blogeditor · 15 de agosto de 2022
En una imagen que circula en redes se ve un cartel que dice: “Esto no es un país, es una fosa común con himno nacional”. Precisa forma de describir el horror en el que se ha sumido México desde hace lustros. Los distintos gobiernos –PAN, PRI y Morena a nivel federal y el resto de partidos a nivel estatal– solo atinan a proponer lo mismo. A más militarización e impunidad, mayor violencia. A más violencia, la clase política ofrece más militarización e impunidad.
Mientras en el país se profundiza el horror, la clase política -a la que se suman ya altos mandos militares, junto a buena parte de los sectores sociales de mayor influencia- han enturbiado el ambiente a grados que ponen en riesgo la vida democrática. Revisar las noticias de una semana podría dejar en claro esto.
Morena designó como futura candidata a la gobernatura del Estado de México a una delincuente electoral, mientras los morenistas justifican el hecho acusando a los críticos de misóginos y clasistas. La alcaldesa de Tijuana ha pedido a los criminales continuar sus actividades sin afectar a la población. Morena llama virtud a su irresponsabilidad política.
AMLO propuso hacer una tregua mundial para pacificar al planeta al tiempo que es incapaz de pacificar al país que gobierna. En lugar de abordar la violencia, el presidente prefiere presumir su popularidad. Llama virtud a su ego.
La Secretaría de Marina (SEMAR) utiliza un helicóptero para transportar a la mascota de un equipo de beisbol. Hace unos años el uso indebido de un helicóptero resultó en la renuncia de un funcionario. Hoy la SEMAR llama virtud a la corrupción.
Las masacres continúan y en días recientes Jalisco, Guanajuato, Chihuahua y Baja California fueron escenario de brutal violencia. El presidente consideró que eso era el escenario perfecto para justificar la aberración democrática y jurídica de consumar la militarización de la seguridad pública pretendiendo pasar la Guardia Nacional a la SEDENA.
Los altos funcionarios que en el pasado se opusieron a ello y en corto lo siguen haciendo han decidido permanecer en silencio mientras creen virtud la obediencia ciega.
No han faltado analistas y simpatizantes de Morena que han tratado de justificar esta decisión con frases como: “no se está militarizando al país, se está socializando al ejército” o “es una decisión administrativamente correcta”. Han decidido llamar virtud a su oportunismo político.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha decidido ser omisa a sus obligaciones de resolver asuntos relativos a la militarización. Lleva años llamando virtud a su complicidad.
La oposición que antes militarizó y ha mantenido la impunidad ahora se alarma, pero no mueve un dedo allí donde son gobierno. Llama virtud a su crítica vacía.
Personajes famosos difunden infomerciales del ejército y las grandes televisoras hacen apología de las fuerzas armadas y la Guardia Nacional. Se suman gustosos al horror llamando virtud a su avaricia.
A pesar de todo esto, varias voces sugieren ver matices y equilibrar las voces, llamando virtud a su falta de compromiso.
Hace unos años ante hechos similares hubo reacción y resistencia social. Hoy no la hay. El horror y la perversión de la virtud dominan el escenario.