La reforma laboral de Calderón merece pasar como está

blogeditor · 16 de octubre de 2012

La reforma laboral de Calderón merece pasar como está

Ahora con las discusiones sobre la reforma laboral, he oído todo tipo de sandeces salir de los labios de gente e instituciones que previamente consideraba inteligentes. En la emoción y enamoramiento que tenemos con instituciones raras como la ley federal del trabajo, no estamos siendo muy objetivos respecto a lo que esta ley causa en la eficiencia del mercado laboral.

Hay 5 cosas, en mi humilde opinión, que hacen que los mercados laborales en México no funcionen como deberían:

 

(a)    Incertidumbre en los costos de despido.

(b)   Poca flexibilidad en las horas trabajadas.

(c)    Seguridad social costosa y que no sirve de mucho, especialmente en el primer nivel de atención.

(d)   Poder desmedido, desmesurado, de los sindicatos.

(e)    Excesiva carga fiscal sobre los trabajadores y quienes los emplean.

 

El proyecto de reforma iniciativa preferente del presidente resuelve 2 de los 5 temas. El tema (a) lo resuelve con límites a los salarios caídos en juicio a un año, y el tema (b) lo resuelve con el contrato por hora. Creo que estos 2 son los más importantes y que por ellos solos, la reforma merece pasar como está.

Ahí van unos números.

Primero: la incertidumbre en los costos de despido. Gente muy inteligente me ha dicho que la liquidación de los trabajadores no existe.  Vaya, que no es cierto que una liquidación lleve a la quiebra a una empresita. Que el número de demandas es muy chiquito, que la mayor parte de los asuntos se resuelven en la etapa de conciliación.

El hecho es que si empleas gente, necesitas despedirlos, y no quieres que te demanden, tienes que ir a firmar un convenio en la junta de conciliación y arbitraje en el momento en que los despides. Si no lo haces así, y te demandan, estás en serios problemas.

¿Quién demanda? No hay mucha estadística al respecto. Sería muy útil conocer la edad de los demandantes, por ejemplo. Casi les puedo apostar que normalmente es gente relativamente mayor, que está haciendo un “cash out” del mercado laboral. Un individuo relativamente joven, que depende de su reputación en el mercado para obtener un nuevo empleo, es poco probable que demande.

Esto implica que si tuviéramos un esquema de pensiones y jubilaciones decente, y un mercado laboral donde la probabilidad de cotizar 1,250 semanas sea alta, los trabajadores más viejos que tienen una probabilidad baja de volverse a emplear, tendrían menos incentivos a demandar.

Ahora bien: la liquidación es un signo del mundo desarrollado. Todos los países que se llamen así, y que no sean ranchos, tienen algún tipo de liquidación por despido. El problema está en que en México esa liquidación puede ser el monto que se te ocurra. Literalmente. Hay liquidaciones de 2 meses de salario (ilegales) y de 50 meses (ilógicas). Depende de qué tan chicanero sea el abogado que contrata el trabajador, que pueda hacer que el procedimiento en la junta de conciliación y arbitraje se prolongue para que su cliente obtenga una mejor liquidación.

La capacidad de las empresas para hacer downsizingy upsizing(nota del traductor: hacerse chiquitas o grandes en cuanto a fuerza laboral) es más importante que el azar del ciclo económico. En IMCO corrimos una regresión, utilizando datos de la encuesta industrial mensual que INEGI produjo entre 1994 y 2008, que encuesta a empresas en valor de la producción, valor de las ventas, horas totales trabajadas, y masa salarial obtenida.

Nuestros resultados indican que los azares y oscilaciones del ciclo económico pesan 4 veces menos que la capacidad de las empresas para encogerse y achicarse a voluntad. Para los que les gustan estas cosas, aquí abajito está la regresión. El signo es el correcto: la capacidad de downsizing y upsizing (aproximada con la varianza del número de trabajadores multiplicados por las horas trabajadas) tiene signo positivo, mientras que la volatilidad del mercado está representada por la varianza del valor de las ventas. Ambas variables, en una regresión de componentes principales, tienen poder explicativo sobre el cambio absoluto en el valor de la producción.

Imperfectas como son estas cosas, yo creo que ahí están los datos y hablan por sí solos.

¿Por qué unas industrias pueden ajustar su fuerza laboral y otras no? Bueno, por poder de mercado, tecnología (las menos intensivas en capital tienen más problemas para despedir personal), rentabilidad del negocio (las menos rentables tienen menos capacidad de acumular capital para liquidar trabajadores).

Chihuahua en su reforma al código penal se aventó una reforma a la junta de conciliación y arbitraje, orientada a castigar penalmente las malas conductas en la junta. Resultado: se tiene un impacto en el número de juicios, monto de los mismos, y días de salarios caídos.

Segundo. Poca flexibilidad en las horas trabajadas. En México, la jornada máxima de la ley federal del trabajo (48 horas por semana y en casos excepcionales, 56) se volvió jornada mínima, especialmente en el sector formal. Como el salario se paga por día, e igualmente la seguridad social, si alguien paga tu día y tu IMSS, espera que estés ahí de sol a sol. La supervisión de la jornada máxima es muy difícil. Esto termina por sacar gente de la fuerza laboral.

