blogeditor · 30 de diciembre de 2014
Existe una tendencia en la divulgación científica de realizarse usando un fraseo edulcorado y edificante, la cual se hace usualmente por científicos con una carrera mediocre corta o trunca o por nostálgicos remisos que forman una minúscula comunidad increíblemente simpática y entusiasta. Esa especie de boxeador maleta y asustadizo que termina convertido en un comentarista de su profesión, pero es bonachón, carismático y excelente. Típicamente son muy afectos al sermoneo, al regaño, al dato curioso, la anécdota personal y el optimismo venial. En México es muy evidente este fenómeno. Aquí la poca divulgación científica se hace mayormente desde una burocracia cursi y neurasténica, dulzona en exceso, y que invariablemente nos trata –público general expectante- como niñitos o retardados, son madrecitas celosas que vigilan y orientan nuestra vocación. Nos atiborran de clichés: nos declaman el Apocalipsis Climático o interiorizan sobre la Extinción de los Dinosaurios o truenan contra al Creacionismo o exaltan la Biodiversidad o se mojan con la Geometría de Escher o canturrean la Física Cuántica para dummies, entre sus tópicos más selectos.
El científico remiso que hace divulgación científica oficialista es autocomplaciente y eventualmente abandona su materia formal para dedicarse exclusivamente al histrionismo de la conferencia, a la publicación de la cháchara gentil, a la animación de tertulias, al turismo científico gay-friendly, al sermoneo televisado, presiden premios, hacen algo de literatura chistosa y se entretienen en la docencia pueril. Pequeños histriones que engordan las Academias y maman presupuestos. Pero el problema con el científico remiso, aunque esté generosamente informado -habitualmente lo está- es que tendrá siempre una visión simplista y santurrona sobre la ciencia que trata de explicar. Nunca abandona el fraseo acaramelado, la corrección política y los contenidos previsibles.
[contextly_sidebar id=”BJIX70zou7zsOPWwQTxkwu328o2ecbpW”]Sin embargo, el científico metódico y disciplinado, autista, del dato duro y penoso, que carece de público frente al texto y sin estímulo exterior, puede ser también un diletante decidido. Así que existe la mejor tradición de los pesos completos haciendo libros de divulgación científica accesibles al público general, la masa atroz. Se puede encontrar científicos caraduras contagiándonos su curiosidad y su insania por la pregunta constante, y el sinsentido de la realidad no les es ajeno. Autores que comparten su optimismo auténtico por el conocimiento y la incertidumbre sin tratarnos como indefensas quinceañeras o pensadores incapaces. Sin que necesariamente seamos legos o doctos en el tema. Autores que también están generalmente entre los mejores estudiosos en sus respectivas disciplinas. La divulgación científica en un país puede ser un parámetro del estado actual del trabajo científico formal. No es trivial, aunque el científico duro se niegue a hablar y rehúya el contacto con su comunidad.
De los 400 títulos de divulgación científica publicados en el 2014, o más, a saber, arbitrariamente enlistaré abajo seis títulos que seguramente sobrevivirán a este año de su publicación, y que fueron escritos además por estudiosos y científicos regulares y tronantes. Estimada lectora o lector, búscalos si desayunas fuerte y puedes pagar entretenimiento con espíritu de clase.
1. El bonobo y los diez mandamientos. En busca de la ética entre los primates. Frans de Waal. Tusquets Ed., pp. 288. En español. Relatos sobre las conductas sociales como el apego, el duelo, la compasión y el altruismo presentes en las dos especies de chimpancés: Pan paniscus (bonobo) y Pan troglodytes (común). Estas conductas son construcciones mentales que compartimos con nuestro grupo hermano los chimpancés y que pueden modificar significativamente la competencia por la sobrevivencia al interior de las especies. Naturalismo anti-Leviatán que sonrojaría al mismísimo Hobbes. Estas observaciones se correlacionan directamente con el origen de la estructura moral en nuestra propia especie. Frans de Waal es biólogo y padre putativo de tribus sentimentales de bonobos.
2. El corazón de las tinieblas. materia y energía oscuras. Jeremiah P. Ostriker, Simon Mitton. Pasado y Presente Ed., pp. 390. Ensayo histórico sobre la complejidad de la materia y energía oscuras de las cuales esta retacado el universo observable. La materia y energía oscuras son bellezas ocultas que están implicadas en la evolución del cosmos y condicionan nuestra percepción de la realidad. Aquí se hace un recuento secuencial de la plataforma teórica y experimental para predecir su enigmático origen y comportamiento. Jeremiah Ostriker es astrofísico y una pistola en el tema. Simon Mitton es astrofísico y escribe bien.
3. Curiosidad. Por qué todo nos interesa. Philip Ball. Turner Noema Ed., pp. 592. Relato post-punk bien documentado de la historia de la curiosidad humana y su transición de ser un vicio pertinaz castigado por la divinidad a la reciente búsqueda del bosón de Higgs, esa elusiva partícula esencial atribuida popularmente a la mismísima divinidad irascible. Philip Ball es fisicoquímico y editor freelance en Nature.
4. El futuro de nuestra mente. Michio Kaku. Debate Ed., pp. 480. Relato muy ameno sobre el destino de nuestro cerebro de acuerdo a las tendencias tecnológicas actuales. En el futuro técnicamente podremos manipular la memoria y los sueños, controlar las mentes ajenas, neutralizar las emociones, levantar la tapa del excusado con la mente, comunicarnos a través de los pensamientos, y almacenar nuestra mente en un usb de 2 gigas -o quizá más, depende del contenido del individuo- colgado a nuestros pescuezos. Excepto lo anterior, monjes budistas cavernarios han logrado ya todo eso desde los tiempos de los ocho Budas anteriores al Buda controlando su respiración y aplaudiendo con una sola mano. Pero aquí se hace el recuento tecnológico que apunta hacia allá. Michio Kaku es físico teórico, budista zen de closet y ama Facebook.
5. Somos nuestro cerebro. Cómo pensamos, sufrimos y amamos. Dick Swaab. Plataforma Ed., pp. 520. Relatos del comportamiento de nuestro cerebro ante las alteraciones de la pubertad, sexualidad, enamoramiento, desenamoramiento, trastornos de la personalidad, la idiotez, el brain-freeze, la felicidad falaz, drogas, rock-roll, violencia, cinefilia, sicopatías, traumas, tumores, alzhéimer, locura maligna, experiencias religiosas y muerte. Todo lo que construye nuestra mente -nuestra identidad- desde etapas embrionarias hasta la experiencia de la muerte visto por un clínico experimental acucioso en un libro altamente publicitado. Aquí se dice que el gusto sexual se adquiere en el embrión y la muerte es una trampa de la mente. Dick Swaab es neurólogo y vende muchos libros.
6. The book of trees. Visualizing Branches of Knowledge. Manuel Lima. Princeton Architectural Press Ed., pp. 208. Revisión histórica de la representación visual del conocimiento en diagramas de árboles encontrados en la mitología, religión y ciencia. La dendolatría o veneración a los árboles está asociada a conceptos de vida: renacimiento, fertilidad, inmortalidad, diversidad, descendencia y evolución, los cuales se representan en el arbor vitae o Árbol de la vida. Los diagramas de árbol son representaciones de la dinámica de datos complejos en ciencia, historia, leyes, economía, informática, genealogía y lingüística. Manuel Lima estudia la representación visual de redes complejas y es hípster neoyorquino.
* Francisco Riquelme (@FCO_RIQ) es Paleontólogo y Doctor en Ciencias por la UNAM