blogeditor · 26 de septiembre de 2012
En 1847 Mariano Otero declaraba “El estado de las cárceles de la capital de la República ha sido tan deplorable, que todos los gobiernos, todos los ministros que se han sucedido de muchos años a esta parte, señalaron este ramo de la administración pública como uno de los que más urgente reforma pedían […] En un informe dado por el gobierno del distrito en 23 de noviembre de 1846, se refería que de una de esas cárceles (la Diputación) salían muchas veces algunos detenidos asfixiados por la excesiva reunión de personas en aquellas piezas reducidas y mal ventiladas, y que en la otra (en la Acordada) los hombres dormían parados, hasta que vencidos por sueño, caían unos encima de otros” ¿Han cambiado las cosas en estos 165 años? Desafortunadamente no y para documentar el pesimismo aquí puede revisarse el diagnóstico que hizo la CNDH sobre el sistema penitenciario mexicano.
Meses atrás Defoe realizó una encuesta sobre el tema preguntando si las cárceles en México cumplen su objetivo de rehabilitación social. Un abrumador 67% respondió que no.
La Ley Federal del Sistema Penitenciario y Ejecución de Sanciones, aprobada por la Cámara de Diputados el 17 de abril de 2012 y que ahora “espera” en la Cámara de Senadores señala que el sistema de reinserción comprende el Programa de Reinserción y tratamientos a través de la clasificación objetiva para determinar la Atención Técnica Interdisciplinaria por lo que se aplicarán los siguientes procedimientos:
a) Evaluación inicial;
b) Clasificación;
c) Atención Técnica Interdisciplinaria;
d) Seguimiento y Reclasificación;
e) Programas de preliberación y reincorporación, y
f) Libertad vigilada
Pero mientras esa ley se concreta, el hacinamiento en las cárceles continúa. Solo entre 1995 y 2005 la población penitenciaria se duplicó.
Preguntamos a nuestros encuestados su percepción sobre distintos temas relacionados con las cárceles y hay cierto consenso en que los internos no viven en condiciones “humanas” y que la privación de la libertad no es suficiente castigo.
Hace unos días, Alejandro Martí enlistó seis temas urgentes que deben resolver los nuevos legisladores y por lo menos dos tocan muy de cerca el tema de las cárceles. Es tiempo de tomar cartas en el asunto.