La suerte, locura y realitys

blogeditor · 9 de noviembre de 2015

La suerte, locura y realitys

Está claro que la actitud personal frente a las circunstancias de la vida ayuda mucho a que las cosas vayan mejor o peor. Desde aquí defiendo -eso creo- que la suerte hay que trabajarla, hay que buscarla, hay que ponérsela como objetivo. Sólo así tendremos la sensación -que en muchos casos nos lleva al convencimiento- de que la suerte está con nosotros.

Por lo general no nos preocupamos de “por qué” algo funciona, sólo que lo hace. Sin embargo debiéramos dar, en ciertos momentos, valor a entrar en el citado “por qué”, ya que esto, por un lado, permitiría aplicarlo a otras situaciones, y por otro lado, podríamos llegar a ideas más poderosas. Y no importa cuán brillante e inteligente seamos, acaso simplemente no podamos tener éxito en la vida sin la ayuda de los demás. Cuando una persona empieza a hacer un montón de cosas que resaltan, esto atrae a los demás y, de repente, quieren ser parte de lo que está haciendo. ¿Por qué? Debido a que pocas personas actúan con valentía, y quieren vivir a través de lo que los demás hacen.

El Chapo

Sin embargo no hay que confundir la audacia con la estupidez. Todos hemos conocido a personas que hicieron cosas estúpidas con valentía y obtuvieron los resultados que se merecieron. Uno ha de mostrar valentía y lanzarse al vacío sólo con una buena preparación respaldada por el conocimiento. Vamos, que debemos actuar con valentía y decisión cuando se presente la oportunidad, pero a ciencia cierta de que hay una red de por medio al efectuar el salto.

Ahí tienen al Chapo, dos golpes de suerte para salir de la cárcel de máxima seguridad. Pura suerte y de la buena.

[contextly_sidebar id=”xhRdd3I4CaU0jr5NIWRWvKNiRoVHIfcc”]La suerte ha sido siempre parte inseparable de la humanidad desde sus inicios, casi tanto como el sexo, aunque no tan popular. Yo se los digo porque siempre me he considerado una mujer con suerte a pesar de haber tenido relaciones con novios que realmente estaban chiflados. Hoy en día me encuentro en una relación realmente feliz y sana.

Hace años tuve un novio que padecía de esquizofrenia y tuve suerte de no acabar descuartizada; él decía que estaba mal de la tiroides pero me di cuenta de su enfermedad porque, ya saben, él veía personas que no existían y hablaba con ellas, incluso hasta me presentó algunas durante nuestro noviazgo.

Había una señora bajita, morena, muy simpática que me cayó siempre muy bien… Bueno, este novio veía extraterrestres y fantasmas que en realidad no eran más que alucinaciones que causaba su enfermedad. Hoy en día continúa trabajando en una estación de radio y pues la verdad es que sus radioescuchas, tanto los reales como los imaginarios están muy contentos.

La verdad es que resulta un poco incómodo bromear con este tipo de cosas, porque nadie debe burlarse de la desgracia humana… Pero queridos lectores, de que la suerte existe, existe…

Ahí tienen la suerte que tuvieron Romeo y Julieta para morir juntos al final de la novela de Shakespeare.

Ya sé que muchos de ustedes me van a decir que de dónde saco que es buena suerte morirse, pero díganme ustedes, si los muchachitos no llegan a morirse al final, no sólo nos hubieran privado de un momento trascendental, sino que se hubieran fugado de Verona, se habrían casado y a los cinco años Julieta se hubiera puesto gorda, Romeo calvo, tendrían cinco hijos malcriados y díganme si eso no es peor que la muerte…

Ay, el amor… basta con observar a una pareja apasionada en la calle… ¡Es tan bonito! ¿No parece que hubieran sufrido alguna lesión en el cerebro? Pero… yo no puedo ni hablar: ¡adoro ser apasionada! ¡Escribir poesías, pasear de la mano toda sudada! ¡Yo tengo una gran vocación para ser “tarada”!

Bueno, no tan tarada como la generación de mis amigos que se ubican en una franja de edad que va de los 20 a los 45, no digo que todos mis amigos son así, pero les juro que muchos de ellos amanecen y sienten que una cámara de televisión los persigue desde que se levantan hasta que se acuestan. Están convencidos de que hay productos que patrocinan sus vidas; y como tal, sobreactúan y se expresan; lo que dicen y lo que hacen es absolutamente preelaborado. Su postura frente a la vida es absolutamente naif.

¿No les pasa que tienen amigos que actúan como si estuvieran en un reality show? O lo que es peor, la semana pasada en una sesión de estudio de mercado me tocó una chica que creía estar en un stand up. Eso sí que es patético. Imagínense que se presentó como “Me llamo Paloma y soy muy ocurrente”, ¡¡¡pffffttt!!!!

No soporto a los comedy o a los tragedy.

No sé si tienen conocidos que no paran de hablar de sus experiencias, que sazonan sus conversaciones con chistes y chascarrillos, que se olvidan que repiten las mismas historias y que les encanta ser el centro de atracción, o por chistosos o por sufridos. Esos son los que ven pasar su vida con comerciales, pero desde un stand up, no desde un reality.

Seguro que habrá otros que viven en un documental de National Geographic y hasta los que habitan en el reino de los zuricatos de Animal Planet.

Total que siempre tendré un espacio para poder hablar de la suerte y de lo que ha traído a mi vida, de hecho es de mis palabras favoritas y en lugar de suerte debería decirse “suertismo”, porque mis palabras favoritas siempre terminan con “ismo” como feminismo, budismo, surrealismo y turismo…

Así que, tengan ustedes mucho “suertismo” y nos leemos próximamente.

 

@maricelarosales