Las tinieblas cubren la tierra

blogeditor · 22 de agosto de 2014

Las tinieblas cubren la tierra

Las tinieblas cubren la tierraLas tinieblas cubren la tierra

Jerzy Andrzejewski

Universidad Veracruzana

Xalapa, 2012

pp. 106

 

 

En 1485, fray Tomas de Torquemada, el inquisidor, llega al convento de los dominicos en Villarreal. Ahí viven los jóvenes frailes Diego y Mateo, que son amigos. Diego odia la injusticia y el miedo, que son las armas que Torquemada emplea en su tarea. Él está en contra de todo lo que éste representa. El gran inquisidor lo percibe y nombra a Diego su secretario.

Los dos se dirigen a Zaragoza donde se asesina al inquisidor Pedro de Arbués en Zaragoza. El crimen se atribuye a judíos conversos. Diego ve, entonces, cómo Torquemada opera en la “búsqueda” de la verdad. Ve también cómo las llamas purificadoras del Santo Oficio devoran a los herejes, sin más, sus víctimas propiciatorias.

La conciencia de Diego evoluciona y poco a poco, desde las glorias del poder, cambia su manera de valorar la vida. En ese proceso se convierte en el continuador de la obra de Torquemada. Él empieza a utilizar los mismos métodos que su maestro. Desde lo alto de su nuevo poder manda a la muerte a un oficial y traiciona a su amigo Mateo, por haber sido, junto con él, un crítico de la Santa Inquisición.

Al fin de sus días, ya enfermo, Torquemada duda de lo que ha hecho. El autor, en medio de la agonía, lo hace dialogar con una «voz». El inquisidor advierte la maldad en la creación de la institución que dirige y en el intento de redimirse pide a Diego que, a su muerte, la disuelva. Ya es tarde, el discípulo se ha convertido en su sucesor, pero en una visión, si se puede, todavía más dogmática y perversa.

En la Polonia de la década de 1960, la representación de esta obra de teatro en tres actos, a decir de Sergio Pitol, se consideraba como una alegoría crítica del nazismo, pero en realidad lo era del gobierno socialista-estalinista que gobernaba el país. Torquemada y la inquisición sirven a Andrzejewski (1909-1983), para denunciar al régimen, pero sin que éste mismo se dé cuenta.

Su crítica, con todo, va más allá y se convierte en una reflexión del poder autoritario y la forma como opera y ejerce la autoridad. Se funda en el pensamiento “único”. El poderoso, siempre inquisidor, es dueño de la verdad absoluta. No hay más verdad que la suya. Quien no esté de acuerdo es un enemigo, un hereje, que merece la muerte.

El título de la obra, Las tinieblas cubren la tierra, sintetiza muy bien la idea del autor crítico del régimen comunista que, al igual que la inquisición de Torquemada, se convierte en el gran opresor bajo el pretexto de luchar en contra de la libertad y la justicia.

En la versión de Andrzejewski, la nueva inquisición, el régimen comunista, copta a los nuevos dirigentes y a los disidentes, por la vía del poder, a quien convierte en traidores de los suyos y más papistas que el papa. Esta visión es también una crítica a sus contemporáneos, en particular a los hombres y mujeres de las letras y las artes, cooptados por el régimen.

Los diálogos son notables y en frases de enorme fuerza ofrece una reflexión filosófica y teológica sobre Dios, la religión, el totalitarismo, el pensamiento único, el dogmatismo, la verdad, la mentira, el bien, el mal, el poder, el gobierno, la violencia, el abuso, la sumisión, el miedo, la soberbia, la honestidad y la traición.
La traducción de Sergio Pitol es muy buena y los diálogos y el ritmo de la obra fluyen. Es una traducción literaria y no literal. Hay un esfuerzo del traductor, para que el lector en español viva la experiencia que los polacos tuvieron con el texto original. Las obras de  Andrzejewski son literatura filosófica o filosofía literaria.

Título original: Ciemnosci kryja ziemie, 1957. La traducción del polaco al español es de Sergio Pitol y fue hecha en 1965.

 

@RubenAguilar