La sociedad exige un cambio y la industria lo frena

Redacción Animal Político · 14 de marzo de 2023

La sociedad exige un cambio y la industria lo frena

El patrimonio natural de México es invaluable. Sin embargo, día tras día, esa belleza natural se ve afectada por un grave problema: la contaminación plástica. Cada día, la industria del plástico genera millones de productos que serán utilizados por apenas unos minutos antes de convertirse en basura. Esto, a pesar de que la sociedad mexicana demanda una reducción drástica en el uso de este tipo de plásticos, como lo demostró la encuesta realizada por P-studios el año pasado en 16 alcaldías de la Ciudad de México, donde el 97 % de las y los encuestados mencionaron que los plásticos son un problema de contaminación ambiental.

A pesar de que la sociedad clama por un cambio, la industria de los plásticos innecesarios cabildea de manera extenuante para evitar que se vote a favor de regulaciones en pro del medio ambiente y la salud de las y los mexicanos. Leyes sólidas, construidas en conjunto entre actores de la política, academia y la sociedad civil ven truncado su proceso de aprobación por la presión de una industria que duerme tranquila en una cama de billetes mientras tiene un closet lleno de esqueletos sociales y ambientales.

Cada ley muerta que buscaba proteger el patrimonio natural de México, así como nuestra salud, es un recordatorio de que la industria de los plásticos innecesarios está dispuesta a aceptar cualquier costo con tal de perpetuar sus ganancias económicas. La actitud de la industria es la misma que la de la industria del asbesto cuando se negaban a dejar de vender productos hechos a base de este material altamente cancerígeno. O la pelea en corte que sostuvo durante dos décadas la compañía Dupont para defender que el C8 (también conocido como PFOA o Ácido perfluorooctanoico), que usaba para el teflón de sus sartenes no era un material altamente tóxico para la salud.

Tanto el asbesto como el PFOA fueron encontrados culpables de múltiples enfermedades en seres humanos que estuvieron en contacto con estas sustancias. En ambos casos, las compañías que vendían productos fabricados con estos materiales sabían de estos daños, pero los ocultaron y pelearon arduamente para poder seguir vendiendo y mantener sus altas ganancias. Hoy, las compañías productoras de plásticos innecesarios mencionan que el plástico es un gran material que no tiene afectaciones para la salud. Sin embargo, al día de hoy se ha encontrado presencia de microplásticos en nuestros pulmones, hígado, riñones, intestino, la placenta e incluso en nuestra sangre.

Si bien aún no se comprende a fondo las implicaciones que esto tendrá en nuestra salud, y en la de las futuras generaciones, el hecho de que ya se encuentren dentro de nuestros órganos debería ser suficiente preocupación para que el gobierno legisle a esta industria. Es imperativo que se aprueben leyes que reduzcan, y en algunos casos eliminen, la producción de plásticos innecesarios antes de que sea muy tarde. El mejor momento para resolver la contaminación plástica fue hace cinco décadas; el siguiente mejor momento es hoy.

Tú puedes ser parte de los miles de mexicanos y mexicanas que le piden al gobierno que cree leyes para disminuir la cantidad de plásticos innecesarios, y la contaminación que estos generan, en nuestro país. Aprendamos de la historia y no permitamos que estos plásticos sean el asbesto y el PFOA de nuestra generación. Firma aquí la petición.

* Nick Leopold es Gerente de la campaña de Océanos libres de plástico en OceanaOceana en México. (@OceanaMexico). 

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