La xenofobia contra argentinos: ¿actitud normalizada?

blogeditor · 20 de diciembre de 2022

La xenofobia contra argentinos: ¿actitud normalizada?

Es un viernes por la noche en un bar de la Colonia Condesa, donde nos juntamos un grupo de amigos a tomar cerveza. Un chico invitado por una amiga llega tarde y, antes de saludar, comienza una retahíla en contra de los argentinos y, sobre todo, contra aquellos que trabajan en la zona. Afirmaciones exageradas sobre su supuesta arrogancia, su trato, e incluso su acento llenan el lugar. Entre nosotros, silencio absoluto. Entonces, la amiga que lo había invitado le presenta a otra de nuestras acompañantes que es una cordobesa que lleva más de 15 años viviendo a unas cuadras del lugar. Ella se rió y dijo estar acostumbrada para aliviar el ambiente, pero ¿por qué debe estar acostumbrada?

Pasamos a otro tema sin reparar en lo que había de fondo, un prejuicio contra todos los argentinos basado en estereotipos y en la reiteración de críticas hacia una supuesta forma de ser compartida por todos los que nacieron en aquel país.

Argentina es un país con una gran diversidad cultural y étnica. Sus 45 millones de habitantes se mueven en una variedad de costumbres, tradiciones y paisajes. Sin embargo, en México el estereotipo es claro: un argentino blanco de clase media que vino al país sin tener ganas de integrarse a él.

La xenofobia es un tema muy discutido, pero de manera amplia podemos definirla como un prejuicio negativo hacia las personas que pertenecen a un grupo étnico, cultural o nacional diferente al propio, y puede manifestarse en forma de discriminación, violencia y/o exclusión social. Esta actitud de rechazo y la reproducción de estereotipos y prejuicios suelen ser fruto de la falta de conocimiento y de la ausencia de contacto real y empático con personas de otras culturas, lo que lleva a la adopción de actitudes excluyentes y discriminatorias.

Cada cuatro años, el mundial de futbol genera una atmósfera de rivalidad y competencia entre diferentes países, brindándonos una oportunidad para notar actitudes nacionalistas y excluyentes que tenemos interiorizadas. En el contexto de la competencia en fase de grupos de las selecciones de México y Argentina, salió a relucir en medios de comunicación convencionales, en redes sociales y en las conversaciones cotidianas un sentimiento anti-argentino en nuestro país y en otros.

En las narraciones previas al partido en el que se enfrentaron nuestras selecciones, afirmaciones como “la selección argentina siempre se cree la más grande, pero esta vez van a tener que demostrarlo en la cancha, vamos a dejarlos en el polvo” se hacían escuchar. Después de eliminado México y antes del partido de semifinal contra Croacia, en la fila de una tiendita nos preguntó el dueño a quién le íbamos. El hombre que estaba detrás de mí se apresuró a contestar “híjole, quiero que gane Messi aunque me caen gordos los argentinos. Es que a Messi no se le nota que es argentino, por eso me cae bien”. Esos dichos me recordaron a cuando, en otra época, se decía “fulano es gay, pero casi no se le nota”, como si ser argentino u homosexual fueran identidades que debieran ser ocultadas.

Al respecto, le pregunté a una amiga argentina cómo había sido su experiencia cuando vivió en México y me dijo que “una de las cosas que más me han criticado es cómo hablo, desde mi acento y mi forma de hablar, son diferentes a los de allá, y muchas veces me han dicho que sueno grosera o que hablo demasiado alto. También me han criticado por que mi temperamento, les parecía muy ‘apasionado’, diciendo que soy demasiado exaltada y que no encajo en esa sociedad”.

Esos comentarios son parecidos a los estereotipos esgrimidos contra las mujeres, en las que se nos dibuja como “emocionales e irracionales”, y mediante los cuales se nos tacha de incapaces para tomar decisiones importantes o de desempeñar ciertos roles en la sociedad. Así como hemos aprendido a detectar este tipo de subestimaciones, deberíamos tener cuidado en cómo estas mismas fórmulas pueden utilizarse contra otros grupos minoritarios o en desventaja.

Evidentemente los argentinos y argentinas no son el grupo nacional más discriminado en México, pero incluso en estas actitudes micro podemos ir desarmando esta lógica de diferenciación y antagonismo para seguir haciendo justicia al prestigio que tiene el país como receptor de migrantes. En la Encuesta Nacional de Discriminación en México, 1 cuando se preguntó a los encuestados qué debía de hacer el gobierno respecto a la demanda de empleo de extranjeros en el país, el 52.6 % consideró que se debería negociar con los países expulsores y buscar controlar la migración frente al 43.7 % que se mostró a favor de que el gobierno ampliara sus políticas de empleo.

Más allá de que, evidentemente, mexicanos y argentinos podemos vivir bien juntos por afinidades históricas y culturales, este ejemplo suscitado por la fiebre mundialista nos da la oportunidad como mexicanos de aprender a aceptar y valorar a las personas de diferentes orígenes para la conformación de una comunidad más unida y cohesionada.

* América Zepeda (@MeriCabiedes) es Licenciada en Estudios Latinoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente cursa la maestría en ciencia social con especialidad en sociología en El Colegio de México. Pertenece al Colegio Internacional de Graduados, asociación entre la Universidad Nacional Autónoma de México, El Colegio de México y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, y las universidades alemanas Freie Universität Berlin, Potsdam Universität y Humboldt Universität zu Berlin. Colabora en el Grupo de Investigación sobre Sociología Histórica. Métodos, Teorías y Enseñanzas del Programa de Apoyo a Proyectos para Innovar y Mejorar la Educación (FCPyS-UNAM) y el Grupo de Estudios sobre Política y Juventudes (IIGG-Universidad de Buenos Aires).

 

1 Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación. (2010), Encuesta Nacional de Discriminación en México, México.