Lactancia materna: una oportunidad para reducir las desigualdades desde el primer día de vida

Animal Político · 7 de agosto de 2026

Lactancia materna: una oportunidad para reducir las desigualdades desde el primer día de vida

Por Daniela Jésica Cuecuecha Herrerías

Cada año, durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, recordamos los beneficios que esta práctica representa para la salud de las niñas y los niños. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a reflexionar sobre una realidad incómoda: en México, la posibilidad de amamantar no depende únicamente de la voluntad de las madres. En muchos casos, está determinada por las condiciones sociales, laborales y económicas en las que viven.

Hablar de lactancia materna es hablar de nutrición, de desarrollo infantil y de salud pública, pero también es hablar de desigualdad. Porque mientras algunas mujeres cuentan con licencias de maternidad, espacios adecuados para extraer y conservar leche, horarios flexibles y redes de apoyo, millones de madres enfrentan jornadas laborales incompatibles con la lactancia, empleos informales sin prestaciones o comunidades donde el acceso a servicios de salud y acompañamiento sigue siendo limitado.

La evidencia científica es contundente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y complementaria hasta los dos años o más, debido a sus beneficios para la nutrición, el sistema inmunológico y el desarrollo integral de las niñas y los niños. Además, la lactancia fortalece el vínculo afectivo entre madre e hijos, favorece el desarrollo cerebral, reduce el riesgo de enfermedades tanto en la infancia como en la edad adulta y tiene amplios beneficios en salud para la madre y económicos para la familia.

Sin embargo, cumplir con estas recomendaciones sigue siendo un reto. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), en México únicamente 34.2% de las niñas y niños menores de seis meses reciben lactancia materna exclusiva, una cifra que, aunque representa un gran avance respecto a años anteriores, todavía está lejos de las metas internacionales. Esto significa que casi siete de cada diez bebés dejan de recibir alimentación exclusiva con leche materna antes de los seis meses de vida.

México mantiene una de las tasas más altas de informalidad laboral en América Latina. Según el INEGI, alrededor del 54.6% de la población ocupada trabaja en condiciones de informalidad, lo que implica que millones de mujeres no cuentan con licencias de maternidad remuneradas, seguridad social o espacios adecuados (infraestructura) que les permitan continuar con la lactancia al regresar al trabajo.

La realidad también alcanza a quienes sí tienen un empleo formal. Aunque la legislación mexicana contempla derechos relacionados con la maternidad y la lactancia, muchas mujeres enfrentan barreras para ejercerlos plenamente debido a la falta de infraestructura, horarios poco flexibles o culturas laborales que aún perciben la maternidad como un obstáculo para el desarrollo profesional.

Y no hay que dejar de lado el tema en el día a día: la idiosincracia, mitos, costumbres arraigadas y hasta rechazo a estas prácticas en los entornos en general que con llevan a una frustación e impotencia de poder elegir amamantar libremente. 

Las causas para que todo esto ocurra son múltiples y no recaen únicamente en las madres, son muestra de los fallos en el sistema, a todos niveles les,  y que pasan “facturas” o “pérdidas”. Pierden las infancias, cuya nutrición y desarrollo pueden verse comprometidos. Pierde el sistema de salud, que enfrenta mayores costos asociados a enfermedades prevenibles. Y pierde el país, porque los primeros años de vida representan la etapa de mayor desarrollo cerebral y una ventana irrepetible para construir las capacidades que acompañarán a una persona durante toda su vida.

Hoy sabemos que más del 90% del desarrollo cerebral ocurre antes de los tres años de edad, y que las experiecias tempranas, entre ellas la alimentación, el apego y la estimulación, tienen efectos duraderos en el aprendizaje, la salud y la productividad en el futuro. 

No es casualidad que organismos como UNICEF, el Banco Mundial, la OMS y Un Kilo de Ayuda coincidan en señalar que invertir en la Primera Infancia genera uno de los mayores retornos sociales y económicos que puede tener un país.

La lactancia no debe limitarse ni romantizarse a campañas una vez al año. Requiere políticas públicas, empresas responsables, servicios de salud accesibles y guías especializadas que acompañen a las familias. Requiere reconocer que la decisión de amamantar necesita condiciones y realidades que las hagan posible.

En Un Kilo de Ayuda lo vemos diariamente en las más de 500 comunidades rurales e indígenas donde trabajamos. Sabemos que las madres desean ofrecer lo mejor a sus hijas e hijos, pero también sabemos que muchas veces enfrentan barreras que trascienden el ámbito individual. Por ello, además de promover prácticas adecuadas de nutrición durante los primeros mil días de vida, impulsamos acciones de acompañamiento, educación y orientación que fortalezcan el Desarrollo Infantil Temprano desde un enfoque integral.

La conversación sobre lactancia materna debe evolucionar. Ya no basta con insistir en sus beneficios; es momento de preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad para garantizar que todas las madres puedan ejercer este derecho en igualdad de condiciones.

Reducir las desigualdades comienza desde el primer día de vida y garantizar que cada niña y cada niño tenga el mejor comienzo posible es una responsabilidad que nos corresponde a todos.

Referencias:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Infant and young child feeding. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/infant-and-young-child-feeding 
  • UNICEF. Breastfeeding: A Mother’s Gift, for Every Child. https://www.unicef.org 
  • Instituto Nacional de Salud Pública (INSP). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2023 (ENSANUT).
  • Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), 2024–2025.
  • The Lancet. Advancing Early Childhood Development: from Science to Scale (Series on Early Childhood Development, 2016–2017).
  • Banco Mundial. Early Childhood Development Overview. https://www.worldbank.org 
  • Harvard University – Center on the Developing Child. Brain Architecture & Early Childhood Development. https://developingchild.harvard.edu

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Daniela Jésica Cuecuecha Herrerías es subdirectora de Comunicación de Un Kilo de Ayuda.