blogeditor · 20 de julio de 2015
Lo nueviejo, reciclado. Nada nuevo bajo el sol: un cliché perfectamente aplicable a nuestra actual situación, y creciente extravío.
El PRI regresa a Los Pinos. El Enemigo Público Número Uno, título reservado por la Comisión Criminal de Chicago para míticos delincuentes, de la talla de Al Capone, protagoniza una fuga peliculesca (segunda de una serie que inició con el sexenio de Fox y su escapatoria durante el foxismo) que de nueva cuenta exhibe falencias de un Estado mexicano que se sirve por entero de la gente, y que parecería festejar la huida del narco más buscado con masivos huateques en Francia. El sátrapa que preside la fiesta de la balas en México, se esconde a la vista de tod@s y es recibido (con todos los honores) en la cuna histórica europea de los Derechos Humanos.
Variaciones de temas vistos y oídos ya en México.

El Chapo, ¿Capone mexicano?
Llegada a París para los festejos de la Revolución Francesa. Indefendible, la Institucionalizada de los distinguidos huéspedes Peña Nieto y la Gaviota: aquí con su anfitrión Hollande.
Recordemos historias pasadas e irresueltas.
18 de agosto de 1971. Han pasado cinco semanas después de la masacre de estudiantes en el Casco de Santo Tomás hoy conocida como el Halconazo, el diez de junio de 1971.
La fuga más reciente y espectacular de Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, cabeza visible del Cártel del Sinaloa que ha puesto de nueva cuenta al gobierno de Peña Nieto en el más sideral de los ridículos, remite a la del millonario Joel David Kaplan y su compañero de celda, el falsificador venezolano Carlos Antonio Contreras Castro, cuando un helicóptero Bell modelo 47, comprado ex profeso por su familia pintado con los colores del titular de la Procuraduría (no sabemos si la del DF, o la Federal) aterriza una tarde hace casi 44 años en el patio de la cárcel de Santa Martha Acatitla.

Kaplan el condenado, a quien un deus ex machina rescata en agosto de 1971.
Miembro de una familia millonaria, con vínculos en el truculento mundo de los servicios de espionaje como la CIA en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, Kaplan no era ajeno al mundo de la intriga contumaz y el tráfico de armas a regímenes gorilescos. Se le acusó en 1961 del asesinato de su socio: Luis Melchor Vidal, Jr., hijo del agente de negocios en los Estados Unidos de la República Dominicana, en ese entonces feudo exclusivo de Rafael Leónidas Trujillo, El Chivo. Padrino de Vidal hijo; autócrata esperpéntico, cercano a los Estados Unidos, que gobernó ese país durante décadas hasta su asesinato el mismo año del encarcelamiento de Kaplan.

Recorte del Milwaukee Journal, septiembre de 1971.
Hasta la prensa local norteamericana informó del suceso. Kingsport Post, 1972. V/Google News. Kaplan murió en Miami en 1988. En 1965 contrajo nupcias en Lecumberri con Irma Vázquez Calderón, mexicana, que lo visitaba con frecuencia en la cárcel y urdió -junto con su familia en los Estados Unidos- la fuga que lo haría famoso.
Así narraron algunos medios extranjeros la fuga de Kaplan: primera en helicóptero de un penal. Noticia que como la del túnel del Chapo, dio la vuelta al mundo y es motivo de escarnio para el gobierno de Peña y sus representantes.
La mayor parte de los 136 celadores se encontraban viendo una película con los presos, cuando el helicóptero aterrizó repentinamente en la terraza de Santa Martha Acatitla. Los escasos guardias que se encontraban en el lugar presentaron armas; para su sorpresa, dos presidiarios salieron de la celda número diez e ingresaron a la aeronave que en menos de dos minutos ya estaba en el aire.
El más conocido de los dos prófugos es Joel David Kaplan, de cuarenta y cuatro años, hombre de negocios neoyorquino y sobrino del magnate de la melaza Jacob M. Kaplan, cuyo Fondo que lleva el mismo nombre se mencionó en una investigación del Congreso en 1964 como conducto financiero de la CIA para América Latina. Kaplan joven fue consignado estaba en una cárcel mexicana por el homicidio de su socio, y alegó en su juicio que Vidal, conocido traficante de drogas y armas, había construido un montaje elaborado para desaparecer y que la víctima del asesinato no era esta persona. Las dudas sobre el cuerpo, y la verdadera responsabilidad de Kaplan en el crimen aumentaron cuando en principio la viuda no alcanzó a identificar plenamente a su marido.
10 segundos bastaron, según la leyenda, para que Kaplan pudiera escapar. Portada del libro cortesía Amazon
Afiche de la película Breakout. Movieposter
Todos los detalles de la fuga, tema de un libro que después fue llevado a la pantalla (película protagonizada por Charles Bronson, Robert Duvall y John Huston), fueron organizados por contrabandista norteamericano, Vic Stadler, que contaba con amplios contactos politicos, judiciales y policiacos en México. El piloto contratado para encabezar la operación aérea se llamaba Roger Hershner. Era veterano de la guerra de Vietnam, y falleció en un aparatoso accidente de helicóptero a los 66 años en el poblado de Mountridge, Kansas, el 8 de marzo de 2009.
El helicóptero aterrizó en Actopan, Hidalgo, donde Kaplan subió a una avioneta Cessna que lo llevaría hasta Brownsville y la libertad definitiva en los Estados Unidos. Contreras Castro fue conducido en Cadillac modelo Coupe de Ville -auto traído de los Estados Unidos y usado por otro miembro del equipo contratado para rescatar a Kaplan, en esta segunda fase del rescate- en directo hacia otra pista de aterrizaje pequeña rural, en el poblado de La Pesca en Tamaulipas, desde donde tomó otra avioneta como la que transportaba a Kaplan, pero en su caso voló hacia el sur y Guatemala. Se cree que de ahí pasó a Venezuela, donde se pierden sus rastros hasta la fecha.
La película de 1975 se llamó en español, Fuga Suicida. Aquí un enlace del artículo inicial publicado en la revista Playboy, que más tarde cobró forma de libro.

