Las contradicciones de la Iglesia sobre los derechos LGBTI

blogeditor · 2 de noviembre de 2016

Las contradicciones de la Iglesia sobre los derechos LGBTI

Por: Ricardo Baruch (@baruchdom)

En un momento el Papa dice que no se debe juzgar a los homosexuales. Luego Norberto Rivera dice que la homosexualidad es una enfermedad. Después salen otros obispos a condenar la violencia homófoba. Pero después publican en el semanario Desde la Fe que la “atracción al mismo sexo” puede ser curada. Posteriormente, el cardenal Rivera pide perdón nuevamente a los homosexuales. ¿Quién los entiende? ¿Qué dirán la próxima semana?

Lo que queda al descubierto es que la jerarquía católica está muy desconectada de su feligresía en cuanto a la diversidad sexual se refiere. Ejemplo de ello es que en la Encuesta Nacional Católica del 2014, aplicada a personas que se consideran católicas, el 87 % dijo estar de acuerdo con la afirmación de que las personas homosexuales y lesbianas deben tener los mismos derechos que todas las personas. Además, un 59 % estaban a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo, cifra que se elevaba hasta 78 % en el caso de los jóvenes de 18 a 24 años.

Por otro lado, la semana pasada, se presentó un estudio realizado por los investigadores de la Universidad Pedagógica Nacional, Ignacio Lozano y Fernando Salinas, en la que a través de una encuesta a casi 3 mil personas LGBTI de todo el país, se encontró que un 84 % de los encuestados dijeron haber sido criados en la religión católica, pero sólo el 49 % la practica actualmente. Es decir, casi la mitad de las personas con orientación sexual no-heterosexual o identidad no-cisgénero podrían ser católicos y aún así, la jerarquía insiste en decir que son anormales, perversos y enfermos.

Como en muchos otros temas de justicia social, sólo el sacerdote Alejandro Solalinde, el Obispo de Saltillo, Raúl Vera, y el jesuita David Fernández Dávalos, rector de la Ibero, salen a la defensa de la dignidad y los derechos humanos de las personas LGBTI, al tiempo que el arzobispo primado de México, Norberto Rivera junto con Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis, insisten en que se debe respetar a la persona pero no a su “comportamiento”. Mucho menos a sus familias porque, según ellos, dos hombres o dos mujeres con hijos, no son tal.

La llegada del nuevo nuncio del Vaticano, Franco Coppola, parece haber provocado este último giro en la postura de Norberto Rivera, quien por cierto está próximo a retirarse por edad el próximo año. Sin embargo no hay que olvidar que desde el mismo Vaticano, hace apenas unas semanas, uno de los líderes del Frente Nacional por la Familia dijo que el Papa Francisco le encargó “salir a las calles y armar lío” en contra del matrimonio igualitario en México.

Aunque el Frente Nacional por la Familia dice ser un movimiento de la sociedad civil, es claro que uno de sus principales promotores ha sido la Iglesia Católica. Desde el llamado de obispos a salir a marchar, hasta los púlpitos de miles de templos en todo el país donde muchos sacerdotes aprovechan cualquier oportunidad para hablar en contra de la iniciativa de Peña Nieto y del “mal de la homosexualidad”.

Lo sacerdotes “dirán misa”, pero los fieles católicos no necesariamente están poniendo atención a sus llamados. La posición de la jerarquía católica sobre la homosexualidad y el matrimonio igualitario está empoderando a los sectores más conservadores, pero también podría estar alejando a los sectores más liberales de la feligresía. El porcentaje de católicos en México sigue disminuyendo, particularmente entre los más jóvenes, y este movimiento, si bien le ha dado mucha visibilidad a la Iglesia, podría cobrarle la factura en su número de fieles.

La discusión sobre la iniciativa presidencial para que se reforme el artículo 4to de la Constitución sí verá la luz en este periodo de sesiones del Congreso. Dicha reforma pretende que se reconozca el matrimonio igualitario, pero el Frente Nacional por la Familia metió una contrapropuesta ciudadana que de acuerdo al INE, sí alcanzó el número necesario de firmas para ser considerada por la Cámara de Diputados. En dicha iniciativa se pretende que el artículo 4to reconozca el matrimonio de hombre y mujer como única forma de fundar una familia, que se reconozca que el inicio de la vida se da desde la concepción, y que los padres tienen el derecho a decidir qué tipo de educación es mejor para sus hijos. Es decir, no sólo tratan del tema de familias sino de aborto y de paso, también de educación sexual.

Sin duda la jerarquía católica tratará de meter su cuchara en la discusión que se dé en el Congreso, pero es fundamental recordarle a los diputados que, en México, la toma de decisiones debe considerar que vivimos en un país laico. Muchos políticos de todos los partidos han dado su brazo a torcer ante la presión de la Iglesia y se han comprometido a votar en contra de la iniciativa presidencial.

Mientras tanto, además del debate político, esperemos que la iglesia se decida de una vez por todas por una posición clara respecto a la homosexualidad, porque hasta el momento parecen Cantinflas entre que si es una orientación, un comportamiento, un trastorno, una preferencia o una moda. A partir de ello, quizás miles de feligreses católicos puedan decidir si seguir haciendo caso a su discurso o mejor tirarlos de locos como ya lo hace mucha gente católica, a quien le importa la religión pero no el discurso de quien dice representarlos.

 

* Ricardo Baruch D. es activista e investigador de temas de salud y derechos humanos. Miembro del Movimiento por la Igualdad.