blogeditor · 13 de octubre de 2022
El 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales, instituido por las Naciones Unidas con el objetivo de reconocer el papel decisivo de las mujeres en el desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. Actualmente, las mujeres rurales constituyen una cuarta parte de la población mundial y muchas de ellas trabajan en la agricultura; su trabajo garantiza la alimentación de naciones enteras e inciden en las estrategias viables que pueden ser ejecutadas por sus comunidades frente al cambio climático. Han sido las mujeres rurales quienes más capacidad de articulación y organización comunitaria han logrado para hacer frente a los retos que ha presentado la contingencia sanitaria, frente a la ausencia de políticas públicas para garantizar los derechos a la salud y a la alimentación.
El entorno rural acoge hoy por hoy a la mitad de la población mundial y es clave no sólo por su capacidad de producción, sino por el mantenimiento del patrimonio cultural y la biodiversidad del planeta. Sin embargo y aunque el papel de la mujer es importante, aún no está reconocido. En ese contexto, la Agenda 2030 para un Desarrollo Sostenible representa una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de 59 millones de mujeres rurales en América Latina y el Caribe y muchas más en otras regiones del mundo. Esto cobra aún más importancia en nuestro país, ya que el Estado Mexicano ha adquirido compromisos dentro de esta agenda, como los relativos a los objetivos encaminados a poner fin de la pobreza (objetivo 1), igualdad de género (objetivo 5) o el trabajo decente y crecimiento económico (objetivo 8).
La valiosa contribución que realizan las mujeres rurales tanto en economías nacionales, como en las locales, impacta positivamente en la subsistencia de sus familias, por lo que necesita ser reconocida, al mismo tiempo que exige visibilizar una serie de obstáculos estructurales que perpetúan condiciones de pobreza, discriminación e inseguridad que violentan sus derechos humanos de manera sistemática.
Como señala ONU Mujeres, 1 las campesinas sufren de manera desproporcionada los múltiples aspectos de la pobreza y pese a ser tan productivas y buenas gestoras como sus homólogos masculinos, no disponen del mismo acceso a la tierra, créditos, materiales agrícolas, mercados o cadenas de productos cultivados de alto valor.
En México, de los 61.5 millones de mujeres, 23 por ciento habitan en localidades rurales (13.6 millones), también representan el 34 por ciento de la fuerza laboral y son responsables de más del 50 por ciento de la producción de alimentos en México. Las mujeres rurales generalmente dependen de los recursos naturales y de la agricultura para subsistir y producen, procesan y preparan gran parte de los alimentos disponibles, por lo que recae sobre ellas la responsabilidad de la seguridad alimentaria en sus comunidades. Por ello, han asumido la protección y defensa del territorio que en la actualidad enfrentan graves amenazas por la imposición de proyectos extractivos que tiene impactos devastadores sobre sus bienes naturales como el agua.
Desde Fundar, intentamos abordar y visibilizar las problemáticas a las que se enfrentan millones de mujeres que se desenvuelven en ámbitos rurales y desde diversas agendas buscamos dar voz a sus luchas: defensa del territorio, del agua, mostrando las diversas problemáticas que limitan el ejercicio de sus derechos como los bajos salarios, las dificultades para la propiedad de la tierra, los obstáculos para su participación política en sus comunidades o el poco acceso a créditos para seguir produciendo alimentos; ello, sin dejar de mencionar que siguen enfrentándose a la discriminación, y distintos tipos de violencias, mientras siguen haciéndose cargo de labores de cuidado.
Todas estas condiciones adversas exigen al Estado mexicano la adopción de leyes y políticas públicas con enfoque de derechos humanos que permita a las mujeres rurales tener una vida digna.
* Maira Olivo es indígena zapoteca e investigadora en el programa de Territorio, Derechos y Desarrollo. Felipe Varela es responsable de logística y Arelhí Galicia es parte del grupo de investigación sobre personas jornaleras en @FundarMexico.