La temible sombra del nacionalismo petrolero

blogeditor · 4 de enero de 2017

La temible sombra del nacionalismo petrolero

Por: Saul Vazquez Torres (@SawieV)

No saben la vergüenza que me da ver a sectores de la izquierda anclados a esa vieja agenda priista – nacionalista del cardenismo petrolero. Alguna vez escuché atribuida al Ing. Heberto Castillo la frase: “estamos haciendo hogueras con maderas preciosas”[i]. Seguir atando la agenda de las izquierdas tanto partidistas como sociales al extractivismo es renunciar a un Estado eficiente, que recaude, y dar la espalda a la realidad del agotamiento de los combustibles fósiles. En el fondo, el discurso populista en torno al aumento de los precios de la gasolina muestra 4 defectos de nuestra izquierda mexicana.

1. Hemos abandonado la defensa del Estado

Es un vicio de Morena y un sector del PRD pretender que podemos tener mejores servicios públicos sin cobrar más impuestos. Ya aquí en Animal se ha expuesto como México es el país que menos impuestos recauda de toda la OCDE. Cuando se realizó la más reciente reforma fiscal, López Obrador y su séquito intentaron bloquearla al argumentar que causaría una recesión.

Sin embargo a nivel mundial algo que distingue a los partidos de izquierda es precisamente la defensa de un Estado Fuerte que recaude impuestos entre las personas de mayores ingresos. Quizás lo más triste de todo es que en el fondo muchos de los hoy legisladores tienen esa claridad, sin embargo, por consigna han votado en contra de los impuestos. En particular Vidal Llerenas editó 2 textos con la Fundación Friedrich Ebert llamando a nuevos y mayores impuestos progresivos, hoy como diputado federal se ha sumado a las voces en contra del mal llamado “gasolinazo” por el aumento en el IEPS a este combustible. A los opositores del IEPS les recomendaría leer a Cristopher Holmes, los derechos cuestan, y quizás el hecho de que nuestro Estado sea tan malo garantizándolos es que está atado al vaivén de los precios del petróleo y no a rendirle cuentas a los contribuyentes. De hecho en ese sentido se manifiestan los expertos de economía política como Michael Ross, el petróleo por años ha permitido a nuestros gobernantes darnos las espaldas, cosa que no tendrían que hacer frente a una nación de contribuyentes.

Ya bastante discutido y probado está el efecto regresivo del anterior subsidio y cómo el IEPS no tiene un efecto negativo en la distribución del ingreso. Ante el desatino político de Mancera al anunciar un aumento en el costo del transporte público habría que poner el foco en dos cosas: primero, subsidiar la gasolina para consumo privado sólo beneficia a los más ricos, por lo tanto busquemos subsidios al diésel de uso industrial y al transporte público. Necesitamos más trenes, más BRT y más ciclovías en nuestras ciudades y menos pasos a desnivel. Segundo, si como dice Bloomberg, nuestra gasolina es relativamente más cara. Antes que pensar en ese subsidio a los privilegiados, habría que pensar en recuperar el valor adquisitivo del salario mínimo como ha venido diciendo Salomón Chertorivsky desde hace varios años. El aumento de este año fue positivo, pero insuficiente.[ii]

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2. Nos resistimos a abandonar el clientelismo

En el fondo la razón por la cual prefieren Barrales y López Obrador defender la gasolina barata y no una política pública lógica es porque no quieren abandonar la vieja lógica política de los grupos corporativos de interés. El PRD en el DF se construyó con grupos como “Los Pantera” o el “Frente Popular Francisco Villa”, que suelen operar en lógicas patronales y corporativas. Uno de sus principales medios de construcción de clientelas son las concesiones del transporte público, ya sea Taxis o Microbuses.

Taxi Pirata en contra del "Gasolinazo" (vía Emilio Saldaña @Pizu)
Taxi Pirata en contra del “Gasolinazo” (vía Emilio Saldaña @Pizu)

Toda política que se hace en la lógica patrimonial tiende a ir en contra del desarrollo de otra política, la programática. Si bien para gente como Francis Fukuyama, la política patronal tiene ciertos efectos positivos al incluir en la participación política a gente que de otro modo no participaría, en México el corporativismo se ha vuelto el sostén de líderes corporativos y corruptos que no tienen que rendir cuentas a la ciudadanía informada, puesto que dependen solamente de la participación de sus clientelas y la apatía ciudadana.

