Alejandro Martí · 15 de marzo de 2011
En las últimas semanas hemos sido testigos de la revolución que provocó el documental Presunto Culpable.
Lo que no es más que la grabación de un proceso judicial, como hay miles en todo el país cada año, alcanzó niveles récord de audiencia para una película mexicana y el intento de una juez federal de bajarla de las carteleras aumentó todavía más la expectativa de la gente.
Pero más allá del merecido –e inesperado- éxito comercial y del encomiable esfuerzo contra la opacidad que ha inspirado Presunto Culpable, el ahora imprescindible documental nos da una valerosa muestra de que la tecnología puede y debe ser un aliado contra la impunidad. Por eso me llaman la atención los resultados que el Gobierno del Distrito Federal dio a conocer esta semana sobre la efectividad de la red de cámaras de videovigilancia en la disminución del delito.
De acuerdo con cifras oficiales, en los 15 meses que lleva en funcionamiento la red de videovigilancia se han reducido 9 por ciento los índices delictivos y se logró detener a más de 12 mil presuntos delincuentes.
Llama la atención que en el caso del robo a vehículos, la incidencia haya disminuido 15 por ciento, lo cual coincide con los datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros que ha reportado una baja en este delito en el Distrito Federal durante los últimos meses.
Si bien la mayoría de los incidentes que son captados por las cámaras y reportados en los centros de comando y control no son delitos de alto impacto, sino muchas veces faltas administrativas, la difusión de estos resultados ayudará a que los malhechores por lo menos se sientan observados y lo piensen dos veces antes de cometer sus tropelías.
Y es que las grabaciones son elementos que ayudan a fortalecer las investigaciones. Actualmente alrededor de 27 presuntos delincuentes son detenidos todos los días tras ser filmados en flagrancia mientras cometían cualquier tipo de delito.
Es cierto que aún queda mucho por mejorar en este sistema, como por ejemplo el tiempo de respuesta, que sigue siendo muy lento –alrededor de 4 y medio minutos para que llegue una patrulla y de 5 minutos para atención médica-, pero si los resultados en la incidencia delictiva son como nos los cuenta el gobierno capitalino, éste es un ejemplo que otras ciudades del país podrían replicar.
La tecnología puede y debe ser un aliado en la lucha contra la impunidad.