Las omisiones (en seguridad) del tercer informe

blogeditor · 10 de septiembre de 2015

Las omisiones (en seguridad) del tercer informe

La inutilidad del informe anual del ejecutivo es evidente. No hay mucho más qué agregar al respecto. Como supuesta práctica de rendición de cuentas del poder ejecutivo ante los “representantes” de la nación, ha quedado sepultada. No sirve para ello, es apenas un largo comercial del y para el Presidente: sus logros, avances, éxitos… con cifras desproporcionadas y frases grandilocuentes. Es un hecho, a pocos entusiasma escuchar el informe.

No pretendo hacer un recuento o análisis detallado del tercer informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto en este espacio. El ejercicio me rebasa. En este sentido, AnimalPolítico, a través de este brillante instrumento de investigación periodística que creó desde hace varios meses, El Sabueso, realizó una labor titánica de revisión de los datos e información presentada durante el pasado informe. Aquí están los resultados.

[contextly_sidebar id=”fXEoG1AgVSUzkQgiwuNUEIC6hHblwj90″]En todo caso, el Congreso de la Unión, a través de los representantes debiera ser el órgano encargado de revisar, analizar, contrastar y verificar cada uno de los enunciados ahí expuestos y finalmente devolver a la población una respuesta (pronta y expedita) sobre lo que el Ejecutivo asegura se realizó durante el último año. Pero no se hace. Se prefiere la realización de un evento protocolario un tanto aburrido e inútil, y donde el Congreso se limita a recibir semejante compendio como si se tratara de un trámite burocrático más.

Se reduce así al máximo ejercicio de rendición de cuentas de las democracia representativa a la simple entrega de un documento kilométrico, difícil de abordar y analizar. La democracia se reduce a un simple soliloquio (les dejo por aquí este gran ejemplo de rendición de cuentas).

En fin, en lo que a mi concierne, en torno a los temas de seguridad pública y justicia, si bien hubo importantes avances en años anteriores, durante el tercer año de gobierno se percibe un retroceso en la estrategia de seguridad del Gobierno Federal. Empezando por el aumento de graves violaciones a los derechos humanos, reducción de la libertad de expresión (no sólo en Veracruz, también hay otros estados y espacios), la tardía respuesta y fallida investigación de la PGR en el caso Ayotzinapa (un rotundo fracaso ahora enfatizado por el informe del GIEI), la imperdonable fuga de Joaquín Guzmán Loera y el hecho innegable de la existencia de complicidades y corrupción en esta operación (quizá el peor momento de esta administración), así como el incremento de los homicidios dolosos (a pesar de que a los medios se les “olvida” reportarlo). En lo que respecta a este terreno, este no fue el mejor año para el presidente.

A continuación presentaré algunos de los temas que el presidente “olvidó” mencionar en su Tercer Informe de Gobierno y que no debemos ignorar:

