Largas jornadas y empleos mal pagados para las mujeres

blogeditor · 3 de septiembre de 2021

Largas jornadas y empleos mal pagados para las mujeres

El 2020 fue un año crudo, no sólo por las miles de personas fallecidas, sino por los efectos del covid-19 en el crecimiento, el empleo y el ingreso de los mexicanos. Este año, con el avance de la vacunación, cada vez más personas se incorporan a la economía, pero ¿qué sabemos de la reinserción de las mujeres al mundo laboral?

En primer lugar, debemos considerar que en el mundo antes de la pandemia había una importante brecha laboral entre hombres y mujeres, lo que significa, entre otras cosas, que las mujeres enfrentaban más dificultades para insertarse al mercado laboral y no eran remuneradas de la misma forma que los hombres por un trabajo similar. La pandemia ha exacerbado estas brechas en todas las regiones del mundo, particularmente en América Latina, región que más afectada por la pérdida de empleo femenino, de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Este retroceso causado por el covid-19 implica que los gobiernos deben redoblar esfuerzos para garantizar que las mujeres entren al mercado laboral y consigan empleos de calidad. Hoy, 17 meses después del confinamiento obligatorio, ¿cómo está avanzando México hacia una recuperación inclusiva?

El primer indicador relevante que debemos analizar es la tasa de desocupación. Durante el primer trimestre del 2020 (antes de la pandemia) la tasa de desocupación de las mujeres era de 3.4% (ENOE). Aunque en 2021 se observa una recuperación del indicador en comparación con el 2020, a junio de este año la tasa de desocupación femenina era de 4.2% (ENOE), es decir, aún estamos lejos de lograr los niveles de ocupación pre pandemia. De esas mujeres que aún se encuentran desempleadas, el grupo de 45 a 64 años son las que han presentado mayores dificultades para reinsertarse (ENOE). La edad puede ser una barrera importante para la reinserción de las personas a la vida laboral, por lo que hay que poner especial atención a este grupo de mujeres. Además, muy pocos programas sociales tienen entre su población beneficiaria a las personas de 50 a 59 años de edad. Ambas condiciones, ausencia de ingresos y poca atención de los programas sociales, aumenta el riesgo de las mujeres adultas de caer en condiciones de pobreza.

Además de observar en qué medida las mujeres están pasando a formar parte de la población ocupada, es importante conocer si lo hacen en empleos de calidad. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), a junio del 2021, 0.9% más mujeres tenían jornadas laborales de más de 48 horas semanales, en comparación con en primer trimestre 2020. Por el contrario, las mujeres con ocupaciones flexibles o de medio tiempo (cuya jornada laboral ronda entre las 15 y 34 horas a la semana) disminuyeron 1.3%. Esto nos habla de que si bien las mujeres poco a poco van insertándose a la economía, lo hacen en empleos más demandantes.

En términos de ingreso, el número de mujeres que gana hasta un salario mínimo se incrementó 2.9% entre el primer trimestre del 2020 y el segundo trimestre del 2021, mientras que las que ganaron entre 1 y 5 salarios disminuyeron 0.9%, lo mismo pasó con las mujeres que ganan más de 5 salarios mínimos (0.4%). Estas cifras nos sugieren que las mujeres están accediendo a empleos mal pagados y que sus condiciones salariales eran mejores antes de la pandemia.

Si bien aún es muy pronto para recuperar los niveles de crecimiento, empleo e ingreso que teníamos antes de la pandemia, es importante ir analizando estas cifras para asegurar que las políticas de reactivación económica incorporen a todos los sectores, cosa que hasta el momento no ha sucedido, pues los planes para la reactivación federales y estatales (en muchos casos), no tienen estrategias diferenciadas para las mujeres. De acuerdo con la OIT, para avanzar hacia una recuperación con equidad son necesarias las políticas con perspectiva de género, invertir en la economía de cuidado, garantizar el acceso universal a la seguridad social, promover la igualdad en la remuneración de los empleos, entre otros temas. Aún nos queda un largo camino por recorrer para cerrar la brecha de empleo entre mujeres y hombres en el mundo tras la pandemia.

@simetriamx