La reivindicación de las personas defensoras, una lucha que nunca termina

blogeditor · 22 de julio de 2020

La reivindicación de las personas defensoras, una lucha que nunca termina

La vela no arde por nosotros, sino por todas aquellas personas que no conseguimos sacar de prisión, que fueron abatidas camino de prisión, que fueron torturadas, secuestradas o víctimas de ‘desaparición’. Para eso es la vela”.

Peter Benenson, fundador de Amnistía Internacional

 

La defensa de los derechos humanos implica graves riesgos para las personas u organizaciones que tienen como misión su salvaguarda y cumplimiento. Las presiones o incluso los ataques directos contra las personas defensoras pueden provenir de gobiernos, de consorcios económicos, así como del crimen organizado. Lamentablemente, este tipo de agresiones ocurren en todos los países.

Amnistía Internacional no ha estado exenta de sufrir persecución. En 2017 cuatro personas que formaban parte del movimiento y siete defensoras más fueron detenidas bajo cargos sin sustento por el gobierno turco, dando inicio a un largo y sinuoso proceso judicial.

Aspecto de la conferencia ofrecida el 19 de febrero, afuera de los tribunales turcos, por varias de las personas involucradas en el caso Büyükada. La posposición de audiencias ha sido una constante en este proceso. Foto: Amnistía Internacional.

El viernes 3 de julio de 2020 un tribunal turco de primera instancia dictó sentencia condenando a Taner Kılıç, Presidente Honorario de Amnistía Internacional Turquía, a seis años y tres meses de prisión, porque supuestamente “pertenencia a la Organización Terrorista Fethullah Gülen (FETÖ)”.

Otras tres personas sentenciadas son İdil Eser, exdirectora de Amnistía Internacional Turquía; Özlem Dalkıran, expresidenta y fundadora de Amnistía en ese país, y Günal Kursun, uno de los fundadores y miembros más antiguos del movimiento. A cada quien le impusieron condenas de 25 meses de prisión por “apoyar a FETÖ”.

Las siete personas restantes fueron absueltas en diferentes momentos del proceso, lo que se logró gracias a la intensa movilización de los y las activistas de Amnistía Internacional que denunciaron, en todo el mundo, la ilegalidad en contra de los y las defensoras. La movilización permitió también que Taner, İdil, Günal y Özlem siguieran el juicio en libertad.

Entre las siete personas referidas, había cinco representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos y dos consultoras privadas.

Entre las primeras están Veli Acu, de la Asociación de la Agenda de Derechos Humanos; Nalan Erkem, de la Asamblea de Ciudadanos; İlknur Üstün, de la Coalición de Mujeres; Şeyhmus Özbekli, abogado de la Iniciativa por los Derechos, y Nejat Taştan, de la Asociación de Observación de la Igualdad de Derechos. Los consultores son Ali Gharavi, de origen sueco y especialista en estrategia digital, así como Peter Steudtner, experto alemán en comunicación no violenta, estrategia digital y bienestar.

La sentencia contra Taner, İdil, Günal y Özlem se dio luego de 12 arduas y complicadas audiencias, en las que la fiscalía no logró probar sus acusaciones, que, en cambio, fueron refutadas una a una, y de manera muy amplia, por la defensa. Estamos ante un acto de ignominia protagonizado, ni más ni menos, que por la entidad encargada de impartir justicia en Turquía.

Perseguidas por su activismo

Ahora sigue la apelación, para lo cual ya se está preparando la defensa. Por la forma tortuosa en que transcurrió el proceso, esta segunda etapa se vislumbra complicada porque si algo ha quedado en claro es que las cuatro personas defensoras son perseguidas por el intenso activismo que han llevado a cabo en Turquía en favor de los derechos humanos.

Las y los activistas de Amnistía Internacional realizaron decenas de acciones por todo el mundo, exigiendo la libertad de las personas involucradas en el caso Büyükada. En la foto, se aprecia un ejemplo de las acciones realizadas. Foto: Amnistía Internacional.

