Jorge Avila · 16 de mayo de 2026
Coralie Fargeat (París, Francia, 1976) dirige The Substance (Estados Unidos, 2024), de la cual también escribió el guion. La historia sigue a una artista en decadencia que consume un medicamento capaz de volverla más joven, aunque con efectos secundarios inesperados.
En su cumpleaños número 50, Elizabeth Sparkle (Demi Moore), quien fuera una famosa estrella de Hollywood, es despedida por Harvey (Dennis Quaid) del programa de televisión que ha conducido durante años. La razón que le da es su avanzada edad.
De regreso a casa, deprimida y desconcertada, se distrae mientras conduce y sufre un accidente. La llevan al hospital y ahí un joven enfermero le habla de un suero, una sustancia que se consigue en el mercado negro y que genera una versión más joven y bella de quien la consume.
Después de algunas dudas, Elisabeth pide la sustancia y se inyecta el suero que, al activarse, crea una versión mucho más joven de ella misma, que emerge de una hendidura en su espalda.
La sustancia establece una relación simbiótica entre los dos cuerpos: Elisabeth debe transferir su conciencia al otro cuerpo cada siete días sin excepción, mientras el cuerpo inactivo permanece inconsciente.
El otro yo requiere inyecciones de “líquido estabilizador”, extraído del cuerpo original mediante una punción lumbar. La nueva versión, ahora llamada Sue (Margaret Qualley), se presenta ante Harvey, quien la contrata de inmediato como reemplazo de Elisabeth.
A Sue, el programa de televisión la lleva a la fama y es seleccionada para conducir el especial de Año Nuevo de la televisora. Disfruta de su nuevo estilo de vida, pero se vuelve insegura cuando regresa a vivir como Elisabeth.
Después de una noche de excesos, Sue extrae líquido estabilizador adicional del cuerpo de Elisabeth. A la mañana siguiente, ésta despierta y descubre que su dedo índice ha envejecido rápidamente.
Llama al proveedor, quien le advierte que permanecer como Sue más de siete días consecutivos provocará un envejecimiento acelerado e irreversible de su yo original, por lo que debe seguir el programa de cambio para evitar nuevas consecuencias.
A pesar de que ambas mujeres comparten una sola conciencia, las dos personalidades comienzan a verse como individuos separados y terminan despreciándose mutuamente. Elisabeth siente celos por la belleza y el éxito de Sue, mientras que Sue se molesta por el rechazo que siente hacia sí misma cuando vuelve a ser Elisabeth.
Después de un episodio particularmente autodestructivo como Elisabeth, Sue se niega a volver a cambiar. Entonces almacena líquido estabilizador del cuerpo original en frascos de vidrio y decide permanecer de manera permanente en su nueva apariencia.
Tres meses después, un día antes del programa de Año Nuevo, Sue ya no puede reponer el líquido estabilizador porque el cuerpo de Elisabeth ha quedado completamente drenado. El proveedor le informa que la única forma de reponerlo es regresando a su cuerpo original.
Cuando cambian nuevamente, Elisabeth descubre que se ha transformado en una anciana deforme. Desesperada por evitar que el abuso de estabilizadores por parte de Sue continúe degradando su cuerpo, consigue un suero diseñado para eliminarla.
Sin embargo, todavía necesitada de admiración y reconocimiento, Elisabeth se detiene antes de inyectar el suero de terminación y reanima a Sue, alterando el equilibrio simbiótico y dejando conscientes a ambas formas al mismo tiempo.
Al darse cuenta de las intenciones de Elisabeth, Sue se enfurece y la golpea brutalmente hasta matarla, antes de salir rumbo al especial televisivo de Año Nuevo.
Sin Elisabeth, el cuerpo de Sue comienza a deteriorarse rápidamente. Presa del pánico, corre a su apartamento e intenta crear una nueva versión de sí misma con el suero activador sobrante.
El proveedor había prohibido expresamente hacerlo, pues el suero sólo podía utilizarse una vez. Sin embargo, Sue decide inyectárselo y provoca una mutación grotesca: en lugar de obtener un cuerpo perfecto, se convierte en un híbrido monstruoso de Elisabeth y Sue.
Aun así, se dirige al programa con una máscara improvisada, hecha con un cartel fotográfico de Elisabeth en sus mejores años. Cuando aparece ante el público y comienza a hablar, la máscara cae y los espectadores quedan horrorizados al descubrir su verdadero aspecto.
Un hombre decapita al monstruo y los restos escapan del estudio antes de colapsar en una masa de órganos internos. En ese momento, el rostro original de Elisabeth se desprende y se arrastra hasta su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.
La compleja historia de terror que cuenta Coralie Fargeat es una fábula sobre la fama y el rechazo a uno mismo. También es una reflexión sobre nuestros prejuicios, los miedos al envejecimiento y la dificultad de aceptarnos tal como somos.
Al mismo tiempo, la película funciona como una crítica a los estereotipos de belleza difundidos por los medios de comunicación y la industria del entretenimiento.
En la 77.ª edición del Festival de Cannes, Fargeat obtuvo el premio al Mejor Guion. Más tarde, en los Golden Globe Awards, Demi Moore ganó el reconocimiento como Mejor Actriz.
