Ley de Telecomunicaciones. La protesta

blogeditor · 22 de abril de 2014

Ley de Telecomunicaciones. La protesta

Entiendo que vivimos en un mundo agitadísimo y que la mayoría de nosotros estamos mucho más preocupados por qué diablos vamos a comer hoy, que lamentarnos por la derrota de las Chivas del Guagualajara ante las grandiosas Pumas del Pedregal o inclusive, saber cómo está el petróleo en el mercado de futuros en Chicago. Sin embargo, algo de lo que todo activista de escritorio se precia es de, independientemente de nuestras prioridades y obligaciones cotidianas, protestar independientemente de si tenemos idea, aunque sea vaga, de qué es lo que protestamos.

Un ejemplo de esto es que en este momento se está llevando a cabo una protesta masiva en las redes sociales (tan lejos de Dios y tan cerca del Facebook) contra una iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión y la Ley del Sistema Público de Radiodifusión de México, conocida como la Ley de Telecomunicaciones.

[contextly_sidebar id=”3eac11a8b6604e544a1b01653f796722″]Independientemente de si estoy a favor o en contra de la dichosa iniciativa, cabe una pequeña pregunta: ¿Cuántos de los que están protestando por la iniciativa la han leído, aunque sea por encimita? ¿Es posible unirnos de manera virtual a una causa sin conocerla aunque sea de una manera general? Por desgracia, es muy probable que muy pocos hayan leído la iniciativa de ley por la que están protestando, pero sí es muy posible que los habitantes de las redes sociales sean capaces de irse como el Borras y ponerle simplemente “like” a alguna publicación en Facebook sobre el tema, aunque ni siquiera la hayan leído; o inclusive compartan en Twitter una publicación del tema sin saber exactamente de qué se trata, sólo dejándose llevar por la ola.

Ahora bien, parte de mi angustia tiene que ver con que no podemos influir realmente en la toma de decisiones si no pasamos de ser una masa amorfa gritona, que protesta de manera compulsiva por todo, sin tomar conciencia real de ello. Esto simplemente nos lleva a ser una horda de primitivos que tenemos en vez de un garrote, una computadora o un celular “inteligente” en la mano. Mi invitación es que, de una manera aunque sea superficial, nos enteremos mínimamente por lo que vamos a protestar para que pueda tener un poco más sentido nuestra acción. Esto significaría, aunque un pequeño paso para un cibernauta, un gran paso para un país como México, lleno de falsos mesías, o líderes sociales de petatiux, y pasar de la protesta a la propuesta, o al menos, a la protesta informada.

Volvamos al tema que nos incomoda, pues. La dichosa iniciativa sobre telecomunicaciones que pueden consultar aquí, trae entre muchas cosas algunos puntos sobre la posibilidad de que las autoridades encargadas de la seguridad pública, la seguridad nacional y la procuración de justicia, pueden intervenir las distintas telecomunicaciones en tiempo real que estén relacionadas con investigaciones en materia de delincuencia organizada, delitos contra la salud, secuestro, extorsión o amenazas (Artículo 189). Estas autoridades pueden estar encarnadas en el Procurador General de la República, los procuradores de los estados o cualquier agente del ministerio público.

Lo interesante del asunto es que no es necesaria la solicitud de un juez para realizar dicha intervención, sólo bastaría que cualquiera de estas autoridades dijeran que dicha solicitud es parte de una investigación sobre esos temas. El punto es que con las “áreas de oportunidad” que aún existen en la materia y que incluso el propio Procurador General de la República ha denunciado, ¿Cómo confiaríamos los ciudadanos que no habrán abusos? ¿Cómo confiaríamos que algún mal funcionario no utilice esta atribución en su beneficio o en beneficio de algún grupo delictivo con el que esté coludido? ¿Y si los senadores no le incluyen ese detallito de que un juez debe solicitar (obsequiar) una orden para que las telecomunicaciones puedan ser intervenidas? Creo que nos dejarían un poquito más tranquilos a los ciudadanos.

Otro asunto importante es que el que trata el Artículo 192, en donde los concesionarios de telecomunicaciones están obligados a conservar un registro y control de comunicaciones que se realicen desde cualquier dispositivo, bajo cualquier modalidad para poder identificar varios datos del usuario, como su nombre, domicilio, tipo de comunicación y servicio, origen y destino (aguas por los que hablen desde el hotel de paso), la fecha, hora y duración de la comunicación, ubicación geográfica del dispositivo (nada de que estaba en la oficina, mi vida) y “demás” que hubiere entregado el titular del servicio (ese demás me aterra, porque es una carta en blanco a la autoridad).

Y un tercer punto es el que aborda el Artículo 193 y que tiene que ver que los dichosos concesionarios están obligados a conservar y a almacenar los datos a los que se refiere la Ley (las comunicaciones, pues), y eso “sin perjuicio” de lo que establece la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares. Lo interesante aquí es que nadie está protestando por eso, ni siquiera los “transparentólogos”(los de tapete rojo), que andan en plena grilla por la elección de los consejeros del nuevo IFAI, ni los exconsejeros (como ya no reciben sueldo, seguramente su vocación y su interés en el tema ya se desvaneció).

Sin embargo, hay algo positivo en la iniciativa, al menos en esta sección: los concesionarios deberán suspender el servicio de los equipos o dispositivos reportados como robados o extraviados a solicitud del titular (ya nada que acaba nuestro celular robado siendo usado para extorsionar) y realizar el bloqueo inmediato del equipo reportado por los titulares como robados o extraviados, y también bloquear, inhibir o anular de manera permanente las señales de telecomunicaciones dentro de los centros de reinserción social, establecimientos penitenciarios o federales o locales (ahora esperaríamos que efectivamente se haga).

En resumen, les invitaría a que leyeran toda la iniciativa, pero si no les da tiempo, al menos se echen los artículos 189 a 197, y ahora sí, protesten con causa, informada.

La Miscelánea de Don Marce

La dichosa Semana Santa nos fue como en feria a los tenochcas, además de que tuvimos un gran meneo con el temblor del viernes 18 de abril (algunos buscan cualquier pretexto para andar semidesnudos por la calle), sufrir tremenda tromba donde llenó granizo a distintas zonas de la ciudad (cuánto hielo y yo sin vaso), la absurda ley seca (seco tienen el cerebro los que se les ocurrió esa medida), la muerte de Gabriel García Márquez, y la de Emmanuel Carballo, y para acabarla de fregar, algunas colonias sin agua a pesar de que las ya poco confiables autoridades capitalinas anunciaron que no habrían cortes de agua en la “Semana Mayor”. Sin embargo, hubo cosas que nos ayudaron a sobrellevar la semanita y fueron ni más ni menos que la hermosísima luna roja, la ciudad semivacía y, por supuesto, la victoria de los Pumas del Pedregal sobre las Chivas del Guagualajara.

La Panza es Primero

Que no le digan, que no le cuenten, pero la mejor pancita para curar la cruda está ni más ni menos que en la Colonia Portales. A un par de cuadras del famosísimo mercado de la Portales se encuentra la Oaxaqueña, ubicada en Ajusco No. 11 (Municipio Libre).

Además de que está súper bien servido el plato, es exquisita. Te dan tortillas hechas a mano y si tienes suerte, está una imitadora de Paquita la del Barrio, que te amenizará tu comilona. Yo por lo general me echaba (porque no se olviden que estoy a dieta) dos platos. En verdad, ¡no se la pueden perder!

 

@marco_cancino