Las mentiras saludables de Andrés Manuel

blogeditor · 5 de noviembre de 2020

Las mentiras saludables de Andrés Manuel

Hace un par de semanas leí “El arte de la mentira política” de José Woldenberg en Nexos, en el que narra la historia de un texto de 1712 con el mismo título -el arte de la mentira política- que nunca se publicó, pero del cual se obtuvo una reseña con ideas extraordinarias que aplican a nuestra realidad. No dejo de pensar en dos frases que pueden ser aplicables a la conducta del presidente Andrés Manuel López Obrador. La primera es que “la mentira política es el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables”. Mientras una mentira saludable es más sencilla de argumentar y difundir masivamente para entender nuestra realidad, retoma Woldenberg esta segunda frase: “se requiere más arte para convencer al pueblo de una verdad saludable que para hacer creer y aceptar una falsedad saludable”.

Compartir en un lenguaje básico y mundano mentiras saludables crea realidades paralelas que hoy conocemos como posverdad. Cada persona puede creer lo que más le convenga para calmar o avivar sus ánimos y repetir los argumentos e ideas sin mayor evidencia o sustento que la fuente que lo verbalizó. López Obrador llega a más de 2 millones de personas diariamente a través de la mañanera y de más de 600 medios de comunicación locales y nacionales que replican sus mensajes y debaten en torno a la agenda que marca diariamente. Cualquier mentira que arroja en este espacio es difícil de refutar ante el mismo público, ya que cualquier réplica que busque desmentir, con demasiado éxito, fortuna y tiempo llega a menos del 10% del público alcanzado por Andrés Manuel.

Donald Trump ha dicho más de 22 mil mentiras en los 4 años que lleva al frente del gobierno de Estados Unidos, mientras que Andrés Manuel, durante su primer año de gobierno, le contaron en promedio seis mentiras diarias o dichos no corroborables durante las mañaneras. Mentir resulta más fácil -e irresponsable- cuando no se cuenta con información suficiente para responder con evidencia los cuestionamientos de la prensa. La mentira, en el caso del presidente, también va acompañada de un autoengaño para reafirmar que “vamos bien”, que la pandemia “está domada” o que “la economía ya se está recuperando”. Mentir con verdades a medias ha resultado más peligroso al ser utilizado para fines políticos y para desestimar “adversarios”. Como ejemplo basta la eliminación de fideicomisos para la ciencia, el arte, la cultura, el deporte, entre otros, bajo el falso argumento de ser opacos, discrecionales o instrumentos corrompidos, cuando era lo contrario para la mayoría de ellos, mientras que la centralización de los recursos sin reglas de operación sí hará más opaco y discrecional el manejo de dichos fondos.

Gobernar con mentiras tiene consecuencias graves y, en ocasiones, mortales. El caso de “la pandemia esta domada” le ha costado a México casi 100 mil vidas y ser el país con mayor tasa de mortalidad entre el personal de salud que atiende a pacientes de COVID-19. La mentira repetida sobre los feminicidios a la baja no sólo ha hecho que su gobierno relaje medidas de protección a mujeres víctimas de violencia, sino que incluso ha reducido presupuesto para este fin. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública los feminicidios subieron 9.2% el primer semestre de 2020 en relación con 2019. La Guardia Nacional “civil” integrada en su gran mayoría por militares ha desestimado la construcción de instituciones civiles que se encarguen de la prevención, investigación, persecución y sanción de delitos. Mintió al decir que sería civil y hoy no sólo la Guardia Nacional está militarizada, sino que los militares han ampliado su esfera de influencia a decenas de sectores estratégicos del Estado.

Andrés Manuel dijo en su segundo informe de gobierno que “hemos decidido cuidar el medio ambiente como nunca lo hicieron los anteriores gobiernos”. Su gobierno impulsa la industria del carbón, la industria más contaminante del mundo; invierte en una refinería encima de 12 hectáreas de manglares; construye un tren que no es maya en territorio maya con un impacto ambiental profundo en áreas naturales protegidas e, incluso, con desplazamientos poblacionales.

El recuento de mentiras es largo. Pueden consultar un recuento de mentiras del segundo informe de gobierno, de Aníbal Santiago. Distintos periodistas han documentado un sinfín de falsedades que son todo excepto saludables y, al contrario de quienes piensan que una mentira repetida 100 veces se hace verdad, estoy convencido que la verdad prevalece siempre. Los hechos y la evidencia terminarán imponiéndose a las falsedades, por más saludables que puedan ser.

@luisffernandez