Las reglas del juego

Mayra Zepeda · 6 de enero de 2011

Las reglas del juego

Make a little money, take a lot of shit
Feel real bad, and then get over it
This will be a better year…

(Strictly game, Harlem Shakes)

Ella toma el sol en una playa veracruzana, entre enormes dunas de arena y un mar un tanto furioso, de esos que anuncian una tormenta próxima. Escribe. ¿El día? El último de 2010. Escribe porque siente la necesidad de comparar la vida que lleva hoy con la que llevó en 2008 y 2009, sus peores años, en sentido emocional, por supuesto.

Si estuviera escribiendo en diciembre de 2008, ella no estaría tomando el sol en Chachalacas; estaría bebiendo a tempranas horas del día y mentando madres al viento, o bien, enclaustrada en su habitación con el firme propósito de torturarse con el recuerdo de #Aquel.

#Aquel, #Aquel, #Aquel. En la historia de esta chica los #Aquellos no tienen nombre ni rostro, sólo son identificados como sujetos –unos buenos, otros, el título de cabrón les queda corto– que modificaron sustancialmente su vida y su percepción del famosísimo concepto-sentimiento conocido como amor.

En 2008, #Aquel se llevó el premio al paradigma más grande del año, de la década, de la vida de esta mujer. Sin toda la bullshit que #Aquel le dejó, probablemente a ella no le interesaría escribir o desentrañar el misterio del amor, misterio descrito por cientos de personajes, desde músicos, hasta literatos. A todo mundo le importa. ¿Por qué? Ella no lo sabe, pero acepta sin temor que también le importa.

Qué decir de 2009, un año que ella compara con una montaña rusa, con todo y sus descensos de vértigo. Un año de dudas, de contradicciones, de extrañar y de aprender a estar sola después de cinco años de siempre tener un hombre en turno.

Sin embargo, en 2010 las cosas fueron mejor. Fue el año en que la resaca de #Aquel se acabó. Sick of dressing like a human when I´m feeling like a leopard. Hace unos días, ella platicaba sobre el tema con uno de los #Aquellos más recientes, quien le preguntó: “¿No tienes miedo?”

¿Miedo a sentir amor? A sentirlo no, a las consecuencias, tal vez. Pero quiere intentarlo de nuevo, aunque sabe que se arriesga. Lo SABE.

Para ella, el viaje a través de este tema siempre ha estado y estará acompañado de música y literatura, sus verdaderos grandes amores. En este espacio, espera tejer con éxito historias a las que también se les pueda poner play.

Que empiece la detox.

Oh I keep pushing boulders
I stay game till sun´ll shake my shoulders,
Oh I keep feeling older
I stay game, stay game, stay game…