Latintroika

blogeditor · 6 de mayo de 2013

Latintroika

Con estima a Ariel Crespo.

Hemos tenido una mala experiencia

de colonización emocional durante 500 años.

Hoy ha llegado el tiempo de América Latina”.

Gastón Acurio.

 

El marketing tiene la habilidad de mostrar una realidad en vías de construcción como una ya consumada e inevitable; hace de una experiencia lejana ser percibida como una realidad alcanzable.

Pude sentirlo la semana pasada en el Foro Económico Mundial en Perú, por el ánimo renovado -no sólo de los líderes de la región- sino de participantes de otros países, cuya percepción actual de América Latina según pude preguntar, es que más allá de los focos de crisis política de algunos países, la región está entrando a una espiral de crecimiento sostenido cuyas potenciales expectativas empiezan a materializarse.

Escuché hablar de una región de la que ya no sólo se habla de México, Brasil o Argentina. Se siente el progreso de Panamá, Perú, Chile y Colombia. México inspira confianza, gracias a  que parece volver a saber cómo y con quién ponerse de acuerdo y que las trabas para progresar en el pasado hoy están teniendo consecuencias para no detener nuestro presente.

Si algo se da a notar, es que independientemente de las diferencias políticas de cada país, hay proyectos basados en un método para tener crecimiento económico con mejoras sociales. Pero sobre todo, mientras se escucha sobre el liderazgo de Estados Unidos (EEUU)  en la región, tampoco ya se calla la llegada de China.

Se habla de China con un optimismo poderoso, mientras se descubre la rivalidad geopolítica que dos potencias económicas como EEUU y el país asiático tienen sobre la región.

Pero la competencia entre ellos ya no es sólo por países sino entre ciudades latinoamericanas.

Escuchar el discurso del Presidente Obama en México, me recuerda que a veces las ideas se aceptan no tanto por lo que transmiten sino por la opinión de quien las dice.

Como lo fue para la Unión Soviética el glasnost y la Perestroika para dar el ánimo de apertura reformadora, parecería ahora llegar desde EEUU a Latinoamérica la percepción de una realidad renovadora: la Latintroika.

Representa una actitud estadounidense a la que no le interesa tanto los prejuicios generados en el pasado, sino que da un impulso mediático que busca crear confianza para construir el futuro. Los problemas se resuelven en silencio y las ventajas se destacan con fuerza en los rincones de Internet, blogs, columnas que provoquen confianza del país americano y de Occidente en la región.

 

Latintroika: estrategia de tres pasos

La Latintroika que podría impulsar EEUU en el continente puede ir hacia 3 objetivos: implementación de una geopolítica versión 3.0 (integración y liberalización comercial, flujo de procesos productivos  y  seguridad transfronteriza), nueva reforma migratoria que atraiga talentos para impulsar la creatividad latina y el desarrollo de infraestructura en Norteamérica que abarate la energía y detone el campo local para detener la migración ilegal.

La geopolítica 3.0 se basa en la conexión del Acuerdo de Libre Comercio de Estados Unidos con Centroamérica (CAFTA) con el impulso al mecanismo del TPP de Norteamérica. (Hoy el 40% de las exportaciones de EEUU van hacia América Latina).

La geopolítica 3.0 llevaría a destrabar aduanas para convertirlas en bases de seguridad transfronteriza compartida;  impulsar el comercio regional donde el contenido nacional de productos se vuelva regional haciendo uso de la logística y de la infraestructura la palanca para la integración de pequeñas y medianas empresas internacionales y de manufactura  con procesos productivos regionales.

La latintroika representa pasar del libre comercio a una integración continental por región para el desarrollo de recursos energéticos, movilidad ‘cualitativa’ de personas que desarrolle la creatividad latina (empresas de videojuegos, apps, emprendimientos culturales,  patentes y marcas) y aprovechar del turismo que proviene de China conjuntamente (10 millones de turistas chinos en el mundo en el 2000 a 83 millones en 2012).

Hoy, ya ocupa el tercer puesto a nivel mundial de gasto por turismo internacional. México registró 47,810 chinos oficialmente en 2012, un incremento del 29.6% sin una estrategia integral. (Sólo de enero a marzo de 2013, 15,894 ingresaron al país un incremento del 41.4% respeto al mismo periodo de 2012, es el mayor incremento desde el año 2000, SIOM).

La Latintroika representa también el impulso para la creación de empresas multilatinas (empresas de América Latina que se internacionalizan) como un gran frente corporativo de empresas trasnacionales de América frente a empresas paraestatales de China y su inclusión en América u otra región.

