blogeditor · 28 de abril de 2022
“Las niñas y niños no sabemos muchas cosas acerca del mundo y por eso nuestra mente es más abierta para imaginar cosas”, fue la respuesta que una niña de 8 años dio a su profesora cuando hablaban de lo que era la imaginación. 1
Esta frase es representativa de lo que significa ser niña o niño: la capacidad ilimitada de crear realidades posibles de vivir, que toman forma en eso que llamamos la imaginación, una palabra que acompaña siempre a la idea de lo que son niñas y niños. Por fortuna para las y los adultos, ellas y ellos siempre están ahí para recordarnos la necesidad de reconectarnos con la creatividad, con la flexibilidad, con la libertad de pensamiento, la capacidad de vivir y la posibilidad de imaginar y creer en eso que construimos.
Son un colectivo que tiene cosas muy importantes que decir, la fantasía vive con ellos y ellas no como algo ilusorio, sino como la posibilidad de mirar más allá de la cuadratura limitada del adultocentrismo. Comprender este valor intrínseco de niñas y niños es fundamental para reconocer que son sujetos de derechos, que desde la adultez tenemos la obligación de protegerles, proveer las condiciones propicias para su desarrollo y reconocer su legitimidad en el presente, donde quiera que se encuentren.
En México, componen la tercera parte de la población nacional. Hasta 2020 había en nuestro país más de 38 millones de niñas, niños y adolescentes. Ellas y ellos son diversos, con distintos contextos, identidades y sueños. Del total, casi 3 millones viven con alguna discapacidad, 2 millones hablan una lengua indígena y más de 700 mil se consideran afrodescendientes, sólo por considerar algunas características demográficas; a ello hay que sumar la diversidad sexual, identidad de género, cultural, lugar de origen y un manto enorme de elementos identitarios que conforman la riqueza del entramado de las infancias.
Para que cada una y uno de ellos, desde su diversidad, pueda ejercer sus derechos como titulares de éstos, y no como objetos de protección y asistencia, se requiere de la participación y compromiso de todos los sectores institucionales y las personas. En México ha habido avances significativos en el marco jurídico para establecer las bases de un Estado garante de derechos para la niñez y adolescencia. Hay leyes, programas institucionales y un sistema nacional y sistemas estatales de protección integral de niñas, niños y adolescentes (SIPINNA) y procuradurías de protección de niñas, niños y adolescentes.
Pero también existe la realidad que nos rebasa y que agrede el cumplimiento y respeto a sus derechos, y deja al descubierto la fragilidad institucional y la normalización cultural de la violencia sistémica en su contexto familiar, escolar y/o comunitario. La carencia por acceso a la seguridad social es la de mayor prevalencia entre niñas, niños y adolescentes; ya desde antes de la pandemia, más del 60% de esta población no tenía acceso a este derecho. 2 Además, el año pasado, fue uno de los más violentos para ellas y ellos. Se registraron más de 27 mil 700 delitos en su contra. Hubo 7 homicidios diarios y cada día al menos 37 niñas y niños sufrieron violencia física, 3 esto sin contar los múltiples casos que no son identificados ni denunciados. Este año se registró un incremento de 83.62% en los reportes de violencia familiar con respecto a 2015 (233, 978 en total), 4 esto sin contar los que no se denuncian. Sumado a esto, en los últimos cinco años el trabajo infantil y sus peores formas ha llegado hasta 3.3 millones de niñas, niños y adolescentes trabajando sin la edad mínima para hacerlo o en actividades peligrosas y prohibidas por la ley.
El país no es violento solo para niñas, niños y adolescentes que nacieron en él, sino también para las y los que llegan y transitan por aquí. Durante 2021, llegaron a México más de 75 mil 500 niños, niñas y adolescentes en situación migratoria irregular 5 y en condiciones de inseguridad; varios enfrentan diversos desafíos que pusieron en riesgo su vida, integridad y libertad, particularmente por el uso de la fuerza militar en acciones de control migratorio. Lo anterior les obliga a tomar rutas más peligrosas y con mayor presencia de organizaciones criminales dedicadas a la trata de personas, al narcotráfico, al secuestro, extorsión, entre otros.