3. Renunciamos a la agenda verde

Hace tiempo hablé en este espacio de la necesidad de seguir impulsando las Alianzas PAN – PRD para acabar con el autoritarismo y corrupción encarnados por el PRI, sin embargo marqué la necesidad de que estas tuvieran una agenda clara. En particular lo pienso mirando la gran alianza entre los socialistas y los demócratas cristianos en Alemania. Los socialistas se han hecho de la secretaría de Energía Nuclear, Sustentabilidad y Economía de Alemania.

Durante este periodo el gran aporte del SPD (Partido Socialista Alemán, por sus siglas en esa lengua) ha sido el cierre de la mayor parte de las plantas de energía nuclear en ese país, así como el abandono de la misma para 2022. En México, el PRD y Morena han permitido que un partido satélite del PRI mantenga secuestrada la agenda verde, un partido que fue repudiado oficialmente por el Partido Verde Europeo y que votó a favor del Fracking, practica denunciada internacionalmente por su alto consumo de agua y contaminación de la misma para el consumo humano.

4. Seguimos anclados a un nacionalismo conservador

En el fondo, se cree que todo es culpa de quienes “han vendido la patria”, o han buscado intensificar el comercio exterior de México. En particular ese discurso ha tenido fortaleza en Morena. Me preocupa, porque como lo dije sobre su intención de regular el juego, Pokemon Go, su agenda se parece más a la de los nacionalistas conservadores como Marine Le Pen, Nigel Farange y Donald Trump que a cualquier líder socialista Europeo.

La idea de que México debe aislarse, producir todo por sí mismo, es ilusa y en el fondo, xenofóbica. Habría que invitar a nuestros líderes de izquierda a leer, sí, sus fundamentos. Para Marx las personas estaban más divididas por su clase social que por su nacionalidad. Para Lenin el esfuerzo revolucionario tendría que ser internacional para que pudiera tener cualquier asomo de éxito.

En conclusión, lamento mucho como sólo por tener éxito electoral las izquierdas de nuestro país han decidido dar la espalda a una medida necesaria. El consumo de gasolina tiene un alto impacto en el ambiente y el mismo ha venido aumentando peligrosamente en los últimos años en nuestro país. Sí, definitivamente quienes llevan las riendas de nuestro país lo han hecho muy mal. Toda la élite y programa neoliberal están en crisis alrededor del mundo. No obstante, nos estamos equivocando al defender los privilegios de los más ricos con tal de restar puntos al gobierno.

Quizás tendríamos que escuchar voces como la de Zygmunt Bauman que nos llaman a crear un nuevo paradigma. Sin embargo, ese paradigma no debe estar basado en el consumo, sino en recuperar el Estado, y salvar al medio ambiente. Hoy nuestro paradigma de consumo está acabando con los países en que vivimos y nuestro entorno; está obligando a millones a desplazarse en búsqueda de empleos y, como decía Lenin en “Imperialismo fase superior del capitalismo”, las separaciones sociales hoy se han agravado al internacionalizarse la separación del trabajo. Hay países que han renunciado al desarrollo, como el nuestro, apostando a un modelo de manufactura que deja la menor parte de las ganancias para los trabajadores y la mayor parte para las trasnacionales.

El hecho de que la izquierda, la socialdemocracia, haya permitido la victoria de la ideología burguesa en la batalla cultural resulta particularmente lamentable y humillante, sobre todo porque lo ha hecho en un momento en el que se agrava cada vez más la crisis de esa ideología. Y la socialdemocracia es incapaz de explotar esa circunstancia favorable.

La desgracia de la socialdemocracia actual es que no hay una visión alternativa, una «utopía». Cuando el canciller Schröder señaló que no había una economía capitalista o socialista, sino simplemente una economía buena o mala, produjo un retroceso en la historia. Es como si hubiera tirado la toalla: «Me rindo, no tengo nada qué decir. Estamos todos en el mismo bando, todos nos proponemos lograr una buena economía». No se hizo ninguna referencia entonces al mensaje de ese imaginario burgués semiderruido. – Zygmunt Bauman

 

* Saul Vazquez Torres es estudiante de Relaciones Internacionales en el ITESM Campus Santa Fe, Congresista Nacional del Partido de la Revolución Democrática e Integrante de Iniciativa Galileos.

 

 

[i] Aunque es un lugar común en los círculos de izquierda, para realizar este artículo no encontré ninguna fuente confiable que atribuya directamente la frase a él.

[ii] Elaboración propia con datos de CONASAMI.