  1. Centralización del mando único: ¿Qué sabemos sobre el avance de uno de los puntos del decálogo de Enrique Peña Nieto? ¿Cómo va esa reforma constitucional? ¿Qué forma va a tomar finalmente? ¿Desaparecerán todas las policías municipales cuando el problema de seguridad pública es principalmente local? Según la poca información existente esta iniciativa se encuentra en análisis en una serie de Comisiones del Senado, donde espera pacientemente hasta alcanzar los consensos necesarios y ser aprobada. Lo que es un hecho es que no se nota la misma urgencia y necesidad del Ejecutivo para que este tema se aprobado. Todo indica que no ha sido tan bien recibida tanto por el PRD como el PAN y que será difícil encontrar los apoyos mayoritarios para aprobarla en el corto plazo. Sería deseable unificar los mandos policiales de zonas metropolitanas como Cuernavaca, Acapulco, Monterrey y Guadalajara, así como aquellas ciudades que ya abarcan dos o más municipios y donde la cooperación y coordinación de estas fuerzas sea clave para los programas de seguridad pública, pero descobijar municipios sin el debido análisis de los costos que ello implica no es la solución al problema.
  1. Ley contra infiltración del crimen organizado: Sin duda, ésta fue la más atrevida de las propuestas presidenciales en su desesperada reacción ante la crisis de Ayotzinapa. Sus asesores, inspirados en las reformas italianas para combatir a la mafia, resolvieron enviar una ley (sí, ¡otra ley!) que evitara la infiltración del crimen organizado (sigo preguntándome cómo se logra evitar la infiltración del crimen organizado con una ley). No están muy claros los detalles, en lo que el panorama se aclara, ésta y otras leyes enviadas están pendientes en las cámaras para encontrar su momento. Lo que es un hecho es que estas medidas presidenciales, si bien le avientan la papa caliente al Congreso, no implican ningún cambio de política pública en el corto plazo que involucre al Ejecutivo. En otras palabras, se lavan las manos y le ponen una palomita a la lista de cosas por hacer…
  1. Evaluación de los Operativos de Seguridad: Habría sido deseable tener mayor detalle, un mayor espacio sobre la evaluación puntual a los operativos de seguridad en estados que han sufrido graves situaciones de inseguridad en lo que va del sexenio. Los operativos en Guerrero, Michoacán, Jalisco y Tamaulipas por mencionar algunos deberían ser sujetos a una revisión más minuciosa. ¿Se han logrado los objetivos planteados? Mejor aún, ¿cuáles son los objetivos? ¿Qué acciones se han emprendido? ¿Cuánto tiempo más falta para regresar la paz a esas entidades? Si observamos los datos de decomisos por droga en los primeros años del sexenio, entre 2012 y 2014 han caído más del 70 por ciento los decomisos de mariguana (datos de la Sedena), en poco más de 60 por ciento los de cocaína y en 55 por ciento los de metanfetamina. Por el otro lado, hay un incremento de más de 400 por ciento en aseguramientos de goma de opio (la gran mayoría en Guerrero) y de más de 80 por ciento en heroína (¡no toda en Guerrero!). Pero, ¿qué significa esta caída? ¿Ya no hay presencia militar en esos estados productores o parte de las rutas de trasiego? ¿Se optó por reducir este esfuerzo institucional? ¿Se acabó la producción de droga? No sabemos.
  1. El famoso número de emergencias 911. En medio de la crisis de inseguridad en Guerrero esto parecía ser una de las soluciones ante situaciones de emergencia para la población. (Claro que si los C4´s no atienden los llamados de poco va a servir esta nueva línea. Y si agregamos que al llamado muy probablemente lo atienda un policía municipal, la probabilidad de ser levantado varía dependiendo del estado donde uno se encuentre.) En fin, a pesar de la trivialidad y aparente simplicidad de esta propuesta aún no ha sido posible implementarla. Tal parece que es necesaria la modificación de un par de leyes para poder ponerla en operación. Lo hubieran pensado un poco antes de generar expectativas sobre algo que, a los ojos de la ciudadanía, parece una acción relativamente fácil de llevar a cabo. Vuelvo a lo mismo: me parece terriblemente irresponsable ofrecer propuestas que dependen de la aprobación del Congreso cuando lo que se necesitan son acciones inmediatas y urgentes. Para cuando llegue el 911 ya habrá 10 apps que con picar un botón envíen una señal de auxilio, permitan georeferenciar el evento, compartirlo en redes sociales y generar una base de datos de hot-spots al alcance de los ciudadanos (ese es el sueño de muchos entrepreneurs tecnológicos que ahorita están viendo la forma de desarrollarlo). Ojalá tengamos 911 antes de que termine el sexenio.

Sin duda, faltan varios temas más que son de igual urgencia y necesidad para atender los problemas de inseguridad y justicia que necesita este país, pero sea ésta sólo una primera selección de temas que me parecen urgentes de atender y que no está muy claro cuál es su status actual. Obviamente nadie quiere informar sobre lo que no va bien, lo que no ha funcionado o donde no hay avances. Todo mundo desea exaltar los logros por más pequeños que estos sean, y meter debajo del tapete a los negritos en el arroz. El problema quizá sea cuando la percepción general de la población es que el arroz ya se tatemó.

 

@rodaxiando