La vivienda también se renta

blogeditor · 6 de septiembre de 2021

La vivienda también se renta

La política nacional de vivienda en México ha ignorado por décadas que existen muchos sectores para los cuales el arrendamiento es la principal opción habitacional. Hoy más que nunca esa omisión es insostenible. Así nos lo recuerdan algunos datos que arrojó la Encuesta Nacional de Vivienda (ENVI) 2020. Por ejemplo, de 2014 a 2020 la población con vivienda propia ya pagada bajó de 61.4 % a 57.1 %. El porcentaje de quienes poseían una vivienda que todavía estaban pagando aumentó ligeramente del 10.4 % en 2014 a 10.7 % en 2020. Pero la gente que renta la vivienda en la cual habita aumentó de manera más significativa: en los últimos seis años pasó de 15.2 % a 16.4 %.

¿Por qué la población inquilina en México está en aumento? Si bien el origen de estos cambios es siempre multifactorial, la ENVI 2020 indica que en el 51.4 % de los casos se debe a que las personas no tienen acceso a créditos o no tienen recursos para hacerse de una propiedad. El arrendamiento está siendo cada vez más relevante en nuestro país, por lo que no podemos pensar que el derecho a la vivienda adecuada se garantizará únicamente a través de créditos.

En distintos países de occidente la política de alquileres está teniendo un papel cada vez más protagónico en los debates sobre la vivienda y la ciudad. Por ejemplo, en ciudades de Suecia, Francia, Cataluña y Alemania se han establecido controles a los precios de las rentas cuando existe un alza de precios desproporcionada. En lugares como Nueva York y Barcelona se ha logrado que Airbnb ceda cierta información de su normalmente opaco banco de datos con el fin de permitirles a las autoridades fiscalizar los arrendamientos ilegales. En ciudades como Londres y Madrid han buscado establecer un régimen regulatorio de la distribución de este tipo de alojamientos “colaborativos” como parte de su planificación urbana.

Sin que nuestras carencias sean impedimento para subirnos a esas y otras discusiones, en México debemos saldar las deudas con los básicos aún no alcanzados. El régimen de arrendamiento en nuestro país se enfrenta, entre otros, a la deficiente regulación en la mayoría de los estados y a los obstáculos para el acceso a la justicia. El arrendamiento de vivienda suele ser abordado de manera similar a otro tipo de arrendamientos –de locales comerciales o de bienes muebles, por ejemplo- lo que desdibuja el impacto social y urbano que caracteriza a este tipo de relación. También, caseros e inquilinos se enfrentan en juzgados y tribunales a procedimientos de arrendamiento que no son los idóneos, al rezago  judicial y a la falta de presupuesto. Esto sin mencionar que el personal judicial suele carecer de formación con perspectiva de vivienda.

La nueva Legislatura de la Cámara de Diputados federal tiene la obligación de emitir el Código Nacional de Procedimientos Civiles y Familiares. Y con ella la oportunidad para adecuar los juicios de arrendamiento. Ojalá las y los diputados así lo estén entendiendo. Con este nuevo código podría también debatirse la posibilidad de revivir los ahora extintos juzgados de arrendamiento en entidades como Ciudad de México.

Por primera vez en la historia más de la mitad de la población mundial habita en zonas urbanas, donde el suelo es escaso. Ciudades de Europa, América Latina, Asia y Estados Unidos ya han entendido que la política de vivienda debe incluir entre sus prioridades el arrendamiento. En México vamos tarde pero eso no es excusa para no llegar.

@kalycho