Si hacemos un ejercicio estadístico con los datos de los países de la OCDE, midiendo la población económicamente activa como porcentaje de la población adulta, ajustada por la tasa de desempleo de cada país, llegamos a la conclusión de que la PEA de México podría ser, en promedio, 10% más grande de lo que es hoy. La razón es muy simple: además de la tasa de desempleo, que es el porcentaje de gente de la PEA que busca un empleo y no lo encuentra, es especialmente importante la tasa de participación laboral. Hay un conjunto de trabajadores que se descorazona y decide no salir a buscar empleo. Madres, estudiantes, gente con discapacidades, que no se puede chutar 14 horas en una oficina, fábrica, taller o establecimiento mercantil, acaba descorazonándose y no participa en la fuerza laboral. Aquí abajito va mi ejercicio estadístico, producido con la magia de MathematicaCountryData, con datos a corte de 2008 para quitar los efectos perversos de la crisis mundial, y suponiendo que el crecimiento del empleo ocurre a tasas promedio de los últimos 40 años.

Nótese como en el ejercicio estadístico, la PEA potencial no cambia si metes los datos de países cuasi-socialistas como Grecia o Francia, economías de transición de Europa del Este o países en desarrollo como Turquía. La PEA sí aumenta sensiblemente si metes los cocientes de Australia, Finlandia, Estados Unidos o el Reino Unido.

(Perdón por los nombres de los países en inglés. Esto del sojgüer, ustedes saben).

Lista Paises

Tercero: La seguridad social costosa y de escaso beneficio. En México, especialmente en los niveles básicos de atención, la seguridad social no sirve de nada. El esquema asistencial del seguro popular ayudó a afiliar a gente que no tenía acceso al IMSS para tener algún tipo de protección en salud, pero eso no nos quita el elevado costo y el escaso beneficio que representa la seguridad social para los trabajadores mexicanos.

La gente que tiene seguridad social tiene una probabilidad menor de emigrar que la gente que no cuenta con ella. En IMCO, con datos de la encuesta nacional de la dinámica demográfica (ENADIN) del INEGI obtuvimos el siguiente cuadro:

Para llegar a la PEA potencial de los países de la OCDE, también tendremos que reformar la seguridad social. Ni modo. Nos va a costar una lana. Todos los mexicanos vamos a tener que pagar más para que todos tengamos servicios médicos de calidad, seguro de vida, y aportaciones a la pensión. Se ha dicho que ello es incosteable, cuando lo que es incosteable es el statu quo.

Cuarto: El poder desmedido de los sindicatos es un óbice a la eficiencia del mercado laboral. ¿Qué podemos hacer? Mucho. ¿Debemos regresar la minuta a diputados para que incluya la transparencia de los sindicatos? No tiene caso.

El tema de los sindicatos es complejo. Sin embargo, creo que el problema es más grave en los sindicatos del sector público que en los del sector privado. La razón es muy simple: al sector privado le va la vida en la negociación con sus sindicatos. En muchos casos, los sindicatos tienen actividad empresarial. Son un régimen fiscal preferente en la jurisdicción mexicana. Es como tener a las Islas Caimán aquí a la vuelta.

A los líderes sindicales hay que auditarlos igual que a Paquita la del Barrio, la Arrolladora Banda el Limón, y otros caso emblemáticos que le encantan a la autoridad exactora para mostrar a la población en general que hay que pagar impuestos. Aunque las finanzas de los sindicatos no sean transparentes, las finanzas personales de los líderes deben estar sujetas al escrutinio de la autoridad fiscal. Recientemente el Dr. Everardo Elizondo escribió en Reforma que “En la realidad mexicana actual, los sindicatos más poderosos, los más frecuentemente plagados por escándalos de corrupción, los que manifiestan una clara osificación en su dirigencia, los más rígidos, los más politizados, etc., son los correspondientes a ciertas actividades monopolizadas por el sector público”. Creo que tiene toda la razón. Necesitamos legislación antimafia como la ley RICO de los Estados Unidos – una reforma a la ley federal del trabajo no basta.

Quinto: desmesurada carga fiscal sobre los trabajadores formales y quienes los emplean. Los impuestos al trabajo en México han crecido una barbaridad. En la última década, en los países de la OCDE, es donde más han crecido.

Tendríamos que estar gravando otras cosas. La contaminación ambiental, la congestión, el consumo, son el tipo de cosas que creo que podríamos gravar más, en lugar de la relación asalariado-patrón.

Ahora, si se devuelve la minuta a diputados con comentarios de los senadores, sí estarían echando a perder una parte importante que sí se está resolviendo – que es la de los salarios caídos en juicio y la de los contratos por hora. Esas dos cuestiones son, quizás, las más graves causas de ineficiencia del mercado laboral en México, y la reforma debería pasar como está, solamente para lograr esto. Ya habrá más batallas que pelear con sindicatos y otras distorsiones del mercado laboral.