blogeditor · 21 de mayo de 2021
La crisis económica en la que se encuentra el país ha hecho aún más evidente la fragilidad de las finanzas públicas y su sostenibilidad en el largo plazo. Ante esta situación, diversos analistas y académicos señalan la necesidad de una reforma fiscal y el gobierno parece sugerir que lo va a intentar. El presidente López Obrador prometió no más impuestos en los primeros tres años de gobierno, pero éstos ya acaban y hace algunas semanas se creó en la Cámara de Diputados tras aprobación del Pleno el “Grupo de trabajo para la Transición Hacendaria”, cuyo objetivo es realizar diagnósticos y propuestas de temas hacendarios y fiscales.1 Ante esta situación, vale la pena hacer algunas reflexiones.
Se requieren mayores ingresos tributarios
México necesita una base sólida y estable de ingresos que le permita afrontar sus enormes necesidades de gasto. Tan solo el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) calcula que para 2024 el gasto en pensiones será del orden de 6.5% del PIB debido al cambio demográfico y a la recién reforma al sistema de pensiones no contributivas 2. Además, si queremos mejores sistemas de salud y de educación, necesitamos invertir más. Como ejemplo basta mencionar que el gasto anual por alumno en México en todos los niveles es de aproximadamente 3,300 dólares mientras que el promedio de la OCDE es de 11,200. 3
Una reforma fiscal o transición hacendaria no sólo debe buscar mayores recursos sino también generar las menores distorsiones posibles a la economía y disminuir los costos de pagar impuestos
Cualquier cambio al sistema impositivo debe hacerse pensando en los costos para los ciudadanos y empresas que implica cumplir con las obligaciones tributarias y buscando crear los incentivos correctos para un mayor crecimiento económico.
No hay recursos que alcancen si no se gasta con eficiencia
Como país, no podemos darnos el lujo de gastar los escasos recursos en obras faraónicas o programas sociales que no resuelven problemas. En este sentido, debe darse un nuevo impulso a consolidar las instituciones que vigilen y evalúen el gasto público. La sociedad civil, a través de organizaciones -como Simetría- debe jugar un papel fundamental en criticar y proponer mejoras al gasto público de manera permanente.
Toda discusión sobre una posible reforma fiscal debe incluir el federalismo fiscal
Los cambios al sistema impositivo y de gasto deben contribuir a una relación de respeto y armonía entre los poderes estatales y el federal de tal forma que haya una mayor cohesión y solidaridad entre las diferentes regiones del país. La discusión debe incluir una reasignación de las potestades impositivas entre la federación y los estados y un nuevo diseño de las transferencias intergubernamentales.
Los resultados electorales del próximo 6 de junio y de manera específica la composición de la nueva Cámara de Diputados serán determinantes para saber si habrá o no una discusión sobre el sistema fiscal mexicano. En tiempos de una alta polarización social y política es mejor no abrir nuevos frentes de batalla, pero al mismo tiempo pareciera que ya no hay más espacio para postergar la discusión del sistema fiscal mexicano.
1 El grupo tendrá un consejo asesor integrado por funcionarias y funcionarios del Banco de México, de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social y de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
3 OECD. Education at a Glance 2020.