Los amenazados

Georgina González Toussaint · 1 de diciembre de 2011

Los amenazados

“Cuídense del nueve” debe haber sido cientos de veces la recomendación entre técnicos, entre defensas, entre porteros que enfrentaban en la época de los noventas y principios del año 2000 al Toluca. Era José Saturnino Cardozo, un delantero afinado, entrón, listo, efectivo, odioso pal rival, amado pa los suyos, el mismísimo diablo en un campo de juego. Una amenaza constante, una garantía consistente.

Hasta hace unos días, esa consigna seguía viva en términos futbolísticos. Cardozo regresó a México y del Diablo mayor pasó a ser el Gallo Mayor, dirigiendo a los Gallos Blancos de Querétaro, librando zona de descenso, accediendo a la liguilla y despachándose a las Chivas en corral propio y ajeno. ¡Cuidado con Cardozo, cuidado con sus Gallos! Fue entonces el clamor popular.

Vino después la declaración de Ricardo “Tuca” Ferretti: “Yo salí del Toluca por culpa de Cardozo y pregúntenle a Lebrija” y que le preguntan a Lebrija y que dice que sí es cierto. Que Tuca salió del Toluca por amenazas y presiones a base de pancartas y panfletos, promovidos por Cardozo. ¡Adentro Zacatecas! Y que se arma el asunto, al mas puro estilo de Burundanga le dio a Muchilanga y Muchilanga amenazó a Bernabé. El asunto es de pena, pero no debería ser de pena ajena, sino de pena propia, es decir, apropiársela el mundo del futbol y familias que lo acompañan.

Cardozo, fiel a su estilo de juego, tomó su tiempo para definir. Dos días después declaró que no solo es inocente, sino que va a demandar a Tuca y Lebrija por difamación. El medio en su mayoría desestima la importancia de ésto, exige que se hable de futbol y no de “telenovelas”, de “chilletas que después de siete años lo sacan a la luz solo para desestabilizar a los enrachados gallos”. Yo difiero totalmente de seguir aplicando tan vergonzosa táctica de matar al mensajero y no atender el mensaje.

En este caso al mensajero, a su testigo y a su demandado habría que pedirles que aclaren algo que vuelve a viciar y avergonzar al deporte. Aunque muchos crean que el futbol no es un deporte sino un planeta habitado a veces por simios, a veces por extraterrestres y a veces por elegidos. El futbol es un deporte, el mas popular del planeta (de simios, hombres, mujeres y sobre todo niños). Tan popular, que se ha convertido en el mensajero de mayor cobertura e impacto. Lo que haga un futbolista es imitado por millones de niños y demás futbolistas. El comportamiento de jugadores, técnicos, árbitros y público en el futbol, es algo que se contagia, se imita. El fut mueve mucho dinero y el dinero es movido por el ir y venir de muchos intereses. Por ello es necesario cuidarlo por encima de utilizarlo, reforzarlo por encima de explotarlo.

“Cuídate del nueve” dijo Tuca a Rafael Lebrija antes de abandonar la dirección técnica del Toluca. Pero en realidad creo que el cuidado debería ponerlo la FEMEXFUT en sus agremiados. Para tener un futbol transparente, con credibilidad, debemos cuidar que si existe en el futbol un jugador que sea capaz de mandar intimidar y amenazar a un Director Técnico quede fuera del futbol de por vida. Que si existe un Director Técnico capaz de calumniar a un exjugador de algo tan serio, solo porque lo enfrentará como entrenador en una semifinal, quede fuera de por vida. Que si existe un directivo capaz de prestarse a la infamia lo castiguen de por vida. Así como a los directivos de un equipo, que sabiendo que su jugador fue capaz de intimidar y amenazar a su técnico, no hubieran hecho nada. En pocas palabras: alguno de estos personajes ya no caben en el futbol y la FEMEXFUT debería actuar. No se trata de hablar de futbol, se trata de que nuestro futbol tenga credibilidad cuando quiera expresarse.

Cualquiera acusa a cualquiera de agitador, de incitar a la violencia, sin mesura, sin pruebas, como fue el caso de Tomas Boy contra Enrique Meza y ahora Petricevic contra Tuca y Lebrija. ¿No debiera la FEMEXFUT poner un manazo en la mesa y pedir que o lo comprueban o lo mesuran? ¿Se puede creer en la integridad de un futbol que contempla la posibilidad de que alguna de las tres versiones sean reales o sean mentira pero se lancen como acusaciones?

Tuca hace menos de seis meses era el personaje íntegro, leal, honesto que abdicaba al Balón de Oro, que lo acreditaba como el mejor técnico, para dárselo a Memo Vázquez, el técnico campeón. Y hoy es llamado mañoso, que por tenerle miedo al Querétaro saca algo que pasó hace siete años. ¿De plano algo que pasó hace siete años ya no debe ser comentado, expuesto y aclarado? ¿Sobre todo si es tan serio? Las dos principales causas para no denunciar amenazas o agresiones son miedo e impunidad. ¿Tuca habrá sido víctima de alguna de ellas, de las dos o de ninguna? ¿Y Toluca? ¿Al saber que ninguno de los tres personajes quedaría dentro el club decidió no denunciar? ¿O no había nada que denunciar? Lo que sí hay ahora es mucho que aclarar.

Las opiniones se radicalizan dependiendo de la pasión de los aficionados a los equipos. Los queretanos le creen a Cardozo y Tigres esta con Tuca, pero deberíamos estar de parte de un mejor futbol y no del que tenemos. Este futbol, que defiende más sus intereses que sus principios, en el que un jugador agrede un árbitro y al árbitro le piden que diga que él se le cruzó en el camino de la cabeza del jugador, en el que un árbitro sanciona a cabalidad a un jugador que insulta, pero una semana después es consentidor y blando, este futbol que hace ojo de hormiga ante comandos armados, dobles contratos, pactos de dueños, racismo, gritos homofóbicos, violencia. Que permanece impávido y alcahuete ante la cada vez mas exultante cultura del engaño. Que solo atina a decir “así es el futbol”.

No sé si Tuca miente al haber dicho “cuídense del nueve” pero lo cierto es que habríamos de empezar ya a cuidar el futbol. Y lo único que lo hace confiable, creíble y presentable son sus valores, sus principios, sus ideales, mismos que con todo lo anterior son los únicos  amenazados.