Lo bueno, lo malo y lo feo del Paquete Económico 2022 en temas de género

blogeditor · 21 de octubre de 2021

Lo bueno, lo malo y lo feo del Paquete Económico 2022 en temas de género

Todos los años, el Paquete Económico tiene elementos positivos y negativos. Esta ocasión no es la excepción, aquí los claroscuros en cuestiones de género 1:

Lo bueno: tasa 0% del IVA a productos de gestión menstrual

El Paquete Económico 2022 propone establecer una tasa del 0% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) a la enajenación de productos de gestión menstrual, como toallas, tampones y copas menstruales. Esta propuesta del Ejecutivo es muy positiva, ya que es un primer paso para que todas las mujeres, niñas, adolescentes y personas menstruantes accedan a productos de primera necesidad.

Como lo hemos señalado desde la colectiva #MenstruaciónDignaMéxico, el impuesto a productos de gestión menstrual es regresivo ya que considera a la menstruación como un lujo y no un derecho; y es discriminatorio pues sólo se aplica a un grupo de personas por su condición biológica.

De ser aprobada la tasa 0% a estos productos por la Cámara de Diputados, México se sumaría a la lista de países que garantizan una menstruación digna a todas las mujeres y personas menstruantes.

Lo malo: el incremento en el presupuesto al Anexo 13 no trae consigo fortalecimiento financiero para acciones y programas estratégicos

Como lo hemos expresado en este blog y en el análisis realizado al Paquete Económico,  el Anexo 13 de Erogaciones para la Igualdad entre Mujeres y Hombres tuvo un incremento de 74.6% con respecto al presupuesto aprobado en 2021, lo cual podría considerarse muy positivo. Sin embargo, analizando la distribución de los recursos a profundidad, se observa que este crecimiento está inflado principalmente por la inclusión de programas prioritarios.

De hecho, de los 232 mil 384 millones de pesos etiquetados en el Anexo 13, el 89.4% del total (207 mil 655 millones) corresponden a los recursos para doce programas prioritarios. Eso es preocupante porque a pesar de la alta concentración de recursos que obtienen, su contribución para alcanzar la igualdad entre mujeres y hombres, así como para erradicar la discriminación y la violencia, no es clara.

Para profundizar el análisis, desde Fundar realizamos un ejercicio eliminando del presupuesto total del Anexo los recursos asignados a estos programas prioritarios. Al hacerlo, su bolsa pasó de 232 mil 384 millones de pesos, a 24 mil 728 millones, lo que representa tan solo el 10.6% del total propuesto para el Anexo 13 en 2022. Si hacemos lo mismo para 2021 y comparamos el monto aprobado para ese año contra lo propuesto para 2022, tenemos que el crecimiento real del anexo sería de 18%, contra el 74.6% que presume la Administración. Con estos números, se evidencia la problemática de distribución de recursos al interior del Anexo, pues todo indica que el dinero no está asignado donde debería estar: en acciones estratégicas que realmente contribuyan a los fines para los cuales fue creado.

Para que los programas y acciones incluidos en el Anexo 13 puedan considerarse como el total de recursos destinados hacia estos fines, todos los programas presupuestarios ahí incluidos deberían tener perspectiva de género, algo que no sucede. Además, deben rendir cuentas sobre sus resultados, pero hoy ni siquiera existen padrones en donde se desglose el sexo de las y los beneficiarios, ni evaluaciones que nos permitan asegurar que los recursos realmente están impactando la vida de las mujeres. Tampoco se rinden cuentas de cómo dichos recursos están contribuyendo a eliminar los estereotipos y roles de género, si favorecen la distribución de los bienes y servicios y el acceso a ellos para las mujeres, si en su conjunto el proyecto de gasto promueve el empoderamiento de las mujeres o si contribuyen a reducir la brecha de desigualdad, y un largo etcétera.

Lo feo: desequilibrio en la asignación de los recursos orientados a promover la igualdad, combatir la discriminación y la violencia

En contraste a los recursos que se otorgan para los programas prioritarios, las acciones y programas estratégicos para promover la igualdad, erradicar la discriminación y combatir la violencia de género (los tres ejes que integran el Anexo) sufrirán recortes o incrementos muy pequeños el próximo año. Ejemplo claro de esto es el programa de Refugios Especializados, el cual plantea en el PPEF 2022 un total de 420 millones 203 mil pesos, es decir, un incremento de apenas 0.04% con respecto al año pasado, lo equivalente a apenas 172 mil 700 pesos.

A pesar de ser un programa que realmente tiene un impacto en la vida de las mujeres víctimas de violencia, el presupuesto propuesto para los Refugios representa apenas el 6.6% de los recursos del eje orientado a implementar acciones para la erradicación de la violencia. En contraste, los programas “Investigación Científica y Desarrollo Tecnológico” y “Servicios de Educación Superior y de Posgrado”, ambos a cargo de la UNAM, acaparan el 69.6% de los recursos asignados al eje. Incluso, mientras que el presupuesto propuesto para los refugios en 2022 es tan solo 0.04% mayor que el aprobado en 2021, el presupuesto asignado al principal programa presupuestario a cargo de la UNAM incrementa sus recursos en 3 mil 577 millones de pesos, que, puesto de otro modo, es 8.5 veces mayor que todo el presupuesto asignado a los Refugios especializados.

En balance, el Paquete se inclina hacia lo negativo en cuestiones de género. Mientras que celebramos una posible eliminación del IVA a los productos de gestión menstrual, no podemos dejar de señalar que el presupuesto federal difícilmente contribuirá a reducir las brechas de desigualdad. El problema de fondo es que históricamente el gobierno no ha priorizado la importancia de los presupuestos con perspectiva de género y el impacto diferenciado que estos pueden tener sobre las mujeres y los hombres, lo cual hace que siga siendo un verdadero reto diseñar e implementar políticas públicas que promuevan de manera efectiva la igualdad de género, que contribuyan a disminuir las desigualdades y violencias existentes.

Si bien ya comenzaron a abrirse espacios entre la sociedad civil y el legislativo para hacer un primer análisis sobre los programas y acciones que integran el Anexo 13, todavía queda mucho por hacer. La asignación y ejecución de recursos deben tomarse en serio la desigualdad y la violencia de género que todos los días enfrentamos.

* Andrea Larios es investigadora en el programa de Justicia Fiscal de @FundarMexico.

 

 

1 Todas las cifras están expresadas en pesos constantes de 2022, las variaciones son en términos reales.