Lengua dormida

Redacción Animal Político · 14 de abril de 2023

“(…) llegaron más de cien personas a decirle adiós a mamá. Chac, chac, chac. Está un señor vendiendo raspados en su triciclo. Y cada vez que talla el hielo con su raspador, suena Chac chac, de la misma manera que sonaba su máquina de hemodiálisis, chac chac chac…“.

Un aire enriquecido por partículas rulfianas flota permanente sobre “Lengua dormida“, la novela más reciente de Franco Félix, autor (re)conocido dentro de su propia historia, con sequedad agreste, como “el de las palabras” por su hermana cuando lo invita, casi orillándolo a cumplir inmediatamente la misión impuesta, a dirigirse a la concurrencia durante el funeral de su madre, entidad fundamental sobre la que el autor construye una narración autobiográfica que describe un universo familiar cargado de una extraña belleza conferida, en toda la complejidad descrita a lo largo de su historia, por los retranqueados lazos que constituyen la que al fin de cuentas es la relación filial de la que se surte la novela para contarnos, de forma siempre agridulce, un drama tan singular que pareciera haber sido vivido por todos.

Desde su arranque, la novela propone al lector una atmósfera que se muestra mediante capas superpuestas que parecieran, por decirlo de alguna manera, retratar toda clase de pormenores alrededor de lo que se cuenta para después amplificarlos sutilmente hasta develarnos una gran imagen que nos permite interesarnos en el cosmos de afectos únicos que comparte el autor.

Convertido en el personaje central de la trama, Franco Félix se introduce en su propia narración para compartir, durante el arranque de “Lengua dormida” que mira, simple y llanamente, a su madre sentada bajo el cobertizo de su casa. Es rara la madre que mira Félix, pues en un punto le corre tierra por dentro y esta se le escurre por el oído. Pronto sabremos que la mamá frente a la que se encuentra el escritor es efectivamente la suya, pero muerta, recién salida de la caja y llegada a rastras al primer capítulo mientras musita incoherencias, afectuosas frases provenientes de un simple no-lenguaje que solo son comprendidas por el Padre del autor, personaje que aparecerá inmediatamente después y cuya impronta constituye también uno de los ejes de la novela.

Bella y profundamente conmovedora dentro de su clara intención de no conmover, “Lengua dormida” es un trabajo singular que recubre al lector con una sustancia emanada directamente del lenguaje que emplea, firmamento desprovisto de artificios dotado por entero del sobrio poder que le aportan a cada página las vidas humanísimas, y tristísimas y alegrísimas que nos muestra.

* Franco Félix. “Lengua dormida”. 2022, Editorial Sexto Piso.

@elimonpartido