blogeditor · 13 de noviembre de 2021
En el universo literario de Fiódor Dostoievski, el maltrato infantil es una constante que retrata con crudeza, pero con un realismo que persiste con el paso del tiempo.
“Toda la sabiduría del mundo es insuficiente para pagar las lágrimas de los niños. No hablo de los dolores morales de los adultos, porque los adultos han saboreado el fruto prohibido. ¡Que el diablo se los lleve! ¡Pero los niños…!”, dice en “Los hermanos Karamazov”, en un diálogo entre Iván y Aliosha Karamazov.
En esa su última novela, el escritor ruso de quien este 11 de noviembre se conmemoraron 200 años de su nacimiento, relata el maltrato de una niña de siete años, golpeada por su padre con una vara con espinas.
Las agresiones a las niñas, niños y adolescentes han ocurrido a lo largo de la historia, escondidas detrás de las paredes del ámbito privado, donde se ejerce el tradicional y mal entendido poder patriarcal.
Cientos de relatos que se viven a diario y que no son ficción, porque la literatura —lamentablemente en estos casos— se nutre de una realidad más dura.
La pandemia, dentro de la crisis sanitaria y el dolor que trajo a miles de familias, tuvo un efecto visibilizador de las violencias que ocurren dentro de los hogares y en contra de los más vulnerables: niñas, niños, adolescentes y mujeres.
Los reportes que recibe el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México sobre maltrato infantil van en aumento, en una representación de la disminución en la cifra negra en este delito, a partir del empoderamiento de las víctimas ante sus agresores.
Mayor conocimiento entre los menores de edad sobre las conductas cotidianas, normalizadas y socializadas contribuye a una mayor exposición de las agresiones, a la reducción del temor al victimario y a la comprensión de que no están solas ni solos.
En el periodo enero-octubre de este año, la Línea de Seguridad y el Chat de Confianza 55 5533 5533, que opera el Consejo Ciudadano, recibió mil 195 reportes por maltrato infantil, que representan un incremento de 96% con respecto al mismo periodo de 2020 y de 226% con relación al periodo de 2019.
Los datos permiten delinear una radiografía que muestra a las mujeres como las más vulnerables, con un 59% de los casos reportados, y advierte que más de la mitad de las víctimas tienen más de un año de padecer las agresiones.
Los menores de edad enfrentan, básicamente, cuatro tipos de violencia. El 37% de los casos indican golpes, 22% violencia de tipo sexual, el mismo porcentaje señala omisión de cuidados y 12% psicoemocional.
Enfrentar el maltrato infantil requiere de la conformación de redes de apoyo que comiencen en el ámbito familiar y se extiendan al comunitario, en las que la confianza en la veracidad sobre las violencias expresadas por los menores de edad es central.
El análisis de los datos revela un avance importante en la atención que necesitan este tipo de conductas. El 39% de los reportes son realizados por las mismas víctimas, que han decidido buscar apoyo y orientación para salir de la situación de violencia.
Un 19% de los maltratos son reportados por vecinos o amigos, lo que demuestra la importancia de las redes de apoyo comunitarias para romper con la inercia y el silencio que favorecen a los violentadores.
Entre los integrantes de la familia que alzan la voz en respaldo de las víctimas están las y los abuelos en un 10% de los casos, las madres con 8%, los padres con 4% y otros familiares con 14% entre los que se encuentran tíos o hermanos.
Las prácticas de crianza violenta se han transmitido de generación en generación como una forma de educación o control hacia los menores de edad, que en muchas ocasiones las normalizan al concebirlas como una forma de castigo por desobedecer, hacer cosas prohibidas, faltar al respeto al padre o la madre o por tener malas calificaciones.
Los datos del Consejo Ciudadano revelan que los agresores reportados son las madres en un 26%, los padres en 16%, ambos con un 10% y las y los tíos con 5%.
Así como el maltrato ha sido aprendido, se puede desaprender. Recorrer el camino inverso necesita, en primer lugar, de la visibilización y aceptación de la situación violenta, que les permita a víctimas alejarse de ese entorno al tiempo que encuentran asistencia y apoyo en organismos civiles e institucionales, y a los agresores encontrar canales que les ayuden a controlar la ira y aprender métodos de crianza positiva.
En el Consejo Ciudadano ofrecemos asesoría jurídica y psicológica gratuita, 24/7, a todo el país, a través de la Línea de Seguridad y el Chat de Confianza.
* Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) es presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México.