blogeditor · 23 de marzo de 2017
Por: Armando García Guerrero
Carrefour, es una palabra francesa que significa literalmente: cruce de caminos o encrucijada. Hoy les voy a platicar del cruce de caminos entre la violencia, la solidaridad y la esperanza en el contexto de violencia de Boko Haram, alrededor del Lago Chad.
El pasado mes de diciembre pasé las fiestas de fin de año en una región alrededor de un lago, el lago Bodensee también conocido como lago Constance, muy lejano a otro lago, en el que yo estuve pensando.
Esta encrucijada del Lago Bodensee ó Constance es testigo de lo absurdo de las fronteras. El lago parece sonreír cuando los patos, garzas y cisnes atraviesan estas líneas imaginarias y permanecen a placer sobre sus aguas. El lago no discrimina, al lago no le interesan estos abstractos y absurdos creados por el hombre, el lago nos acoge, nos escucha, nos habla. A miles de kilómetros del lago Bodensee ó Constance se encuentra otro bello lago en una encrucijada totalmente diferente: el Lago Chad.
Desafortunadamente el Lago Chad no comparte con su compañero Bodensee una encrucijada de paz y tranquilidad. El Lago Chad ciertamente sufre. Atestigua y se deja atravesar por sus coterráneos, obligados a huir y en un desplazamiento desesperado por la violencia que tiene su epicentro, si bien no en el lago mismo, en la región nigeriana afectada por los ataques del grupo Boko Haram.
Después de trabajar en los alrededores del Lago Chad, de platicar con la gente desplazada por la violencia, de verles a los ojos, de escucharlos y de trabajar junto a los equipos médicos, con sus padecimientos más profundos, tuve la curiosidad y el deseo genuino de conocer el Lago Chad, de saludarlo y de preguntarle: ¿Tú qué has visto, de qué has sido testigo y qué piensas de todo esto?
Afortunadamente, tuve la oportunidad de finalmente conocerlo y en efecto, saludarle, estrechar mi mano con su agua; le contemplé por varios minutos, traté de verlo cara a cara, pero es enorme, interminable como un horizonte. Era transparente y profundo; mientras lo miraba no pude evitar notar que sobre la superficie pude verme a mí mismo y pensé que la violencia termina cuando uno comienza por aceptar la violencia entre nosotros mismos, en mí mismo…
Desafortunadamente teníamos que continuar el camino y dejar atrás al lago. Esperaba cierta respuesta de su parte a mis preguntas y reflexiones, pero nada. Así que tranquilamente le dije “hasta luego” y supe que el lago no era tímido sino más bien reservado.
Cuando volví a la camioneta, puse mis audífonos y me di cuenta que el sabio lago eligió un interlocutor inesperado en mi propia música para responderme, para pasarme su mensaje, en la voz y en la música de Michael Franti que cantó en ese mismo momento y ésta, entendí, fue su respuesta:
If I tell you what I see, would you believe me?
¿Si te digo lo que veo, me creerías?
Or leave me alone?
¿O me dejarías solo?
If I tell you what I feel,
Si te digo lo que siento
Will you believe me, or leave me alone
¿Me creerías? ¿O me dejarías solo?
Michael Franti
Con más de 2,7 millones de personas obligadas a abandonar sus hogares, la cuenca del Lago Chad alberga actualmente una de las mayores crisis humanitarias del continente africano, con una importante alerta nutricional en la población nigeriana. La situación ha ido llegando a este límite debido a los ataques del grupo Estado Islámico de la Provincia de África Occidental (ISWAP por sus siglas en inglés), también conocido como Boko Haram, y a la puesta en marcha de una fuerte respuesta militar para frenar la violencia. MSF empezó su intervención de emergencia en la región de lago Chad en 2014 y actualmente trabaja en varias zonas de Nigeria, Camerún, Níger y Chad.
* Armando García Guerrero es médico urgenciólogo de @MSF_Mexico.