blogeditor · 21 de febrero de 2022
Las lenguas indígenas están desapareciendo, están en peligro, se oye decir en los últimos tiempos. Todos se alarman por este hecho, pero ¿alguien realmente asume el compromiso de revitalizarlas, valorarlas y darles el lugar que se merecen?
La respuesta a tales interrogantes se encuentra en pequeños grupos, colectivos y en las mismas comunidades, pero ¿acaso esta preocupación es genuina dentro del sistema estatal? ¿Dentro de las esferas de toma de decisiones?
Mucho se ha dicho que a las lenguas originarias sólo se les mira como parte del folklor, pero no se ha dimensionado lo que implica en el modo de vida de un pueblo, una cultura o sociedad. Las lenguas de los pueblos, son parte de su sueño, memoria, anhelo, son la vía para comunicarse con sus sitios sagrados, para ofrendar, para relacionarse entre vivos y con sus muertos, son parte del pedimento, del nacer, del vivir y al despedirse de este mundo, por ello difícilmente lo valorará quien no habla una lengua indígena.
Cada vez menos hablantes
Con el paso de los años vemos cifras que dan cuenta de la disminución y desaparición de los idiomas originarios en todo el mundo, para el caso mexicano el Censo 2020 del INEGI señala que entre 1930 y 2015 la tasa de hablantes de lenguas indígenas de 5 años o más, se redujo de 16.0 a 6.6 por ciento, 1 y que actualmente sólo son 6 695 228 personas de 5 años o más que hablan alguna lengua indígena, 2 ¿alarmante no? Cabe aquí la pregunta: ¿indígenas, hasta cuándo? ¿De quién depende mantener vivas estas lenguas? ¿Qué podemos hacer desde las comunidades y qué debe transformarse desde el exterior? ¿Qué debe cambiar esa otra sociedad que no lo valora?
En el espacio público las personas indígenas enfrentamos discriminación, diversas expresiones del racismo cotidiano, comparto algunos ejemplos vividos: en el metro de la CDMX al ir en silencio parece que todos somos iguales, pero al escuchar hablar en una lengua indígena hay dos reacciones: una de desprecio y otra desde la condescendencia de lo políticamente correcto, así con mirada benévola se acercan y dicen: “Ay qué bonita tu lengua, no deberían perderla, por eso me enoja tanto cuando la dejan de hablar”. No puedo dejar de preguntarme: ¿de qué sirve que parezca bonita esa lengua? La cuestión es cómo hacer ver que esa lengua es útil a esta sociedad y cómo y por qué para una persona hablante es valioso e importante aprenderla.
En supermercados, centros comerciales o tiendas departamentales, por como vistes, caminas o hablas las miradas son insistentes y el trato es diferenciado.
Si alguna vez en un hotel organizamos un evento un grande, aunque la cotización y los costos sean lo mismo para todas las personas, si el personal ve que vestimos de una manera, pero sobre todo si hablamos una lengua diferente al español, el trato cambia y parece que debemos justificar nuestra estancia. Pareciera que para recibir un buen trato debemos mostrar que tenemos suficiente para dar una buena propina.
Hay miles de historias de negación de derechos, las más graves en el sistema de salud, donde es usual que las personas indígenas escuchen: “si no sabes hablar español, busca a alguien que te traduzca y vuelves”. O peor, en el sistema de justicia si no sabes hablar español no tienes derecho a una buena defensa. En fin, que por ejemplos no paramos.
Jaa ja wïnmää’ny kajaa, ja’yï ja tunk ka’ myay
En febrero del 2020 el Gobierno de México y la UNESCO presentaron la Declaración de los Pinos (Chapoltepek), 3 que establece los principios rectores del Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), en ella se insiste que los pueblos indígenas deben ocupar un lugar central, con el lema “Nada para nosotros sin nosotros”. La declaración reitera el llamado a no dejar fuera a las personas hablantes, a los pueblos, de las decisiones que puedan afectarles.
El decenio busca llamar la atención sobre la pérdida de muchas lenguas indígenas y movilizar a las partes interesadas y los recursos para el derecho de los pueblos indígenas a preservar, revitalizar y promover sus lenguas, e integrar la diversidad lingüística y el multilingüismo en los esfuerzos de desarrollo sostenible. Es una oportunidad única para estimular un diálogo global en un verdadero espíritu de compromiso para tomar las medidas necesarias, siempre con la plena participación de sus hablantes.
Tonantzin Indira, lingüista ayuujk, dijo: Jaa ja wïnmää’ny kajaa, ja’yï ja tunk ka’ myay, que quiere decir: ideas hay muchas, pero las acciones se complican.
Para revitalizar, potenciar y fortalecer el uso de las lenguas indígenas en lo oral y en lo público no es suficiente con escribir documentos, declarar buenos principios y abonar a lo políticamente correcto, lo que es necesario es tomar acciones.
Se requiere voluntad política, presupuesto suficiente y planeación pertinente para generar estímulos integrales que convoquen a valorar las lenguas, que incentiven su uso, pero que principalmente reconozcan la contribución de los pueblos, con sus sistemas de conocimiento y modo de vida, que se manifiesta en sus idiomas. Construir un país diverso, intercultural y fuerte con base en la igualdad y no discriminación.
Queremos que se señale, denuncie y se deje de tolerar el racismo y discriminación por motivos lingüísticos. Necesitamos compromisos firmes para sacar el uso de los idiomas originarios del espacio doméstico y llevarlo al espacio público, deseamos que nuestros 68 idiomas indígenas sean lenguas nacionales en los hechos. Queremos garantías de que al hablar otro idioma diferente al español no se nos deje fuera de oportunidades como el acceso a la justicia, los servicios de salud, al empleo digno y bien remunerado, a la escolaridad, a la participación y representación política, entre otros.
Deseamos que en esta conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna se aprecie todo el acervo de conocimientos que contiene un idioma porque preservar las lenguas indígenas significa preservar la herencia común de la humanidad.
* Zenaida Pérez (@nayiten) es mujer Ayuujk de Tlahuitoltepec, Oaxaca. Fundadora e integrante de la Asamblea Nacional Política de Mujeres Indígenas y Coordinadora del Programa de Mujeres Indígenas del ILSB.
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