Rubén Aguilar · 20 de septiembre de 2011
La venta y el consumo de las drogas es un problema social que siempre estará presente en la sociedad. El reto de ésta es saber administrar el problema como lo ha aprendido hacer con el tabaco, el alcohol y la prostitución. La experiencia y la investigación señalan que es falso el señalamiento de que la legalización trae consigo el aumento de la demanda. Los datos duros indican que más bien sucede lo contario.
La legalización debería iniciar con la marihuana, que representa el 70 por ciento de las drogas que se consumen a nivel mundial y que ofrece las mayores ganancias al narcotráfico, pero también la de menor riesgo para la salud.
¿Cuáles serían los beneficios de la legalización de la producción, comercialización y consumo de las drogas? Aquí planteamos algunas de las respuestas:
La legalización debería seguir, con las adecuaciones pertinentes, la regulación de las drogas legales del tabaco y el alcohol. La posible legalización plantea preguntas: ¿Quiénes ahora controlan los mercados ilegales podrán convertirse en empresarios? ¿Las grandes corporaciones del tabaco o del alcohol se apropiarán del nuevo mercado? ¿Los actuales controladores del mercado serán remplazados por una nueva generación de empresarios dedicados a ese negocio?