blogeditor · 6 de octubre de 2015
La violencia de género en internet es una realidad sobre la que se ha prestado muy poca atención y que es necesario reconocer, prevenir y atender. Hemos sido voces sonoras y múltiples las que hemos dado cuenta de esta realidad desde hace años, pero es hasta fecha reciente que se ha reconocido como un problema central de la agenda de violencia contra las mujeres. La Comisión de Banda Ancha de la UIT acaba de presentar el informe “Cyber Violence against women and girls. A World Wake-Up Call”. Es un enorme avance saber que esta realidad ya está siendo considerada, investigada y cuantificada. Sin datos duros sólo existen suposiciones y el reporte presenta hechos y números contundentes:
Acabar con el techo digital de cristal es un imperativo. Las mujeres necesitan acceder a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) pues se trata de una herramienta incomparable de empoderamiento económico, político, social. Acceder a internet y poder hacer uso de la telefonía móvil permite a las mujeres acceder a educación, instrumentos de salud, herramientas financieras. De acuerdo con el reporte, las mujeres se sienten seguras cuando llevan su teléfono móvil con ellas.
[contextly_sidebar id=”P9iTTw0msFigSlz1bKipYCI9BInUMJJr”]Los datos de eMarketer presentados en el documento indican que en 2014, 1.76 billones de personas eran propietarias de un teléfono inteligente; un 25% más que en 2013. Se espera que para 2017, ¡más de un tercio de la población mundial será usuaria de teléfonos móviles! La cifra es significativa, como también lo son las implicaciones.
Si bien el uso de internet se está extendiendo, y es lo deseable por las posibilidades de desarrollo implícitas, es necesario acompañar su expansión y uso con herramientas que protejan a las mujeres y niñas que –como lo indican las cifras- son claramente vulnerables ante el ciberacoso y pone en riesgo sus vidas fuera de internet.
¿Cuáles son las principales formas de ciberacoso?
Detectar los medios es un gran paso, pero es necesario acompañar este trabajo con acciones preventivas e involucrando a niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres en el proceso. La violencia contra las mujeres tiene raíces multifactoriales y la respuesta debe atenderse de la misma manera. Amanda Hess, la famosa periodista sobre tecnología, señaló: “Hasta que la violencia doméstica se consideró una prioridad en la agenda nacional, dejó de visualizarse como un asunto propio de pleitos entre parejas. Los chistes sexistas de hoy se convertirán mañana en la agenda de derechos civiles”.
Hoy es normal hacer chistes sobre las mujeres, usar lenguaje machista y no incluyente, burlarse de las niñas. La violencia existe, entre otras razones, porque se considera que es una manera “normal” de relacionarse entre las personas. Existen prácticas culturales que la fomentan y la “normalizan”. Esto sucede también en internet, que no es mas que una proyección de las creencias y valores que se transmiten en el mundo off line, en la escuela, la casa, los clubes, entre amigas y amigos. “Si te trata mal y te ignora es porque te quiere y le gustas”, le dicen a las niñas cuando un niño las trata así. ¿En qué momento esta mentira se convirtió en realidad y en un valor a transmitir?
Historias y anécdotas existen, muchas suenan a broma y las tomamos como tales. No lo son. La ciberviolencia contra las mujeres y las niñas ES VIOLENCIA. Punto. Cambia el medio, pero el fin es el mismo.
La solución no consiste en aislarlas y alejarlas de las TIC, al contrario, consiste en generar condiciones, estructuras y tomar acciones que garanticen que pueden navegar con seguridad y sin riesgo. La educación, como siempre, es la clave y mientras más herramientas educativas y preventivas se brinden, mayores posibilidad de optimizar el uso de internet en general y de la tecnología en particular para su uso a favor del empoderamiento. Esto abre también un debate, que comentaremos en otro post, sobre la vigilancia y la función de las empresas y los gobiernos.
La violencia contra las mujeres afecta el PIB de los países, la ciberviolencia es una realidad más que hay que combatir, pues además de ser una cuestión que afecta la seguridad, los derechos humanos de las mujeres y pone en riesgo a la mitad de la población, tiene impacto directo en el desarrollo y productividad de los países. Nadie se beneficia con ella.