Otros tiempos, que son el mismo. Giscard y Bokassa, alianzas estratégicas; intercambio de obsequios ‘de alto nivel’.


Fast forward a Francia, bajo el mandato del conservador Valéry Giscard d’Estaing http://bit.ly/1CFXntS (1926), y su cercanísima relación personal con Jean-Bédel Bokassa (1921-96) http://bit.ly/1GoqD3c, caudillo militar: Alteza Serenísima o Presidente a Perpetuidad autoproclamado Emperador de África Central y gran amigo y confidente del entonces presidente galo que presumía ser ‘amigo y miembro de la familia’. Bokassa Primero, amo de la República Central Africana y principal proveedor de uranio para la industria nuclear y bélica francesa. Giscard, que recibió dos inmensos diamantes como regalo del déspota –escándalo destapado por el semanario Le Canard Enchainé y después por Le Monde- que le costaron al francés Giscard el puesto tras los comicios que favorecieron al socialista François Mitterrand en 1981.

Los originales. Coronación de Napoleón en 1804, pintada por Jacques Louis-David en 1807.

Napoleón en su Trono Imperial, vivo retrato del Culto a la Personalidad bonapartista. Autor, Ingres (1806).
Su Majestad Bokassa Primero, y Familia Imperial. A24 Media

El Emperador, en su trono.

Visita de Estado al Imperio Centroafricano.

‘Cumbre francomexicana’ en Teotihuacán. Cualquier parecido con la foto anterior, no es mera coincidencia.
La fastuosa y surrealista coronación del Emperador Bokassa se realizó al mejor estilo napoleónico, que tanto admira también el presidente de México. Fue derrocado por su amigo Giscard, quien descubrió otra faceta del Realpolitik en 1979. Condenado a muerte in absentia y exiliado de privilegio en Francia, regresó a su país para enfrentar la justicia y estuvo preso algunos años.
La estrecha relación del gobierno francés con cleptócratas, perpetradores de crímenes contra la Humanidad y violadores de DDHH de toda laya, no es sólo moda reciente. Mitterrand mismo apoyó decididamente al regimen genocida de Ruanda en 1994 y años anteriores, con apoyo militar, encubrimiento y refugio para muchos de los principales responsables.
El lugar de privilegio en los afectos franceses, del que se preciaban Giscard y Bokassa, recuerdan un poco el papel que jugaron los actuales presidentes de México y Francia.
Como Bokassa en su momento, Enrique Peña Nieto es mimado -con su nutrida comitiva- por el Estado Francés que ahora encabeza el socialista François Hollande, ante la posibilidad de ampliar grandes negocios en México.

Testimonio de la hemeroteca. Giscard y Bokassa I.

Estampilla conmemorativa con la figura de Su Majestad Imperial del Imperio Centroafricano [sic]. Bokassa fue depuesto, juzgado y condenado. Aunque parezca increíble, en 2010 el gobierno lo rehabilitó.
Bienvenida oficial, todo el apoyo de Giscard a Bokassa. Le Monde

Variación del mismo tema. Hollande y Peña Nieto.
En libros, películas y series de television venideras, Peña y todo lo que su corrupto representa, serán víctimas de burla y choteo para la posteridad.
El Estado mexicano, como el francés con Bokassa (dueño de palacetes o casas blancas en Francia; Señor de Horca y Cuchillo, propietario en su tiempo de un país que enfrenta problemas de sectarismo religioso y subdesarrollo que lo mantienen como una de las naciones más paupérrimas del mundo; responsable de una masacre de niños -acreditada después por Amnistía Internacional- en la prisión de Ngaragba, en Bangui, ciudad capital http://bit.ly/1f80m34), se ha vuelto cómplice de primer orden en la creación de Chapo, el mito. Ambos les han conferido, al Pablo Escobar Mexicano y el Su Alteza centroafricana, una suerte de #imperdonable inmortalidad.

Y Peña Nieto, cual Napoleoncito atlacomulquense, aplaude su propio colapso; el de sus reformas fallidas, y el del resto de un sexenio que no arrastra buenos augurios.
Es hora de trascender a nuestra circunstancia. Urge que las cosas cambien, en definitiva y a nuestro favor ¿Cuántas fugas y ridículas evasiones presidenciales de la realidad tendrán que seguir pasando, antes de que nos demos cuenta?

Sin recordar los contornos de la historia, ¿condenados a repetirla?
Chapo exhibió el interminable Túnel de la corrupción mexicana; lo de Kaplan, fue un helicóptero.

Como anteriormente Bokassa, Peña se rinde ante la tumba de Napoleón.