blogeditor · 2 de abril de 2014
Por: Rogelio Gómez Hermosillo (@rghermosillo)
La reforma del art. 6º constitucional posibilita un nuevo impulso a la agenda de la transparencia y el acceso a la información. He decidido postularme al “nuevo IFAI” porque puedo contribuir a este impulso. Mi propuesta es acercar el ejercicio del derecho de acceso a la información para la ciudadanía y facilitar el cumplimiento de obligaciones de transparencia por parte de los sujetos obligados.
El horizonte es hacer de la transparencia una dimensión normal y cotidiana de la gestión pública. La transparencia no debe ser una carga que amenace a la administración pública. La transparencia es amenazante únicamente para la corrupción, el dispendio o la negligencia. Dicho sencillamente: la transparencia es la única manera aceptable de administrar lo que es de todos y compete a todos.
[contextly_sidebar id=”d4fdf4036b2880240e9db745a97f5b83″]Por mi trayectoria en sociedad civil y gobierno, a nivel local, nacional e internacional, puedo aportar conocimiento y capacidad para dar resultados. Desde la sociedad civil soy parte del sujeto colectivo que promovió la democratización. Soy fundador de una de las organizaciones ciudadanas más efectivas e influyentes en la década de los 90s, la Alianza Cívica. Nuestra actuación ofreció certeza a las elecciones de 1994, colocó en la agenda los cambios que contribuyeron a mejorar la legislación electoral y promovió al IFE ciudadanizado de 1995-96. En 1995, desde Alianza Cívica también presentamos las primeras solicitudes de información amparados en el 6º constitucional.
Desde el gobierno dirigí el principal programa social de nuestro país. Fui titular del Programa Oportunidades, que de acuerdo a evaluaciones, nacionales e internacionales, es considerado una de las mejores prácticas en política social a nivel global. Me tocó ampliar su cobertura, consolidar su funcionamiento y promover su transparencia y gestión apartidista.
Los resultados obtenidos me abrieron las puertas para asesorar profesionalmente a organismos internacionales y a otros gobiernos con programas similares a Oportunidades y también me permitieron regresar con la frente en alto a la trinchera ciudadana.
Considero que esta experiencia puede contribuir a dar un nuevo impulso a la agenda de transparencia. El nuevo IFAI debe consolidar su autonomía para ser el garante del derecho de acceso a la información (DAI).
El camino tiene dos vertientes:
Por eso, el proyecto de trabajo presentado de acuerdo a la Convocatoria del Senado, considera cinco líneas de acción:
1. Cambiar el enfoque y complementar el modelo de acceso a la información. Se trata de promover el ejercicio del DAI sin necesidad de presentar solicitudes de información. Hasta ahora, el modelo del IFAI previsto en la Ley de 2003 se centró sobre todo en el proceso de presentación de solicitudes y el órgano garante se concentró en la revisión de las quejas presentadas por presunto incumplimiento en las respuestas a las solicitudes. Esta función es imprescindible y debe mantenerse. Mi propuesta es complementarla con el cumplimiento de las obligaciones de transparencia.
Las obligaciones de transparencia pueden volver esencial, normal y cotidiana la dimensión de transparencia. Estas obligaciones, hoy incluidas en el art. 7º de la Ley de Transparencia vigente, posibilitan el acceso a información relevante sobre la gestión pública sin necesidad de presentar solicitudes. Esta debiera ser la vía general y rutinaria de acceso a la información.
Mi propuesta es que la nueva Ley General mandate y dé la atribución al nuevo organismo garante de promover, facilitar y vigilar el cumplimiento de las obligaciones de transparencia de los sujetos obligados.
Este paso multiplica el ejercicio del DAI y también aligera la carga de las solicitudes que deben ser turnadas, integradas, revisadas y entregadas por servidores públicos que tienen otras responsabilidades y tareas más apremiantes y relevantes, sobre todo cuando tienen que responder oficios para satisfacer solicitudes por tareas escolares o por caprichos abusivos. Si la información se coloca abierta de origen, la necesidad de solicitarla y entregarla disminuyen.
2. Promover el sistema nacional de transparencia y acceso a la información, en un ambiente de colaboración con los tres poderes y los tres órdenes de gobierno y los otros sujetos obligados. Considero que el ejercicio de la autoridad para garantizar el cumplimiento de la Ley se complementa bien con la colaboración.
Propongo generar una “comunidad de práctica” para promover los más altos estándares de transparencia y ejercicio del DAI y así generar incentivos y reconocimiento a quienes cumplen con la Ley. Se trata de identificar y promover las mejores prácticas en materia de transparencia y convertirlas en ejemplos a seguir.
3. Establecer formas de vinculación efectivas y creativas con la sociedad civil, especialmente con quienes pueden multiplicar y promover el ejercicio del DAI para todas las personas. La colaboración creativa con la sociedad civil debe ser la vía para facilitar el ejercicio del DAI para quienes hoy aún no tienen acceso a las herramientas tecnológicas. #Internetparatodos es estratégico para el DAI.
4. Vincular la agenda global con el avance de la agenda interna. México ocupa ahora la presidencia de la Alianza por un Gobierno Abierto. Tenemos mucho que aportar a otras naciones en este campo y podemos avanzar en esta nueva etapa acompañados por este dinamismo internacional. No se trata de viajar mucho, sino de hacer local la agenda global.
5. Retomar y fortalecer la credibilidad y la autoridad moral del nuevo Instituto. El organismo garante debe renacer con un compromiso renovado con la colegialidad y el debate abierto y respetuoso centrado en tutelar un bien superior. Debe garantizarse la pulcritud en el ejercicio del gasto, el enfoque a resultados y la efectividad de la gestión. En pocas palabras: el nuevo Instituto debe ser ejemplo de conducta republicana y modelo de gestión de lo público.
Esta es una oportunidad para avanzar, pero también hay riesgos. El nuevo impulso a la transparencia y el derecho de acceso a la información puede tener como horizonte la apertura de la información pública de manera permanente y cotidiana. Pero también veo dos riesgos que amenazan este nueva etapa:
Por una parte, es riesgo evidente la partidización y uso faccioso de la agenda de transparencia, sea para justificar las acciones de gobierno o sea para golpear y descalificar. El otro riesgo, quizá más sutil, es la burocratización que lleve al organismo a la irrelevancia. Por desgracia ya hemos vivido esta situación en algunas de nuestras instituciones de la democracia. Quienes están en el liderazgo del proceso en el Senado permiten augurar que en este caso no será así.
(Mayor información: www.rgomezhermosillo.org)