Los cenotes, entre el tren y la granja

blogeditor · 28 de febrero de 2022

Los cenotes, entre el tren y la granja

La semana pasada comentaba en este mismo espacio la situación crítica en la que se encuentran los cenotes de la Península de Yucatán, la principal fuente de agua de la región. A lo largo de esta última semana surgieron dos noticias que retoman la problemática y que evidencian el desinterés de ambos niveles de gobierno en atenderla.

Por un lado está Mauricio Vila, gobernador de Yucatán y aspirante a presidenciable. Desde el inicio de su administración mostró parcialidad por la empresa Kekén, propietaria de una megagranja de 50 mil cerdos en la comunidad de Homún. Los pobladores mayas de la zona han denunciado desde hace años la contaminación por excremento animal que ese centro porcícola genera en el agua de los cenotes. En 2018 un Juzgado de Distrito en Yucatán ordenó el cierre de las actividades en la granja, bajo el argumento de evitar que durante la tramitación del juicio se generen daños irreparables.

Esta semana, pobladores de Homún y la organización Indignación A. C. denunciaron que el Gobierno de Yucatán falsificó pruebas para dejar sin efectos la suspensión ordenada por el Juez federal en 2018. Por ejemplo, acusan que se presentó un dictamen supuestamente expedido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A decir de la organización, tanto el Abogado General como el Director de Obras y Conservación de la UNAM negaron haber emitido o suscrito ese documento.

Por otro lado, se encuentra el Tren Maya. El País publicó esta semana un reportaje sobre algo que en realidad no es ninguna noticia en la Península de Yucatán: la construcción de este megaproyecto es un gran riesgo para el sistema de cenotes. Más aún con los cambios de ruta que se han adoptado entre Cancún y Tulum. Desde el 2020, distintas organizaciones, activistas y personas académicas hemos externado esta preocupación. El Tren Maya no solo es el tren sino todos los hoteles, las estaciones, los paraderos y otros complejos turísticos que se pretenden desarrollar. Esto implicará grandes cargas y descargas de agua, así como aumento en los niveles de contaminación.

Mencionaba en el artículo de la semana pasada que aproximadamente 70% de los cenotes en Yucatán están contaminados, siendo la principal fuente de acceso al agua de la población. Las causas son múltiples: desde megagranjas como la de Homún, hasta las industrias cervecera y hotelera. La gran inversión e intervención territorial que pretende generar el Tren Maya se da en un contexto de alta vulnerabilidad ambiental. Sin embargo, las autoridades federales no han hecho público qué efectos generaría ese proyecto en el agua de los cenotes de Yucatán, ya que hasta la fecha continúa como información reservada el anexo de la Manifestación de Impacto Ambiental que aborda este punto.

Tanto las autoridades federales como las estatales ven los datos como un estorbo en sus agendas políticas a corto y mediano plano. Las preocupaciones expresadas por distintos sectores son estigmatizadas bajo la acusación de esconder los intereses de partidos contrarios. Como si el escenario no fuera ya crítico. En lugares como Nuevo León, la crisis del agua será por su escasez. En la Península de Yucatán será por contaminarse con ella. Sin los cenotes la región no es viable. Desde su nacimiento geológico, toda la vida que se desarrolla en ese territorio ha dependido de ellos. El escenario es desolador. Y por eso la lucha se hace imprescindible.

@kalycho