China invirtió 77.2 mmdd en el extranjero en 2012 usando 4,425 empresas -gran parte de ellas paraestatales- en 141 países, Rusia y Estados Unidos fueron los países con mayor inversión. Con la llegada de esas inversiones  arribaron 512 mil trabajadores chinos.

En Norteamérica invirtió 7.8 mmdd y Sudamérica 6,100: 13,900 millones de dólares de inversión China en toda América. La mayor del mundo, superando a Europa con 12,500.

La exportación de capitales chinos está representando la inmigración de mano de obra y capital intelectual. Su estrategia es de triple alcance: invertir en el extranjero para generar empleo transformando la mano de obra en capital humano, adquirir activos internacionales para potenciar sus redes de distribución y ganar así, capital político.

La reforma migratoria en EEUU, ya no de un mal necesario sino de un asunto estratégico: la renovación de una economía de manufactura a una de mentefactura como ya lo ha descrito el Dr. Rene Villarreal en su libro “El modelo económico del cambio” donde lo que busca Estados Unidos es ampliar su reserva de propiedad intelectual para crear un nuevo mercado financiero de propiedad intelectual  en una economía del conocimiento.

El desarrollo de infraestructura para abaratar los costos de la energía a través de ductos que puedan transportar el gas shale para abaratar los energéticos y así reindustrializar a la región y competir frente a los costos de manufactura de China.

Creo que lo mejor que le pudo pasar a México y América Latina es que China haya puesto sus ojos en la región para despertar a EEUU y dar cuenta que gran parte de la fuerza global del país norteamericano está en su liderazgo regional latinoamericano.  De ahí que el destinatario número uno de esta latintroika -la estrategia de EEUU en el hemisferio americano- se llama China.

Los efectos mediáticos de la latintroika se acentuaron en la reciente visita del Presidente Obama en su “histórico” viraje de discurso, que no es un mensaje optimista para México sino una estrategia persuasiva para mentalizar a EEUU sobre lo que representa la región y lo que podría pasar si de manera clara la potencia americana no intercede en ella.

Así, la latintroika representa el traslado de una integración inicialmente regional (Norteamérica) hacia una hemisférica (con Latinoamérica), frente a los retos que Asia y China le representan globalmente.

El mejor marketing político que se realizará de México no será hecho por nosotros sino por el país norteamericano, para marcar y justificar la reintegración norteamericana que quedó pendiente desde hace 15 años. Prueba de esta tendencia mediática lo muestran los recientes y ya cotidianos artículos de Washington Post o The Economist en los últimos meses.

La latintroika reinaugura una etapa de crecimiento económico regional pausado por una época de cobertura de riesgos frente al terrorismo internacional  (2000) y luego la del tráfico de drogas y armas transfronterizas (2006).  Sin embargo, si EEUU desea tener éxito en su cometido, aquí a considerar las siguientes reflexiones:

Hoy, saber usar el marketing político es fundamental para crear un ánimo nacional. Sin embargo, la percepción es sólo una estrategia de corto plazo que requiere acciones profundas de largo alcance para verdaderamente lograr un reposicionamiento.

EEUU requiere un profundo cambio de estrategia en el modelo económico interno y en sus finanzas internacionales que practica ya que buscan muchos proyectos con rentabilidad financiera especulativa y pocos con actividad productiva.

Para ello requiere eficacia y velocidad en la implementación de inversiones público-privadas y políticas públicas más creativas e  importantes que vayan más allá de abaratar costos locales.

EEUU puede participar invirtiendo en los modelos de desarrollo urbano latinoamericanos ayudando a crear proyectos con más sentido común y menos sofisticación para mejorar la calidad de vida de la gente.

Deben seguir profundizando los emprendimientos sociales en América Latina sin verse como un costo evitable, son la mejor inversión presente para disminuir riesgos futuros.  Ahí puede encontrarse mucho talento y creatividad que hoy se está gestando en la región independientemente de que la educación de hoy no se basa en el conocimiento adquirido sino en información que uno utiliza para reaccionar frente a ciertas circunstancias.

Esta Latintroika puede representar para EEUU una gran oportunidad de reposicionamiento ayudando a materializar esas potenciales realidades latinoamericanas o ser uno de los últimos esfuerzos de marketing mediático rumbo a una autopista de expectativas –sin laterales ni salidas de emergencia- que sólo atestigüe -lenta pero prontamente- el cambio de estafeta del liderazgo geopolítico en el siglo XXI.