de integrar, por un lado, una perspectiva de juventudes a las discusiones sobre cuidados y, por el otro, una perspectiva feminista e interseccional al análisis sobre el vínculo entre cuidados e igualdad de género.
Además, durante la semana en la que se llevó a cabo la Conferencia, se realizaron 30 eventos paralelos “oficiales” que enriquecieron la participación y el debate en torno a temáticas vinculadas con los cuidados, como el trabajo del hogar, la migración, los cuidados comunitarios y la deuda pública y privada, entre otros. Sería imposible hacer referencia en este espacio a cada uno de ellos, la lista se puede consultar aquí. Los derechos sexuales y reproductivos estuvieron presentes como un tema importante de discusión, en particular, el acceso a servicios de aborto legal y seguro, tanto en los países que han logrado avances legislativos y jurídicos importantes —como México, Argentina y Colombia—, como en aquellos con marcos legales muy restrictivos, como Honduras y El Salvador.
¿Qué pasó en la discusión y qué acordaron los países participantes?
Durante las discusiones, ciertos temas y asuntos generaron resistencias entre algunos países miembros. Entre ellos destaca el uso del lenguaje inclusivo, el reconocimiento del trabajo sexual, las diversidades sexogenéricas y el acceso a servicios de aborto. Después de tres días de discusión entre las delegaciones oficiales de los países miembros, dichas resistencias fueron finalmente resueltas para la adopción del Compromiso de Buenos Aires que, entre otras, reconoce a las mujeres en todas sus diversidades, incorpora una perspectiva interseccional y afirma la necesidad de crear condiciones propicias para la autonomía de las mujeres, las adolescentes y las niñas en toda su diversidad promoviendo, entre otros, los servicios de salud sexual y salud reproductiva, y el ejercicio pleno de los derechos sexuales y reproductivos, mediante el acceso a información y educación sexual integral y a servicios de aborto seguros y de calidad, en los casos en que el aborto es legal o está despenalizado en la legislación nacional.
Crear las condiciones para transitar hacia una sociedad de cuidados sin duda es una apuesta radical, que supone reestructurar la manera en la que concebimos el trabajo, la familia, los espacios públicos y privados, y la vida en general. Los sistemas integrales de cuidado requieren de compromisos firmes por parte de los Estados, no sólo en el papel sino en políticas públicas que aseguren su financiamiento y sostenibilidad. Las sociedades de cuidado implican también una transformación cultural importante que supone desmontar roles y estereotipos asociados no sólo al género sino a otras estructuras de opresión, incluyendo el racismo, el capacitismo y la LGBTIfobia, entre otros. Si bien el Compromiso de Buenos Aires es tan solo un primer paso para posicionar la agenda de cuidados a nivel regional, es un resultado positivo para establecer un primer estándar que nos permita comenzar a caminar en la dirección correcta, desde una perspectiva que incorpore miradas diversas y complejas que permitan transitar hacia sociedades más justas y más igualitarias, con los feminismos, los cuidados y la vida en el centro.
* Isabel Fulda (@IFulda) es Subdirectora de GIRE y Verónica Esparza (@esparza2602) es Coordinadora de Investigación en @GIRE_mx.