Redacción Animal Político · 22 de agosto de 2023
La búsqueda del fortalecimiento democrático ha sido una tarea titánica para los gobiernos de América Latina. El desarrollo teórico de la democracia como forma de gobierno se ha encontrado de frente en varias ocasiones con una realidad que supera lo ideal.
El camino por el que se ha construido la democracia ha dado paso a todo tipo de esquemas de gobiernos en la región. La alternancia ha llegado en casi todos los países y los cambios han sido observados como péndulos ideológicos en varios momentos del último siglo. Sin embargo, con la competencia electoral y la apertura democrática ha sido inevitable la oleada de perfiles autoritarios que por la vía de las elecciones llegan al gobierno. La corrupción, la inseguridad y la pobreza son algunos de los problemas en los que la ciudadanía en general exige soluciones, casi de forma independiente a quién se las presente.
Este 2023 ya se llevaron a cabo elecciones presidenciales en Paraguay y Guatemala, el fin de semana tuvieron lugar las anticipadas de Ecuador y uno previo las PASO en Argentina, en donde las elecciones generales serán en noviembre. También ha habido elecciones locales en México y Ecuador, y las habrá en Colombia antes de que acabe el año. Es decir, un total de cinco países han tenido o tendrán elecciones este año. Hasta ahora solo en una de las elecciones presidenciales no hubo alternancia, Paraguay.
A la luz de los resultados, parecería que la ciudadanía cansada de la falta de soluciones y mejora en la calidad de vida, está buscando nuevas opciones bajo la esperanza de tener mejores gobiernos. Muchas de las alternativas se vislumbran poco prometedoras, la ola autoritaria cada vez se expande más, así lo advierte el más reciente reporte del Latinobarómetro.
De acuerdo al último informe del Latinobarómetro, disponible aquí, en la región solo un 48 % de la ciudadanía prefiere la democracia a cualquier otro tipo de gobierno. Los resultados podrían ser alentadores si no vinieran acompañados de una constante caída por esta preferencia en los últimos seis años, a la par de un crecimiento de casi 4 puntos, de 2020 a 2023, de la preferencia por un gobierno autoritario, posicionándose éste ahora en un 17 %.
El apoyo a la democracia como forma de gobierno ha caído de forma más pronunciada, de 2020 a 2023, en Costa Rica, Guatemala, México y Venezuela. Los países donde más apoyo recibe esta forma de gobierno son Argentina, Brasil, Colombia y Panamá.
La insatisfacción con el funcionamiento de la democracia es alta, ubicándose en 69 %. Aunque de 2018 a la fecha ha bajado un 3 %, sigue siendo superior a cualquier nivel observado desde 1995.
Los países con mayor nivel de insatisfacción con el funcionamiento de la democracia son Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela. Por el contrario, los países en los que el nivel de satisfacción más alto fueron Argentina, Costa Rica, El Salvador, Uruguay y México.
Los indicadores “No me importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas”, “En caso de dificultades está bien que el presidente controle los medios de comunicación”, “Apoyaría a un gobierno militar en reemplazo del gobierno democrático, si las cosas se ponen muy difíciles” y “Los partidos políticos funcionan bien”, se encuentran respectivamente en 54 %, 36 %, 35 % y 21 %. Los primeros tres son los más altos observados en los últimos 20 años.
De acuerdo al informe, en México se revisó con preocupación el intento del presidente por modificar la normativa electoral para beneficiar a su partido de cara a las elecciones de 2024. El informe menciona de forma textual que:
“México sufre una pérdida de apoyo a la democracia entre 2020 y 2023 desde el 43 % al 35 % (…) otro tercio es indiferente por el tipo de régimen (28 %) y el otro tercio apoya una opción autoritaria (33 %)”.
Esto aunado un bajo nivel de satisfacción con la democracia (37 %), a una baja aprobación del funcionamiento de los partidos (36 %), al nivel de apoyo a un posible gobierno militar de (42 %) y al nivel de apoyo a que el presidente pueda controlar los medios de comunicación (48 %), deja en evidencia un palpable retroceso de la democracia en el país.
Con este escenario se hace imperativo analizar con detenimiento los perfiles que llegarán al Ejecutivo en la región en los próximos meses, así como aquellos que contenderán en 2024. También se vuelve fundamental contar con instituciones electorales fuertes y promover los valores democráticos sobre cualquier otro tipo de gobierno. La independencia de poderes y la construcción de perfiles conciliadores y no autoritarios se vuelve cada vez más necesario.