blogeditor · 30 de junio de 2022
No podemos tener un planeta sano sin océanos saludables, esa es la consigna que los líderes mundiales discutieron en Lisboa del 27 de junio al 1º de julio en la Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océanos. De acuerdo con el Secretario General de la ONU, “Nos enfrentamos a una emergencia en los océanos” en donde apenas comenzamos a entender los efectos que tiene la crisis climática y el exceso de contaminación que hemos arrojado a las aguas del mundo.
Para entender mejor los océanos necesitamos una observación sistemática, comprender patrones y sobre todo datos, muchos datos que nos den información necesaria para comprender el pasado y el presente de los océanos. Solo así podremos saber qué nos depara el futuro.
Desde Oceana hemos querido aportar a la discusión científica y, al margen de nuestra participación en las conferencias de Naciones Unidas, deseamos aportar desde el conocimiento local, desde el territorio donde los océanos nos dan el bienestar que necesitamos para obtener fuentes laborales y de alimentación que mantienen a las comunidades costeras del país.
Hace un año fuimos a Yucatán para descubrir, con la mejor ciencia disponible, los secretos del mayor arrecife del sur del Golfo de México, Arrecife Alacranes, un lugar único donde la vida del Golfo de México y del Caribe mexicano forman un mosaico único que otorga bienestar a más de 4,300 familias que dependen directamente de sus recursos y a otros miles indirectamente. También visitamos Bajos del Norte, un lugar que muchos investigadores y buzos mencionaban en sus narraciones y describían como un paraíso lleno de vida y desprotegido, pero que pocas personas habían podido visitar.

Embarcados durante una semana nos quedamos maravillados con el paisaje de Arrecife Alacranes y Bajos del norte, lugares con desafíos en su conservación. El primero, Parque Nacional desde 1994, donde la pesca ilegal ha diezmado los peces comerciales produciendo desequilibrios en una zona que debería estar protegida, ambos arrecifes con presencia de especies invasoras como el pez león, y ambos con enfermedades que afectan los corales. El segundo de ellos, Bajos del Norte, sin ninguna categoría de protección, a merced de la sobrepesca.
Ambos arrecifes están conectados y durante algunas épocas del año se alimentan mutuamente, llevando larvas de un arrecife a otro que permiten crecer la abundancia y el intercambio de genes que les da la variabilidad que necesitan para sobrevivir ante los cambios del ambiente. Más de 2,100 especies encontradas en análisis de ADN ambiental y 87 nuevos registros de especies de invertebrados en Bajos del Norte, son la contribución de Oceana y los científicos a bordo de nuestra expedición, para señalar estos lugares que deberían estar protegidos y que cuando lo están, no se vigilan con suficientes recursos humanos ni técnicos.
Nuestra expedición ha dado cuenta de arrecifes con enfermedades banda blanca, banda negra e incluso algunas que no podemos confirmar sin análisis sistemáticos y que en sus diferentes etapas están afectando a los corales. Identificamos lugares dentro del Parque Nacional Arrecife Alacranes donde el coral está muerto en su gran mayoría. Este es parte del contexto local que las autoridades deben atender. Cuando perdemos estos arrecifes no sólo se pierde vida marina, estamos afectando el bienestar de las personas.
Desde Oceana hemos sido enfáticos en decir que estos lugares necesitan protegerse más y mejor. Más, porque más superficie debe ser destinada a la conservación, incluyendo Arrecife Bajos del Norte; y mejor, porque necesitan mayor protección de las áreas destinadas a la conservación, al evitar la pesca ilegal, hacer un manejo efectivo de las especies invasoras, y disminuir los estresores que permiten la resiliencia del ecosistema.
No es casualidad que usemos la palabra “bienestar” en este texto, ya que ha sido el principal discurso del gobierno en materia social. Por ello, hacemos un llamado a no olvidarnos aquello que nos da bienestar, la naturaleza y la protección de los hábitats marinos. Estas deben ser parte de la agenda de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARMANAT) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), que debe poner sus ojos en estas zonas del mar que benefician a miles de familias del país.

* Miguel Rivas Soto (@migrivass) es director de Santuarios Marinos de Oceana en México y es Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).