¡Las lluvias de “hongosto”!

blogeditor · 19 de agosto de 2021

¡Las lluvias de “hongosto”!

Las lluvias características del mes de  agosto (pero que, gracias al cambio climático, ya son propias de prácticamente cualquier mes) traen consigo agua para alimentar cultivos y reverdecer áreas naturales, al igual que inundaciones, desbordamientos de ríos y caos viales en las ciudades. Asimismo, marcan el inicio de la temporada de recolección de hongos silvestres.

Los hongos son organismos que no forman parte ni del reino animal ni del reino vegetal, y tienen una amplia variedad de usos que han sido parte de la vida cotidiana del ser humano desde hace siglos. Por ejemplo, la levadura que es utilizada para la elaboración del pan y la cerveza son hongos. El  penicillium chrysogenum es un hongo clave en la preparación de la penicilina.

Dentro de la enorme cantidad de grupos de hongos existen algunos cuyo consumo se asocia particularmente con el mes de agosto (conocido en algunos círculos como “Hongosto”) y es el de los hongos psilocibios, conocidos coloquialmente como hongos mágicos.

Estos hongos contienen psilocibina que, al ingerirla, produce efectos psicoactivos que han sido aprovechados con fines espirituales o religiosos por culturas originarias e indígenas de Mesoamérica. Los chamanes antiguos, por ejemplo, usaban hongos para la inducción de visiones y estados de trance, lo que permitía transformar sus pensamientos, sanar y obtener una nueva visión de la enfermedad. Se han encontrado diversas estatuas que asemejan la forma del psilocybe mexicano, una especie de hongo psilocibe, conocido también como “Pajarito”. Asimismo, se cree que durante la ceremonia de coronación de Moctezuma como Tlatoani del Imperio Azteca, los hongos psilocibes estuvieron presentes.

El contenido de psilocibina varía en función de factores tales como la especie y la preparación. El hongo más comúnmente utilizado es Psilocybe cubensis, que contiene 10-12 mg de esta sustancia por gramo de hongos secos. La psilocibina altera el estado de ánimo, la percepción y la cognición. En personas que no presentan discapacidades psicosociales, los cambios en la conciencia, la percepción y el pensamiento comienzan dentro de 20-30 min, alcanzan un máximo de 30-50 min, persisten durante 2 horas y se diluyen dentro de máximo 6 horas. Las dosis orales moderadas (12-30 mg) alteran la conciencia, aumentan la introspección e inducen la desrealización, los estados oníricos, las ilusiones, las alucinaciones complejas, y las percepciones alteradas del tiempo y el espacio.

En tiempos modernos fueron científicos y académicos como Timothy Leary o Terence McKenna quienes comenzaron a documentar y promover el uso de estos hongos desde la década de los cincuenta y sesenta, después  del encuentro de María Sabina con el occidente. Sin embargo, el ímpetu e interés que estas investigaciones despertaron se vieron interrumpidos por el ambiente político de inicios de los setenta en Estados Unidos, en particular, con la llamada “Guerra contra las Drogas” declarada por el entonces presidente Richard Nixon, empezando así la creación de todo un andamiaje institucional y legal focalizado en la prohibición y persecución de todas las actividades relacionadas con las drogas, incluyendo los hongos mágicos .

Sin embargo, el rumbo ha ido cambiando. En años recientes, la Food and Drugs Administration (FDA), el ente encargado de, entre otras cosas, autorizar el uso de medicamentos en Estados Unidos, dio autorización para el uso de hongos psilocibes en ensayos clínicos para el tratamiento de la depresión, la ansiedad y el estrés post-traumático. Asimismo, su uso ya fue despenalizado en ciudades como Denver, Oakland y Washington D.C. y legalizado para uso terapéutico en el estado de Oregón (con una aprobación de 56 % del voto).

Diversas universidades alrededor del mundo también están investigando el uso de psilocibina para tratar enfermedades terminales como el cáncer (Johns Hopkins y New York University), para poder entender y aliviar el duelo emocional del final de la vida, al igual que la cesación del uso de tabaco fumado (Beckley Foundation), y hasta la dependencia al alcohol (New York University).

Según un estudio que explora su uso terapéutico, la psilocibina tiene un nivel de toxicidad muy bajo y, las complicaciones asociadas al uso de hongos se han registrado con poca frecuencia. Una revisión reciente mostró daño cardiovascular y cerebral por su ingesta; sin embargo, todos los informes citados del caso fueron ligados al uso de setas, las cuales contenían otras sustancias con mayor nivel de toxicidad. Según los informes, la psilocibina no induce deterioro de la memoria a largo plazo, delirio o dependencia. No se recomienda su uso en personas hipertensas o que presentan algún grado de psicosis, ya que se puede exacerbar como consecuencia de esta sustancia.

Hay otros países en el mundo que cuentan con rutas legales para acceder a esta sustancia. Desde el 2001, Portugal implementó una política de descriminalización del uso y portación de varias drogas, incluidos los hongos mágicos, por ser consideradas como sustancias de bajo riesgo de generar usos problemáticos. En otros lados como Países Bajos, es posible comprar trufas, pero no hongos. En Brasil, la psilocibina está prohibida, pero las especies en su estado fungí no lo están, así que técnicamente podrías usarlos. En Nepal, la producción silvestre de estos hongos tampoco está criminalizado.

Los hongos mágicos tienen tanto que ofrecer, ¡cuida bien las dosis y elige la cepa más adecuada para ti!

* Luis Daniel Santiago Vidargas (@ldsanvid) es comunicólogo, analista y estratega de marketing y comunicación política, y colaborador en el Instituto RIA.