Redacción Animal Político · 19 de septiembre de 2025
La salud de una comunidad se refleja en lo que hay en su plato. En un mundo marcado por el cambio climático y el aumento de la inseguridad alimentaria, la solución más poderosa a estos problemas no necesariamente se encuentra en grandes cumbres globales, sino en el corazón de nuestras ciudades y comunidades.
El sistema alimentario actual necesita una transformación urgente. Este modelo —basado en la sobreproducción, el desperdicio y un elevado impacto ambiental— es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Si no cambiamos de rumbo, nos enfrentaremos a una creciente escasez de alimentos, pérdida de calidad nutricional y una crisis ambiental cada vez más profunda.
En México, uno de cada cuatro habitantes vive en inseguridad alimentaria, de acuerdo con el CONEVAL. Pero la seguridad alimentaria no se trata solo de tener comida sobre la mesa: implica acceso constante, suficiente y asequible a alimentos nutritivos. Es un derecho y también una oportunidad para impulsar un cambio profundo y de raíz.
Aquí es donde la sostenibilidad y el sistema alimentario se conectan. La alimentación sostenible es un enfoque respaldado y promovido por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), que busca satisfacer las necesidades alimentarias del presente sin comprometer las del futuro. Este modelo promueve una producción responsable, con bajo impacto ambiental, económicamente viable y adecuada desde el punto de vista nutricional y cultural.
Tanto la FAO e iniciativas como EAT-Lancet, un grupo multidisciplinario de científicos que buscan reducir los impactos ambientales de nuestros alimentos, recomiendan aumentar el consumo de alimentos de origen vegetal y reducir el de productos de origen animal, azúcares y ultraprocesados. Esto no solo reduce la huella ecológica del sistema alimentario, sino que también disminuye el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes y las cardiopatías, altamente prevalentes en nuestras sociedades.
En este esfuerzo, los gobiernos locales tienen un papel crucial. Avances a nivel federal como la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible o las Guías Alimentarias proporcionan un marco jurídico para tomar acción y son los municipios quienes están más cerca de la población y pueden articular soluciones efectivas.
Los gobiernos locales tienen la capacidad de conectar productores con consumidores, fortalecer mercados locales y garantizar el acceso equitativo a alimentos saludables, independientemente de la condición social de las personas.
Ya hay acciones concretas en marcha. En octubre, Alianza Alimentaria y Acción Climática, junto con el Sistema DIF Jalisco, impulsarán un Foro para capacitar a municipios del estado en sostenibilidad alimentaria. Este Primer Foro de Alimentación Sostenible demuestra que el cambio puede comenzar desde lo local, con herramientas adecuadas y voluntad política.
Incorporar principios de sostenibilidad en los programas de asistencia alimentaria no solo mejora la nutrición de las poblaciones beneficiarias, también representa una acción climática tangible. Es una oportunidad para reducir emisiones, proteger recursos naturales y posicionar a los gobiernos locales como líderes en la transición hacia un sistema alimentario justo y sostenible.
Pero para lograrlo, es clave la voluntad de las partes involucradas, invertir en la regeneración de suelos, apoyar la agricultura sostenible, fomentar los mercados de proximidad y promover la educación alimentaria en todos los niveles para promover hábitos que beneficien el bienestar de las personas y del planeta. Apostar por un modelo alimentario sostenible es apostar por la salud pública, el desarrollo económico local y la protección del medio ambiente.
Esta transformación es colectiva. Necesitamos que gobiernos, ciudadanía, productores y organizaciones trabajen juntos para construir políticas que no dejen a nadie atrás. Al final del día, el camino hacia la sostenibilidad alimentaria se recorre paso a paso, comunidad por comunidad, plato por plato. Y lo mejor es que el poder para comenzar está, literalmente, en nuestras manos.
* Sofía Ruiz Oldenbourg es Gerente de Políticas Alimentarias en Alianza Alimentaria y Acción Climática. Ingeniera Ambiental por el Instituto Tecnológico de Colima, tiene más de 10 años de experiencia en el sector ambiental y de sostenibilidad en el sector privado y de organizaciones de la sociedad civil. Alianza Alimentaria y Acción Climática (@AlianzaAliment) es una organización mexicana sin fines de lucro que está transformando el sistema alimentario hacia prácticas más éticas y sostenibles. En 2024 fue pieza clave para el diseño de la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible. También trabaja con el sector público y privado para implementar menús sostenibles en los comedores de las organizaciones, reduciendo impactos ambientales y riesgos a la salud asociados a patrones alimentarios.