Redacción Animal Político · 29 de noviembre de 2025
La fórmula para las detenciones arbitrarias es tristemente sencilla: ser una persona morena y hacer nada fuera de lo común —existir, básicamente— en cualquier sitio de México donde la blanquitud y el aspiracionismo haya echado raíces. El Sur de México tiene un impacto diferenciado al resto en la desigualdad por racismo.
No importa tu grado de escolaridad, no importa si vistes ropa de marca, no importa en dónde trabajes, el perfilamiento racial es un problema que atañe a todo México, país en el que el 80 % de su población es racializada, según la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS, 2022).
El perfilamiento racial es toda conducta de detención o investigación basada en prejuicios étnico-raciales (como el tono de la piel, el idioma o acento, la vestimenta, o el fenotipo) y no en comportamientos objetivos que sean ilícitos. El ejemplo más común en México es la hipervigilancia a personas morenas en establecimientos de servicio o tiendas departamentales (COPRED, 2024). Seguramente te ha pasado a ti o algún conocido.
Seguramente recuerdas el famosísimo caso de racismo de Sonora Grill ¡Hasta Claudia Sheinbaum hizo declaraciones al respecto en su momento, cuando era jefa de gobierno de la CDMX! El restaurante determinaba por tu tono de piel en que sitio te sentarías. Si eras una persona blanca, te ponían en la mejor zona; si eras morena o racializada, te colocaban cerca de los baños o te ocultaría de la vista del público (COPRED, 2024).
En revisión de las Recomendaciones de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán del año 2022 al 2025 por detenciones arbitrarias, se puede identificar un patrón común en los informes policiales homologados de los cuerpos policiacos estatal y municipales: la tez indicada de la persona de quien se sospecha siempre es morena. Sin duda, la piel oscura es el marcador que activa el perfilamiento racial en Yucatán.
Sin duda, muchas personas racializadas hemos experimentado el perfilamiento racial en algún momento de nuestras vidas. La primera vez que fui consciente de ello tenía 20 años y fui detenido «por no parecer de Yucatán». Diez años después, el personal de seguridad privada de la Reserva Ecológica Cuxtal, en Mérida, me exigió abandonar el lugar porque un vecino denunció mi supuesta «actitud sospechosa», que era estar sentado en una banca, leyendo un libro. 1
Tras presentar mi queja ante la administración, el personal me ofreció disculpas, manifestó un compromiso de no repetición y anunció acciones contra la discriminación. En algún momento se planteó incluso remover al agente que me perfiló racialmente. Paradójicamente, esa idea me inquietó. Por un lado, el guardia se encontraba entre la espada y la pared, pues quien activó el mecanismo de sospecha fue un vecino anónimo. Por otro, si el agente se quitaba el uniforme, perfectamente podría convertirse también en víctima del mismo sistema de prejuicios. Cuando le compartí esta reflexión, él me confesó que, fuera de su trabajo y vestido de civil, también había sido detenido por otros guardias de seguridad.
Y ahí está el tema con el racismo. No se trata de una conducta aislada de discriminación, sino que es un sistema de opresión. De forma histórica, a través de narrativas, leyes, instituciones y el poder, en todo México se ha jerarquizado a la población de acuerdo a su fenotipo. 2 Actuar con base al «sospechosismo» por la apariencia de las personas es totalmente racista.
¿Qué hacer? La gran pregunta leninista. Para empezar, en Yucatán debemos abrir la conversación y no soltarlo. Cada día, en cada momento, en cada espacio, debemos ser activamente antirracistas.
* Otto Cuauhtémoc Castillo González es director del Centro de Investigación Aplicada en Derechos Humanos «Digna Ochoa y Plácido» de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (CODHEY).
1 Cuento de Navidad, de Alejandro Zambra. Un libro tan divertido que es imposible no recomendar.
2 Navarrete, Fe (2019). México Racista: Una denuncia. Grijalbo. México.