Ni el clima ni la frontera detienen la dignidad: un llamado rumbo a la COP30

Redacción Animal Político · 30 de octubre de 2025

Hablar del impacto de los efectos del cambio climático desde México y el mundo es hablar de vidas que cambian de rumbo, de familias que empacan lo poco que queda y de comunidades que ven cómo el entorno que las sostenía se convierte en desierto, agua, enfermedades y muerte. Desde Sin Fronteras I.A.P. alzamos la voz como organización y como personas que hemos vivido la movilidad en carne propia.

Lo que llamamos emergencia climática no es un evento lejano ni una proyección futura: ya está empujando a miles de personas a desplazarse dentro y fuera del país. No hablamos de cifras, sino de nombres, mujeres, infancias, adultas mayores, de personas LGTBQ++. de rostros y de historias truncadas que día a día enfrentan La pérdida del hogar, del trabajo y del sentido de pertenencia.

Como mujer desplazada y directora de una organización que acompaña a otras y otros en su tránsito, sé que el cambio climático no solo altera el clima, sino las vidas, los proyectos y los sueños propios y de nuestras familias. Las sequías que queman la tierra, las tormentas que arrasan comunidades, los incendios que devoran bosques, los desastres industriales y tecnológicos, las expropiaciones de recursos, las grandes obras también desplazan esperanzas. En Sin Fronteras trabajamos con quienes huyen del calor insoportable, de la pérdida de cultivos, de la falta de agua, de la erosión de la vida misma. No se van porque quieren, se van porque el clima los expulsa.

Rumbo a la COP30 en Belém, Brasil, lanzamos un llamado urgente: que la movilidad humana por causas climáticas deje de ser invisible. Que se escuche a quienes ya viven las consecuencias de los efectos del cambio climático y otros desastres, y se les reconozca como protagonistas de las soluciones. Desde México pedimos que se entienda que la movilidad climática no es una falla individual ni una decisión aislada, sino una respuesta colectiva a un sistema que no ha sabido proteger la vida. Necesitamos políticas que incluyan, financiamiento que llegue, protección que ampare y marcos legales que reconozcan a las personas desplazadas por razones ambientales como sujetas de derechos.

La sociedad civil tiene que ser el puente entre la urgencia del territorio y la indiferencia de los acuerdos. Desde las comunidades rurales del norte hasta las costas del sureste, las señales son claras: la tierra se está transformando y con ella también los caminos de las personas. Nuestra labor es visibilizar, documentar, acompañar y exigir. No podemos quedarnos en la denuncia; debemos construir soluciones desde abajo, desde los pueblos, desde la experiencia viva de quienes se mueven no por elección, sino por supervivencia.

Sin Fronteras es una voz colectiva que defiende el derecho a tener derechos, también frente a la emergencia climática. Seguiremos caminando junto a quienes buscan asilo y protección en medio del calor, la explosión o la tormenta, porque su historia es también la nuestra. Hoy más que nunca, desde México y con esperanza, recordamos que el cambio climático no solo cambia el planeta, cambia las vidas. Y mientras eso siga ocurriendo, no habrá verdadera justicia climática sin justicia para las personas desplazadas.

Si deseas profundizar en estos temas, te invitamos a consultar la revista “ECOS DEL CAMINO: Reflexiones sobre movilidad humana y cambio climático”, un espacio dedicado a la reflexión crítica y al análisis vivo sobre movilidad humana, cambio climático, derechos y justicia social. En Ecos del Camino encontrarás artículos, testimonios, estudios de caso y análisis que conectan las vivencias de personas desplazadas con las problemáticas ambientales que impulsan sus movimientos (acá puedes ver las ediciones 12).

Allí vas a descubrir narrativas desde el territorio, voces que emergen desde procesos migratorios, investigaciones que iluminan los vínculos entre clima y movilidad, y propuestas para la acción colectiva. Que Ecos del Camino sea un faro para quienes buscan comprender cómo el clima reconfigura el mapa de la movilidad humana y cómo cada paso puede ser un acto de resistencia, dignidad y esperanza.

* Sandra Elizabeth Alvarez Orozco es directora general de Sin Fronteras IAP.