En este sentido, nuestros compañeros y compañeras tienen un importante historial por lo que obviamente son personas incómodas para el gobierno turco. Taner Kılıç es un abogado especializado en derechos de las personas refugiadas y ha llevado a cabo un intenso y destacado trabajo al respecto, no sólo desde Amnistía Internacional, sino también desde diversas organizaciones civiles turcas.

İdil Eser ha destacado por el intenso activismo realizado en organizaciones como la Fundación Historia y la Asamblea de Ciudadanos. En esta última también trabajó Özlem, quien además fue fundadora de Amnistía Turquía y colaboró, por varios años, en el comité del Premio Hrant Dink, que lleva el nombre del periodista armenio que lucho por los derechos de su pueblo hasta que fue asesinado en 2007.

A su vez, Günal Kursun es abogado, profesor universitario, experto en delitos de odio y expresidente de la Asociación de la Agenda de Derechos Humanos.

El proceso contra las 11 personas, conocido también como el caso Büyükada, ha tenido gran resonancia internacional, y ha representado un inenarrable desgaste para las familias de los y las defensoras, así como para quienes les queremos, apoyamos y hemos seguido su proceso.

Nuestras colegas son un ejemplo más de los cientos de personas objetoras de conciencia que son sometidas a una persecución implacable en Turquía, por defender sus convicciones.

Entre esos casos están los del empresario Osman Kavala, promotor de Organizaciones de la Sociedad Civil que impulsan temas de cultura, género y ecología, y el del periodista Ahmet Altan. Ambos han sido sometidos a una incesante y despiadada persecución política por parte del régimen turco. Esta ha sido la constante contra las personas defensoras de derechos humanos en ese país.

Lo que ocurre en Turquía no es un caso aislado. Prácticamente no hay país del mundo donde las personas defensoras no sean criminalizadas, padezcan campañas de difamación, sufran persecución o, lamentablemente, sean asesinadas. Su defensa es un asunto de interés global en el que Amnistía Internacional nunca deja de realizar acciones encaminadas a garantizar su seguridad y para que se respeten sus derechos humanos.

Activismo global

La labor de los activistas de Amnistía Internacional desempeñó un papel fundamental en el caso Büyükada. Su movilización fue fundamental para que más de 2 millones de personas firmaran la petición para excarcelar a las 11 personas defensoras.

Cuando Amnistía Internacional dio a conocer el caso a nivel mundial, gobiernos, instituciones y celebridades se solidarizaron con los y las defensoras, entre las personalidades están: Zoë Kravitz, Ben Stiller, Mark Ruffalo, Whoopi Goldberg, Zach Galifianakis, Annie Lennox, Bono, Peter Gabriel, Juliette Binoche, Jane Birkin, Angélique Kidjo, Patrick Stewart, Sting, Catherine Deneuve y Ai Weiwei.

En Amnistía Internacional no dejaremos de denunciar las atrocidades que se cometen contra las personas defensoras. Más aún, persistiremos con denuedo en nuestro objetivo de que no se les criminalice y, en cambio, se reconozca y reivindique el trabajo que realizan en el mundo. Su trabajo es un contrapeso real en las decisiones que toman los gobiernos y que llegan a afectar a comunidades enteras.

El activismo y la movilización son la piedra angular, como ya ha quedado demostrado, que nos permitirá lograr nuestro objetivo de denunciar y poner un freno a las violaciones que cometen los Estados contra las personas defensoras en el Orbe.

La vela, el emblemático símbolo de Amnistía Internacional, hoy arde también por nuestros compañeros y compañeras. Continuaremos vigilando su proceso de apelación, y exigiendo su absolución definitiva.

En este proceso judicial aberrante no sólo está en juego el destino de nuestros colegas, detrás del proceder indigno de la justicia turca subyace una amenaza, que tiene como destinataria al resto de la sociedad civil organizada que vela por los derechos humanos en ese país euroasiático.

* Tania Reneaum Panszi es Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional México.