En el caso particular de las niñas y adolescentes se suma la violencia de género. El constante riesgo de sufrir agresiones sexuales, ser víctimas de explotación sexual, además de la inseguridad financiera y el abuso emocional que muchas veces enfrentan en sus contextos familiares y/o comunitarios, en ocasiones les hace creer que casarse o unirse con una pareja es la única opción para asegurar un futuro. El año pasado hubo 9 feminicidios de niñas y adolescentes por mes. 6 En 2020, más de 8 mil 800 niñas de entre 12 y 14 años se convirtieron en madres 7 y tan solo en 2021 se registraron 259 niñas y adolescentes víctimas de trata. 8 Estos son solo algunos ejemplos que reflejan los abusos que enfrentan y que definen o interrumpen sus trayectorias de vida.
Todo lo anterior limita y lastima la imaginación de esas niñas, niños y adolescentes que dejan de encontrar paz, respeto y ternura en su contexto. Les repite, a través de acciones, que sus sueños están coartados y que su vida no la construyen ellas y ellos, sino alguien más. Que su imaginación puede estar definida por violencia, golpes y abusos, o que sólo vinieron a este mundo a producir, a costa de lo que sea.
Para revertir esta situación, necesitamos cambiar el paradigma cultural que enfrentamos; pero, sobre todo, el Estado debe fortalecer, y no debilitar a las instituciones y políticas públicas que están dirigidas a abordar estas problemáticas. Lo anterior no ha sido así. La política de austeridad ha dejado a numerosas secretarías y dependencias sin recursos humanos, técnicos y materiales necesarios para desempeñar funciones de gobierno fundamentales, mismos que desde hace muchos años presentaban una debilidad importante. Si no se generan las políticas con presupuesto suficiente para su implementación, y si como sociedad no hacemos un cambio cultural que fomente la voz y participación de las niñas, niños y adolescentes, no podremos lograr el México que imaginan y tienen derecho a vivir.
Hace unos meses Eduardo, un niño de 11 años de Puebla, decía en un mensaje: “Escúchennos, quizá se sorprendan de lo divertido que es el mundo de los niños”. Es nuestra obligación garantizar que les escuchemos, y que efectivamente les tomemos en cuenta, para que aseguremos que su contexto les permita seguir creando realidades basadas en esa riqueza de imaginación. De otra forma, nos lastimamos como sociedad.
Es con este compromiso que desde Save the Children hacemos un llamado para responder a la complejidad del contexto actual:
* Save the Children es la organización independiente líder en la promoción y defensa de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Trabaja en más de 120 países, atendiendo situaciones de emergencia y programas de desarrollo. Apoya a los niños y niñas a tener una infancia saludable y segura. En México, trabaja desde 1973 con programas de salud y nutrición, educación, protección y defensa de los derechos de la niñez y adolescencia, en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño de Naciones Unidas.
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1 Historia basada en el artículo Los pensamientos más profundos de los niños, recopilados por una profe de filosofía.
2 CONEVAL (2020), 19.5 millones de niñas, niños y adolescentes se encontraban en situación de pobreza en 2018, p. 1. Disponible aquí.
3 Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2021), Incidencia delictiva de víctimas, Disponible aquí.
4 Presuntos delitos de violencia familiar en 2015: 127,424; 2016: 153,893; 2017: 169,579; 2018: 180,187; 2019: 210,188; 2020: 220,031 y de enero a noviembre del 2021: 233,978; en Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2021), Información sobre violencia contra las mujeres. Incidencia delictiva y llamadas de emergencia 9-1-1, disponible aquí.
5 Unidad de Política Migratoria (UPM), Boletín Anual de Estadísticas 2021. Cuadro 3.1.3 y 3.1.5. Disponible aquí.
6 Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) (2022), Datos abiertos, Cálculo realizado con información obtenida el 31 de enero de 2022 (disponible aquí); base de datos disponible acá.
7 Inmujeres (2021), Presenta Gobernación campaña para prevención y erradicación de embarazo en niñez, adolescencias y juventudes. Disponible aquí.
8 (SESNSP) (2022), Datos abiertos, Cálculo realizado con información obtenida el 31 de enero de 2022 (disponible aquí); base de datos disponible acá.