Elidet Soto · 19 de julio de 2023
Más allá de las encuestas, la investigación cualitativa nos permite comprender a fondo lo que las personas sienten, quieren y piensan. Los resultados del estudio Sueños y aspiraciones de los y las mexicanas que realizamos las empresas LEXIA y GAUSSC, publicados en la revista Nexos del mes de mayo, han atraído la atención de diversas audiencias porque ha funcionado como un espejo en el que nos podemos reconocer.
Algo que ha llamado mucho la atención entre distintos sectores es entender por qué un gobierno con tan pobres resultados sigue teniendo un buen respaldo popular, lo que en gran medida se explica por una narrativa que explota una verdad profunda, la de denunciar un México injusto, desigual, clasista y racista.
Sin embargo, una valoración positiva lograda gracias a “la medicina de la dignidad”, término que ha acuñado Adriana Arizpe, no les impide a las personas ver donde es necesario mejorar.
La violencia y la inseguridad crecen como el principal problema y el factor que más afecta la consecución de nuestros sueños. Ya iguala a la corrupción como el centro de las inquietudes de las mayorías.
A pesar del gran optimismo que en general distingue a las y los mexicanos, el temor a la inseguridad y la violencia son omnipresentes; generan una profunda y justificable angustia entre toda la población.
El simple hecho de tener miedo a salir a la calle es una situación que ilustra la inquietud generalizada.
Las mujeres temen a los feminicidios, los comerciantes a las extorsiones, los pasajeros a los asaltos, los profesionistas y empresarios a los secuestros y así nadie se salva. La mayor aspiración hoy en México es poder vivir tranquilos.
Este miedo es extremo y agudo en el caso de las mujeres que se sienten totalmente “asfixiadas”.
Por ello existe una amplia desaprobación a la estrategia de “abrazos no balazos”, la cual se considera ingenua e ineficaz.
Si la seguridad es lo que garantiza la libertad, hoy hay un sentimiento de /encierro/ secuestro/ privación de la libertad dentro del propio país.
La consolidación del papel de los militares en las calles atendiendo la problemática de seguridad pública cuenta con aceptación debido al contraste entre el profundo desprestigio de las policías y una mejor imagen de los militares, a quienes se les atribuye mejor formación, disciplina y valores. No obstante, no se percibe que los militares puedan mejorar la situación, cuando mucho podrían contenerla
Las carencias económicas – precariedad e inflación- son agobiantes para la gran mayoría de las personas. Es constante y recurrente la insatisfacción por la carestía de los productos básicos y los satisfactores elementales. Estas carencias son lo primero que viene a la mente al hablar de su situación personal.
Se cuestiona el hecho de que poco sirven los aumentos salariales si las cosas suben a un ritmo más acelerado.
La solución que se visualiza con claridad es la generación de fuentes de trabajo dignas y bien pagadas. Aquí no se ven avances relevantes y sigue siendo uno de los principales obstáculos para que las personas logren sus sueños y aspiraciones.
Mientras que los apoyos para irla llevando son reconocidos y omnipresentes, la inexistencia de oportunidades a la vista es notable. El enorme deseo de superación y mejora de la población no encuentra cauce.
La actual administración ha hecho poco o nada en la materia. No se ven en el horizonte oportunidades para que la gente pueda desarrollar su potencial y mejorar su nivel de vida.
Los hallazgos estructurales del estudio señalan con claridad que “la medicina de la dignidad” recetada por una estrategia política que voltea a ver, reconoce y tiene un discurso empático con la gente le ha ayudado mucho al presidente y sus aliados; sin embargo, queda claro que ya no es suficiente y las grandes mayorías están demandando acciones serias y resultados en materia de seguridad pública y oportunidades económicas para sacar adelante a sus familias. De la necesidad de mejorar en estos aspectos se tratará la próxima elección presidencial.