Claudia Calvin · 15 de agosto de 2011

La mayoría de ellas obtuvieron su primer empleo a los 24 años. Después de doce años de trabajo incesante, con estudios de posgrado en el proceso y muchos desafíos en el marco de una cultura corporativa masculina, llegaron a ser parte de los equipos directivos de las empresas más importantes de México, en gran mayoría multinacionales. Ellas son las chicas superpoderosas: las 50 mujeres más poderosas según la revista Expansión.
Según datos de Inteligencia de dicha revista, en 2006, 57% de las primeras 200 firmas del ranking “Las 500 empresas más importantes de México” NO tenía directoras. Hoy, 5 años después, sólo 48% tiene.
Los primeros 5 nombres que se encuentran en esta lista son: María Asunción Aramburuzabala (Vicepresidenta del Grupo Modelo), Nicole Reich de Polignac (VP Ejecutiva de Scotiabank y Presidenta y Directora General de Scotiabank México), Louise K. Goeser (Presidenta y Directora General de Siemens Mesoamérica), Gabriela Hernández Cardoso (Presidenta y Directora General de General Electric México), Carmina María Abad Sánchez (Directora General y Presidenta del Consejo de Administración de Metlife México).
¿Qué características deben tener las mujeres que llegan a la cima del mundo corporativo? Según Lynn Harris, autora del libro “Unwritten rules: What women need to know in leading in todays organizations”, las mujeres tienen que ser:
Se escribe fácil, pero vivirlo y llevarlo a cabo puede ser un juego de equilibristas muy complicado en el que se tienen que demostrar las capacidades en un mundo de competencia de genes XY, pero sin parecer hombre y sin perder la feminidad. La competencia puede parecer un campo minado, en donde tienes que saber el lugar en el que puede detonarse una bomba (las reglas no escritas) y caminar como si no existieran.
¿Qué ganan las empresas con la presencia de más mujeres?
De acuerdo con la Revista Expansión los datos son contundentes: si en una empresa el 30% del equipo directivo es femenino, ésta tendrá mejores números y un mejor desempeño financiero.
Los resultados son tangibles y claros, entonces, ¿por qué no hay más mujeres en la cima y por qué las empresas no promueven su incorporación en los puestos directivos?
Según la consultora McKinsey (citada en la misma revista), aunque el 40% de la fuerza laboral está integrada por mujeres, 71% de las empresas no tiene una estrategia definida para desarrollar el liderazgo femenino.
A estos factores, yo agregaría otros que son de suma importancia e implican una educación distinta para las mujeres:
Educar con visión de liderazgo. En la cultura latinoamericana principalmente, el liderazgo no es algo que se fomente en las mujeres y muchas veces es señalado como un rasgo masculino y negativo. “Las mujeres lindas no pueden ser líderes. “
Fomentar habilidades en áreas que se asocian con el conocimiento masculino: tecnología, finanzas, administración, matemáticas, ingeniería. ¿En qué momento se consideró que este tipo de conocimiento tenía sexo?
Además de esto, también es necesario que las mujeres desarrollen otras habilidades y otro tipo de actividades:
De acuerdo con el Centro de Investigación de la Mujer en la Alta Dirección del IPADE (consultar revista Expansión citada anteriormente), en el ámbito empresarial es necesario, por otro lado, que se fomenten el liderazgo y el soporte a las necesidades específicas de las mujeres:
En resumen, para ser una chica superpoderosa, es necesario generar un cambio en la cultura familiar, social y empresarial. Invertir en la mujer es, de hecho, una gran inversión pues la cascada de beneficios impacta a la sociedad en su conjunto.
Como decimos en Mujeres Construyendo: “Empodera a una mujer. Cambia el mundo”. ¿Hay alguien que lo dude?