La última lección del Papa

Dulce Ramos · 1 de marzo de 2013

La última lección del Papa

Por: Raúl Méndez (@rulwolf)

 

Hubo una época cuando Europa tuvo 3 papas al mismo tiempo, hoy no hay ni uno.

Fue durante el Cisma de Occidente (o “de Oriente”, dependiendo de qué lado del sol se esté) entre 1378 y 1417. Los cardenales de Roma querían un papa romano, en 1379 escogieron a Urbano VI, pero los franceses estuvieron en desacuerdo y por su cuenta nombraron papa a Clemente VII, tras su muerte escogieron a Benedicto XIII. Del lado romano pasaron los pontificados de Bonifacio IX e Inocencio VII, al final quedó Gregorio XII.

Para resolver el dilema entre Clemente VII y Gregorio XII se convocó al Concilio de Pisa (1409). Pero en lugar de decidirse por alguno de los dos papas existentes se nombró como nuevo papa a Alejandro V, quien no fue reconocido por las facciones. Así, hubo al mismo tiempo 3 papas.

Más de medio milenio después, con la renuncia de Benedicto XVI, desde este 28 de febrero no hay ni un solo papa en la Sede Vaticana, ni francés ni romano. Como se ha señalado en diversos medios, Benedicto XVI es el cuarto papa en renunciar voluntariamente, los otros tres fueron Benedicto IX en 1032, Celestino V en 1294 y Gregorio XII en 1515 (no es el mismo que el del Cisma).

Se ha hablado de las razones y justificación de esta nueva abdicación papal, sus implicaciones políticas y para la iglesia. Para el especialista en temas religiosos Bernardo Barranco con esta renuncia Benedicto XVI “seculariza el rol del propio papado”[1], toda vez que se muestra su lado humano: el cansancio. Roberto Blancarte[2] señala la parte estratégica, pues ante la inminencia de Semana Santa se espera un Cónclave breve, y un papa más joven (digamos de unos 65 años).

Aún hay otro aspecto que nos recuerda Vargas Llosa, Benedicto XVI  “no era un hombre carismático ni de tribuna… era un hombre de biblioteca y de cátedra, de reflexión y de estudio, seguramente uno de los Pontífices más inteligentes y cultos que ha tenido en toda su historia la Iglesia católica”[3].

¿Por qué es importante el retorno del teólogo Ratzinger? Tiene que ver con algo que en LEXIA hemos descubierto reiteradamente: las ideas, la cultura, el llamado soft power, puede ser más eficaz en la mente y conducta de consumidores,  ciudadanos y creyentes que las disposiciones de carácter coercitivo.

Las estrategias de engagement, de participación, de co-creación de comunidad y sentido resultan más buscadas por la gente hoy en día. Las disposiciones oficiales, las resoluciones, tienen poca aceptación. Marcas y gobiernos saben que para impulsar sus proyectos lo mejor es involucrar o enrolar a su público objetivo.

Esto lo descubrió también el hoy ex-papa al final de su pontificado. Como señala el escritor Leopoldo Cervantes-Ortíz, Ratzinger, “incluso ejerciendo el ministerio petrino no dejó de escribir teología así fuera de divulgación masiva”[4]”. En efecto, hubo un cambio. Con su trilogía sobre Jesús se alejó de los especialistas religiosos con sus imbricados argumentos y se dirigió al gran público quien pudo conocer a Ratzinger, el pensador,[5] mientras que Benedicto XVI, el Papa, pudo ver la eficacia de abrir la posibilidad de diálogo fuera de los nichos de elite.

En contraste puede recordarse su disposición hard de anular la doctrina del limbus infantum, ese lugar donde iban los niños muertos no bautizados. Aunque esto significa brindar reposo a los padres católicos que atraviesan una situación de esa magnitud y fue una gran oportunidad para crear engagement, esta norma, al venir desde la verticalidad, fue en general rechazada y poco comprendida.

El contraste entre la buena recepción de su trilogía frente a las reticencias hacia muchas de sus declaraciones como papa, es un buen ejemplo de la necesidad de incluir a los receptores (consumidores, audiencias, creyentes) en los procesos de diseño de comunidad (de marcas, de medios, de iglesias). Esta es la última lección que nos dejó Benedicto XVI, y quizá una que llevó en sus maletas.

¿Será la residencia de Castel Gandolfo el lugar desde donde un teólogo pueda aprovechar la experiencia político-administrativa y de actuación mediática para generar contenidos mainstream de proposición y no de imposición?, estará por verse.

 

*Raúl Méndez Yáñez es Investigador Insighter de Innovación y Desarrollo en LEXIA; Licenciado en Antropología Social con especialidad en cultura por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario, cuenta con estudios de hermenéutica y semiótica en el Seminario Teológico Presbiteriano de México. Desde 2009 desarrolla y coordina proyectos antropológicos y etnográficos sobre transformación cultural.


[1] Barranco, Bernardo, “Iglesia en colapso con la renuncia de Benedicto XVI”,  Cuaderno de Bitácora, 20 de febrero de 2013 http://bernardobarranco.wordpress.com/

[2] Blancarte, Roberto, “Los cálculos de Benedicto XVI”, Milenio diario, 19 de febrero, 2013, http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9172867

[3] Vargas Llosa, Mario, “El hombre que estorbaba”, El País, 24 de febrero de 2013 http://elpais.com/elpais/2013/02/21/opinion/1361447726_090824.html

[4] Cervantes-Ortíz, Leopoldo, “La renuncia-abdicación de Ratzinger”, 14 de febrero de 2013.

http://www.alcnoticias.net/interior.php?lang=687&codigo=23439&format=columna

[5] El volumen más recientes es “La infancia de Jesús”, Editorial Planeta, 2012.