Las pensiones de PEMEX y CFE, una nueva travesura

blogeditor · 12 de agosto de 2014

Las pensiones de PEMEX y CFE, una nueva travesura

¿No sería maravilloso que a todas aquéllas empresas que tienen una deuda de la nada ésta desaparezca? ¿Verdad que sería maravilloso que nuestro saldo en la tarjeta de crédito se esfumara de un plumazo y alguien más la tuviera que pagar?

Si eso sucediera, es probable que puedan pasar al menos dos cosas. La primera, que algunos aprovechen para invertir el dinero que ya no tienen que destinar al pago de su deuda en comprar algunas cosas que el negocio necesite, o comprar la computadora que hace falta para que hacer la tarea, o tomar el curso de capacitación que se necesita para lograr un aumento. La segunda, que decidamos volvernos a endeudar organizando una mega pachanga (como la que se armaron los diputeibols del PAN, tan recatados ellos, protectores de las almas perdidas y de la institución más fundamental de la sociedad, la familia) o comprando una serie de tiliches inútiles que al rato van a quedar abandonados en el rincón junto a la muñeca fea.

Como algunos se habrán enterado, principalmente aquéllos que habitan en el llamado círculo rojo (albureros, abstenerse por favor), en días recientes nuestros señores y señoras legisladoras aprobaron que dentro del paquete las reformas energéticas que les llaman, las pensiones que deberían de pagar tanto PEMEX (la empresa de todos los mexicanos) y CFE (la empresa de clase mundial) a sus actuales y futuros jubilados, entendidas éstas como pasivos laborales, correrán a cargo de ni más ni menos que de nosotros los contribuyentes cautivos.

Lo anterior quiere decir que ambas empresas ya no tendrán que destinar parte de sus recursos a pagar las pensiones de los trabajadores que se retiren, sino que será de los impuestos que algunos pagamos (recuerden que sólo 4 de cada 10 personas en edad de trabajar pagamos impuestos). El monto del que estamos hablando es de más o menos de alrededor de, según cálculos realizados Inteligencia Pública con datos del 2010, de 1.12 billones de pesos (787,285 millones de pesos de PEMEX y 404,392 millones de pesos de CFE), lo que representa el 35% del total del presupuesto del país en ese año.

Es muy probable que más de alguno se esté preguntando si esta decisión no sólo es la correcta, sino también si es justa. La respuesta es: depende.

Si lo vemos desde el punto de vista de las empresas (que dicen que son nuestras), eliminarles esa mega deuda les permite liberar una importante cantidad de recursos que pueden destinar a su modernización de cara a la reforma energética y volverse de una vez por todas, empresas eficientes, productivas y competitivas a nivel mundial. Sin embargo, esto será útil solamente si se hacen los cambios institucionales y operativos necesarios para que este problema no vuelva a suceder (dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra), de lo contrario sólo estaremos aplazando un problema. Los cambios incluyen necesariamente los relacionados con los esquemas laborales y los arreglos con sus correspondientes sindicatos.

En cambio, si lo vemos desde el punto de vista de que otros rompen los platos y uno es el que los tiene que pagar, parece que es sumamente injusto. Sin embargo, esto no parece ser del todo tan cierto o por lo menos, podríamos dejar aquí una pincelada de duda que nos permita armar buenas discusiones durante el dominó.

Como dijo Jack el destripador, vayamos por partes. La primera es que si consideramos que PEMEX ha aportado en los últimos 20 años algo así como la tercera parte del gasto público del país (durante el 2010 de hecho se cayó con 1.09 billones de pesos del total de los 3.17 billones de pesos que incluyó el Presupuesto de Egresos de la Federación de ese año), el que le pasen el muertito de los pasivos laborales a los contribuyentes es simplemente una ficción fiscal, ya que en vez de que deje de mandar tanta lana para el gasto público porque tendría que pagar las pensiones de sus trabajadores, podría seguir mandando “su gasto” a la Secretaría de Hacienda, inclusive más de lo que envía ahora (por aquello de la reforma energética y si la Rosa de Guadalupe nos hace el milagrito). Así entonces, de lo que reciba de PEMEX (y en el remoto caso de la CFE) y de algo de lo juntado vía impuestos, la Secretaría de Hacienda deberá pagar las pensiones a los jubilados de ambas empresas.

¿Qué es un nuevo FOBAPROA? Posiblemente. Sin embargo, lo importante es obligar a que tanto PEMEX como CFE realicen los cambios necesarios para que esta bola de nieve que son las pensiones no vuelva a crecer de una manera tan bestial, además de que se deberá asegurar que la lana que se dejará de usar en ambas empresas para el pago de estas pensiones se utilice verdaderamente en su transformación y modernización y no termine financiando elefantes blancos como estelas de luz, carreteras que no van a ningún lado, o engordando la cartera de algún funcionario o político.

 

La Miscelánea de Don Marce

¿Es en serio? ¿En verdad a la “oposición” no le alcanzó para más?

La discusión sobre los salarios mínimos en los que andan metidos tanto los fiesteros panistas, como los perredistas, no sólo nos hace pensar que su repertorio de ideas para ganar algunos lugares en la Cámara de Diputados ya se ha agotado, sino que ni siquiera lo hacen con estilo. ¿Ya se habrán preguntado qué significa un salario? ¿Se habrán dado cuenta que la productividad del país ha crecido en los últimos 30 años algo así como el 2% y que el salario refleja precisamente el nivel de productividad de la fuerza laboral? ¿En verdad creen que por decreto se debe aumentar el salario y no impulsando el incremento a la productividad? Es obvio que la “discusión” es meramente electoral, pero sean serios. Si le van a entrar al tema, éntrenle bien o mejor no nos quiten el tiempo.

 

La Panza es Primero

Estoy realmente muy sentido con mi tocayo Marco López-Silva porque me ha desairado profundamente para llevar a cabo nuestro Fritangatour 2014, todo porque según él, está a dieta (#ayajá). Sin embargo, como Batman sin su Robin, el Llanero Solitario sin su Toro, Tom Cruise sin su Rain Man, sigo dándome a la tarea de descubrir nuevos lugares para distraer a la solitaria que llevo dentro y para muestra, un botón.

Para todo aquél (y aquella) que tenga antojo de unas deliciosas enchiladas, le recomienda que le caiga a cualquiera de las sucursales de “La Casa de las Enchiladas”, las cuales puede degustar (y disfrutar) en un auténtico ambiente godín. Lo interesante de este palacio del buen comer no es sólo que las mentadas enchiladas están tamaño jumbo (#enchílamesta), sino que puede elegir entre distinto tipo de maíz (de las tortillas, pues), diferente relleno y entre una nutrida variedad de salsas. Es pues, una versión tenochca del modelo de los estarpunks, en el que te personalizan la comedera. Hay sucursales en la Colonia Juárez (Tokio 110-A), en la Colonia Anáhuac (Lago Alberto 416-B), en la Colonia Roma Sur (Bajío 374-A) y en la Colonia Cuauhtémoc (Río Lerma 257).

 

@marco_cancino