Joel Aguirre · 10 de octubre de 2026
A pesar de un frágil alto al fuego —anunciado el 21 de junio de 2026— y de los continuos ataques aéreos israelíes en el sur del Líbano, cientos de miles de personas han decidido regresar a sus lugares de origen, mientras que otras se ven obligadas a permanecer desplazadas.
Las aldeas situadas a lo largo de la frontera sur siguen siendo inaccesibles debido a la presencia constante de las fuerzas israelíes. En las localidades adyacentes, los ataques israelíes han dañado o destruido viviendas, carreteras, redes de abastecimiento de agua y servicios públicos. Incluso allí donde el regreso físico es posible, a muchas personas les cuesta imaginar cómo reconstruir sus vidas.
“Permanecer desplazado no es una elección; la gente no tiene a dónde ir”, afirma Jean-Marc Biquet, coordinador de proyectos de MSF en el Líbano. “Sin acceso a servicios básicos y con ataques israelíes incesantes contra sus pueblos y ciudades, algunas personas no pueden volver a sus comunidades. ¿Cómo pueden planificar el futuro cuando la inseguridad y la incertidumbre marcan cada aspecto de la vida cotidiana?”
Cuando algunas familias intentan regresar, necesitan atención médica si alguien enferma. Necesitan agua potable corriente. Necesitan un techo que las proteja y la tranquilidad de saber que sus hijos pueden dormir seguros por la noche.
Sin estos elementos esenciales, el regreso a casa corre el riesgo de convertirse en una nueva adversidad en lugar de poner fin a la anterior.
Para ayudar a las comunidades a afrontar estos desafíos, MSF facilita el acceso a atención sanitaria, refugio y agua; servicios de los que la población depende a diario y que cobran una importancia aún mayor en situaciones de crisis.
Tras meses de ataques israelíes, muchos centros de salud quedaron dañados, con falta de personal o con dificultades para prestar servicios. Para las familias que contemplan la posibilidad de regresar, la ausencia de atención médica puede ser motivo suficiente para no hacerlo.
“La gente necesita saber que, si un niño tiene fiebre o una mujer necesita atención materna, existe un lugar al que pueden acudir”, explica Biquet.
Para ayudar a restablecer el acceso a la atención médica, MSF ha apoyado a centros de salud del sur del Líbano y de los suburbios del sur de Beirut (Dahiyeh) mediante labores de rehabilitación, apoyo operativo y fortalecimiento de capacidades. Esto incluye la rehabilitación integral de un centro de atención primaria en Haret Hreik y diez ambulancias que prestan servicio a comunidades de todo el sur del Líbano, ayudando al personal sanitario a seguir brindando asistencia médica donde más se necesita.
En las aldeas que son teóricamente accesibles a pesar de los ataques diarios de Israel, algunas casas han quedado destruidas, mientras que otras presentan daños que las hacen inhabitables con seguridad. Muchas familias siguen desplazándose entre alojamientos temporales, casas de familiares y refugios colectivos mientras intentan decidir qué les depara el futuro.
“El desplazamiento no termina cuando cesan los combates”, afirma Louis Dowse, coordinador de MSF en el Líbano. “Para muchas familias, continúa cada día que pasan sin poder regresar a casa o reconstruir lo que han perdido”.
Los equipos de MSF han rehabilitado y apoyado numerosos refugios tanto durante el punto álgido de la escalada como posteriormente. Recientemente, el equipo del sur del Líbano ha rehabilitado por completo un refugio en Jbal Al Botm para familias reubicadas desde Sour (Tiro) y ha mejorado las condiciones de vida en otro emplazamiento en Maaroub mediante la instalación de baños y duchas prefabricados.
Estas mejoras ofrecen una solución temporal para las familias mientras las soluciones a largo plazo siguen fuera de su alcance.
El suministro de agua suele ser uno de los primeros servicios que se interrumpen durante un conflicto y uno de los últimos en restablecerse por completo.
En todo el sur del Líbano y en los suburbios del sur de Beirut (Dahiyeh), los ataques israelíes han dañado las infraestructuras y afectado al acceso a agua segura, lo que supone una carga añadida para familias que ya se enfrentan al desplazamiento y a la pérdida.
MSF ha apoyado la reparación de infraestructuras hídricas en varias zonas afectadas por el conflicto, rehabilitando sistemas de agua, instalaciones de tratamiento y redes alimentadas por energía solar de las que dependen las comunidades a diario. Los equipos también han suministrado combustible a refugios y centros de desplazados para mantener operativos los sistemas de bombeo de agua y electricidad.
Para las familias que intentan salir adelante, estos servicios básicos —que en muchos lugares del mundo se dan por sentados— son los que hacen posible su vida cotidiana.
“En todo el sur del Líbano la gente está reconstruyendo mientras sigue conviviendo con la incertidumbre. Hacen todo lo posible por avanzar”, señala Dowse. “Lo que necesitan es la oportunidad de reconstruir sus vidas con dignidad, aun cuando el futuro siga siendo incierto”.♦